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Edición Online | 23-02-2013 | 13:18

Recibió el mayor galardón del vecino país

El poeta argentino y ex combatiente de Malvinas Calabrese fue premiado en Chile

Es por su libro “Ruta Dos”. Nació en Dolores, Buenos Aires, en 1962 y reside desde hace dos décadas en Chile. Comenzó su obra tras participar del conflicto bélico con Gran Bretaña por las islas. 

Jorge Boccanera
Télam


El poeta argentino Daniel Calabrese acaba de recibir en Chile el premio “Revista de Libros“ del diario El Mercurio -galardón de mayor importancia otorgado en el país trasandino- por su libro “Ruta Dos“ que ya va por su 22da. edición.

Un jurado de lujo integrado por los poetas Oscar Hahn y Raúl Zurita y el académico César Cuadra, decidió otorgarle al libro de Calabrese el primer lugar, por lo cual “Ruta Dos“ será publicado en breve por la editorial Aguilar y su autor recibirá el equivalente a veinte mil dólares.

Calabrese, nacido en Dolores, Provincia de Buenos Aires, en 1962 y reside en Chile desde hace dos décadas, es autor de los libros “La faz errante“, “Singladuras“, “Oxidario” (editados en Argentina), “Futura ceniza“ (publicado en Barcelona) y “Escritura en un ladrillo“, que cuenta con una edición bilingüe español-japonés.

Traducido parcialmente al inglés e italiano, obtuvo en Argentina el Premio “Alfonsina Storni“ (1989) y el segundo lugar en el Premio Fondo Nacional de las Artes (2000); es fundador de la revista de poesía “AErea“ y dirige en Chile la editorial RIL.

Ex soldado durante la guerra de Malvinas, Calabrese señala que comenzó a escribir poesía tras el conflicto: “Me preocupaba más la idea de matar que la de morir, porque los hechos se desencadenaron en forma tan inapelable que no había nada que pudiera hacer para cambiar la realidad".

"Si me tocaba morir, tampoco hubiera podido evitarlo. Pero matar se podía controlar, quedaba en el estrecho margen de mi decisión personal“, reflexiona.

Quizá esa experiencia límite marca algún desencanto que campea en sus poemas, simbolizado por la herrumbre: “Tengo cierto grado de decepción de la especie porque su progreso tecnológico va mucho más rápido que el social. En ese desfase veo muchas veces al individuo y a sus organizaciones degradarse, y el óxido expresa la corrosión, la corrupción“.

A la visión de una humanidad precaria y a la nostalgia por cosas perdidas, Calabrese antepone la poesía: “Mucha gente vive en estado de aflicción, y pese a que han derribado los grandes mitos, no llenó su vacío. Las cosas se pueden perder en el tiempo o en el espacio, sin embargo la poesía se eleva por encima de esas dimensiones concretas“.

Influenciado, dice, por “La Biblia y el calefón“, relata un amplio registro de lecturas que van de textos iniciáticos como el “Libro tibetano de los muertos“ y “Tertium Organvm“, de Piotr Demiánovich Ouspenski -seguidor de Gurdjieff- a “la poesía norteamericana del siglo XX y los poetas argentinos Juan Gelman y Héctor Viel Temperley“.

Y agrega, con tono crítico: “Empecé a publicar en los 90, pero sin haber vivido los años 70, extraño el tono y el contexto de la poesía latinoamericana de esos años. Prefiero el "nosotros" al "yo". Con mi generación se perdió la fraternidad, la capacidad de celebrar al otro, apareció el ninguneo, el odio y la lucha por el espacio“.

Aunque alega descreer de las literaturas nacionales, se detiene en el caso chileno que designa como “especial“: Vicente Huidobro fue un renovador de la poesía castellana, tiene dos premios Nóbel (Gabriela Mistral y Pablo Neruda), dos premios Cervantes (Gonzalo Rojas y Nicanor Parra) y nombres como los de Pablo De Rokha, Enrique Lihn, Jorge Teillier, que han construido un registro mucho más heterogéneo que otros países de la lengua“.

Aunque su poesía está cargada de imágenes visuales que parecen emerger de relatos fantásticos o de historietas, dice: “No lo había visto así hasta que un crítico señaló que "Oxidario" tenía un clima a lo "Blade Runner" situado en un Buenos Aires fantástico, decadente, y del futuro. Podría ser que mi memoria siga atravesada por mis lecturas de "Gilgamesh el Inmortal" y otras historietas que coleccionaba“.

“Ruta dos“ remite a camino, introspección, búsqueda metafísica: “En ciertos momentos límites sentí que el camino se bifurcaba; mejor dicho se abría a un tránsito paralelo; que había formas aparentemente opuestas de ver y de vivir un mismo suceso, y que armonizaban en un plano de existencia mayor. Los herméticos llaman a esto el principio de la polaridad, donde los contrarios pueden ser idénticos“.

Para el poeta chileno Oscar Hahn -uno de los jurados del Premio “Revista de Libros“- lo que daría forma al universo poético del libro ganador sería la figura del viaje al modo de la novela “En el camino“ de Jack Kerouac: “Pero Calabrese -agrega- escoge la autopista de la fantasía mística. Los sucesivos poemas son como un alto en el camino. En cada uno de esos hitos el poeta da cuenta de aquello que ve afuera y adentro de su mente, realizando una superposición de ambas visiones“.

Concluye Calabrese subrayando que “Ruta Dos“, su primer libro publicado en Chile luego de 12 años de silencio que el llama “años de hibridación“, lo devuelve a sus orígenes, aludiendo a la línea que instalara con “Oxidario“ editado en Buenos Aires en 2001. (Télam) 

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