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Edición Online | 18-11-2012 | 14:08

El tormento por el que atravesó Sonia Molina

Era "abusada y filmada mientras el pastor Olivera abusaba de ella"

La joven Sonia Marisol Molina atravesó un terrible calvario y estuvo al borde de la muerte. Pidió ayuda en la casa de Estefanía Heit y terminó con un aspecto de una mujer de más de 60 años.

El rostro de Sonia Molina en una fotografía tomada antes de ser sometida por la pareja en Coronel Suárez. Foto:Gentileza Clarín
El rostro de Sonia Molina en una fotografía tomada antes de ser sometida por la pareja en Coronel Suárez. Foto:Gentileza Clarín

Télam

La mujer que permaneció tres meses cautiva en la casa de una periodista y el marido de ésta en la localidad bonaerense de Coronel Suárez, era “maltratada y golpeada” por la conductora televisiva “que la filmaba mientras el pastor abusaba sexualmente de ella”.

Así lo relató Ana María, cuñada de de la víctima, quien explicó que “va a tener que permanecer unos 10 a 12 días más internada antes de que viaje a Río Colorado (Río Negro) porque todavía tiene que estar más tiempo y recuperarse de lo que ha pasado”.

En relación a lo que padeció Sonia Marisol Molina (33), la mujer dijo que su cuñada le contó que “la periodista la maltrataba y la golpeaba, mientras que el hombre (Jesús Olivera) la abusaba y era filmada por ella”.

“Todo eso me contó Sonia el miércoles, la vi bien de ánimo y bastante recuperada” sostuvo Ana María en diálogo con el programa “Inocentes y Culpables”.
La mujer dijo que “es muy difícil de explicar todo lo que le pasó a ella”, pero manifestó que fue “porque estuvo engañada por ellos”, en referencia al matrimonio compuesto por Heit (29) y Olivera (28).

“Va ser muy difícil que ella se recupere totalmente porque psicológicamente va a costar mucho”, agregó la mujer.

Sobre una entrevista radial que se difundió, en la que la periodista le hace preguntas a Sonia y ella dice que fue abusada por miembros de su familia, Ana María afirmó que eso “nunca existió y es una estrategia de la defensa porque la quieren desvincular del caso”.

El hecho se conoció el lunes pasado cuando una mujer denunció en la comisaría de Coronel Suárez que acababa de huir de una casa situada en Grand Bourg al 1800, en la que había estado cautiva tres meses, a lo largo de los cuales había sido golpeada, abusada sexualmente y mantenida en pésimas condiciones de salud.

Por este caso, que ha conmocionado a la población de Coronel Suárez, están detenidos la periodista Heit, que era conductora del Canal 4 de Coronel Suárez, y su marido, supuesto miembro de una secta.

Según la pesquisa, la víctima, oriunda de Río Colorado, había llegado a Coronel Suárez tras conocer a Olivera, quien le prometió que formaría parte de la fundación de una comunidad religiosa y que la ayudaría a continuar con sus estudios de abogacía en Santa Rosa.

Una de las sospechas es que, en realidad, Heit y Olivera utilizaron a la mujer y se la llevaron a Coronel Suárez para apoderarse del dinero de la venta de un terreno que tenía y de giros postales que recibía de familiares y amigos.

Mientras avanza la investigación, Molina permanece internada con asistencia médica y de psicólogos y el último parte médico indicó que esta lúcida, orientada en tiempo, espacio y persona.

“No presenta sintomatología psicótica, tiene buen nivel cognitivo, aunque todavía no ha salido de la gravedad”, dice el comunicado difundido ayer.

Tormentos

Según se describe, en la casa, Olivera y Heit la sometieron a todos tipo de vejámenes. En las imágenes que se le tomaron a la joven cuando ingresó al hospital, integradas al expediente, se observa una figura esquelética con marcas de golpes que por el tono de los magullones, de amarillentos a morados, puede saberse de cuándo datan. Tiene marcas desde la cara a los tobillos, también ampollas de quemaduras. El informe médico revela que fue empalada por ano y vagina. Al hospital llegó con algo más de 46 kilos y parecía una mujer de más de sesenta años.

Comía algunas veces a la semana una mezcla de polenta con comida para perros, y también dosificada, pequeñas cantidades de agua contaminada con excremento de perro.

En cautiverio, a la joven la golpeaban con palo de un metro, de cuatro centímetros de diámetro, que se encontró con sangre y vello púbico en un extremo.

No se conocen los resultados de las pericias, pero se cree que las manchas que se encontraron en distintos lugares son de semen. En esa cámara estanca, la ataban con bolsas de nailon, con el propósito de que no pudiera escapar, y si hacía algún movimiento brusco, el ruido de las bolsas los alertara a los secuestradores.

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