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Edición Online | 17-11-2012 | 19:09

Día Mundial del Prematuro

Una de cada tres embarazadas no cumple los controles

La falta de chequeos clínicos y de laboratorio es una de las causas de partos antes de término. En Neonatología del Hospital de Niños, el 18 % de los bebés son prematuros. Historias de recién nacidos que la pelearon junto a sus familias.

Un embarazo bien controlado implica cinco chequeos clínicos, dos análisis de sangre y dos ecografías. Pero el 23 % de las madres no cumplen con los primeros y el 35 % no se hace los análisis de laboratorio, según estadísticas del Hospital de Niños Orlando Alassia. Es decir, que una de cada tres futuras mamás no está bien controlada y esto puede provocar un nacimiento prematuro.

“La prematurez es definida por la Organización Mundial de la Salud como todo niño que no completó las 37 semanas de gestación intraútero, es decir que no nació a término”, explicó Nora Racigh, a cargo de Neonatología del Hospital de Niños.

Según estadísticas mundiales, 8 de cada 100 niños nacen prematuros por diversas causas. “Pueden ser por un parto múltiple, por hipertensión arterial de la madre, a causa de deficiencias de nutrición en la mamá, infecciones o un embarazo sin controles”, enumeró Racigh.

Por eso remarcó la importancia de realizar todos los controles y hacer la primera consulta antes de las 20 semanas de gestación. “Se pueden acercar al dispensario para hacer los análisis, detectar si hay alguna patología y hacer el seguimiento”, recomendó.

Tecnología y contacto

Anualmente unos 800 niños son internados en Neonatología del Alassia, de los cuales el 18 % son prematuros. “Un bebé prematuro tiene que ir a Neonatología porque se le deben hacer controles. Como no tienen una buena succión, se les suministra la leche materna por una sonda”, detalló Racigh.

Pero la tecnología no reemplaza algo tan básico como el contacto piel a piel. “El niño dispone de toda la tecnología, pero necesita el contacto con su madre. Promovemos ese contacto para estimular la lactancia materna”, aseguró la médica.

Para ser dado de alta, el bebé debe cumplir las 37 semanas de gestación “corregidas” (se completa en la incubadora el tiempo que le faltó dentro del útero) y pesar por lo menos dos kilos. Es decir, que “el niño haya sorteado todos los inconvenientes relacionados a su prematurez”, resumió Racigh.

Pero el seguimiento debe continuar, por lo menos hasta los tres años, con controles pediátricos y oftalmológicos, y estimulación temprana (fonoaudiólogos, kinesiólogos, psicólogos).

Algunos bebés prematuros pueden quedar con secuelas en la vista y su desarrollo muscular, pueden tener parálisis cerebral o pequeñas hemorragias.

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