La Plaza de Mayo en la Ciudad de Buenos Aires mostró esta noche la mayor manifestación opositora desde 2003 al presente, en tanto que en distintos puntos del país se desarrollaron otras muestras de protesta contra el gobierno, incluido un cacerolazo frente a la residencia de Olivos.
A la misma hora en que se sucedían los cacerolazos, la presidenta Cristina Fernández encabezaba un acto en la provincia de San Juan. Cuando ya era considerable la cantidad de gente en la Plaza de Mayo llegó a la Casa de Gobierno el secretario de Seguridad, Sergio Berni, que se reunió de inmediato con el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina.
Por su parte, el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, no se encontraba en el edificio ya que ‘tenía una reunión afuera‘, según dijo a DyN un colaborador del funcionario.
En tanto grupos de vecinos se concentraron en las inmediaciones de la residencia presidencial de Olivos.
Los manifestantes -con carteles contra una eventual reforma constitucional, la re-reelección y cacerolas- comenzaron a concentrarse después de la 20, frente a la puerta de la residencia sobre la Avenida Maipú y cubrieron una cuadra de la misma, entre Malaver y Villate.
La residencia contaba con una discreta presencia policial sobre las calles, pero sin que se hubiese desplegado vallados u otras medidas de seguridad. En el lugar, también pasaban vehículos que hacían sonar sus bocinas en respaldo a los manifestantes, y a medida que la gente se agrupaba, el tránsito se fue cortando en la mencionada avenida.