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Domingo 07 de setiembre de 2008 | Santa Fe - Argentina    
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Los enigmas de una ciudad fundada hace 431 años

Por Ma. del Carmen Caputto

Eran gente diestra en navegar el laberinto de los ríos los que iniciaron la conquista en el Río de la Plata y llegaron a remontar el Paraná, en las primeras décadas del 1500. Juan de Garay estaba en Asunción del Paraguay cuando desde ahí partió río abajo con nueve españoles y ochenta mestizos -guaraníes y españoles- a quienes los llamaban en ese entonces los mancebos de la tierra.

Así comenzó la hazaña de la fundación, en una travesía que duró varios meses, navegando por las costas altas, pobladas por tribus nómades que se alimentaban de la caza, la pesca y la recolección, aborígenes guerreros que hacían con maestría arcos, flechas y lanzas, y con la arcilla: recipientes de cerámica para contener, transportar, cocinar y almacenar sus alimentos. Hoy, esos objetos son los únicos rastros desenterrados de la vida cotidiana de los habitantes prehispánicos.

Garay llegó en un bergantín seguido por seis canoas hendidas a la manera de barcas y algunas canoas sencillas, entre el equipaje había cincuenta caballos y municiones con esos 89 hombres con quienes había partido desde Asunción.... sobre el cauce del río San Javier, -por ese entonces llamado el río de los Quiloazas.

El 15 de noviembre 1573, en una ceremonia solemne plantó un rollo -símbolo de la autoridad del rey- y fundó una ciudad ya imaginada. La ordenó en un plano de cuadrículas, que sirvió de padrón para adjudicar a los vecinos sus solares convertidos en terrenos de un cuarto de manzana para que edificaran sus casas. Estableció el lugar de la plaza, la iglesia parroquial, a la que se sumaron otras iglesias y conventos, San Francisco, Santo Domingo, la Merced y el Colegio de la Compañía de Jesús. La parroquia de San Roque era para indios y negros. También repartió personalmente los terrenos y distribuyó las chacras y una suerte de estancias.

En un principio, los indígenas locales fueron sometidos al régimen de encomiendas y ubicados en reducciones. El mayor poderío militar de los españoles, las pestes y la apropiación por parte de los colonizadores de sus territorios fueron motivos de una paulatina extinción de los aborígenes. Por su parte, los conquistadores sufrieron otras adversidades, como adaptarse al clima y el paisaje. Entre mosquitos y camalotes, la fundación fue una hazaña y ejemplo de mestizaje étnico y cultural. Y Santa Fe la Vieja fue parada y posta en los caminos terrestres y fluviales que comunicaban el Paraguay y el Río de la Plata con Tucumán y Cuyo, Chile y al más distante Alto Perú. Un lugar de abastecimiento y comercio, aunque sufría el aislamiento en tiempos de creciente y la constante erosión de sus barrancas. A lo que se agregaba el continuo avance de nuevos grupos indígenas, los calchaquíes que asolaban la región.

Habían transcurrido ochenta años desde su fundación, cuando en 1649, los cabildantes deciden trasladar la ciudad a otro rincón bañado por otros ríos, distante a 80 kilómetros del sitio primitivo. Las crónicas relatan el lamento de sufridos vecinos que se resistían a abandonar su ciudad, sus iglesias, sus muertos y todo cuanto habían construido en una comarca signada por el progreso.

El tiempo, el río y la tierra sepultaron a Santa Fe la Vieja. La ciudad que en un principio había comenzado con nueve españoles y ochenta mancebos, en el momento de su traslado ya tenía alrededor de ochocientos habitantes y un sorprendente progreso económico en relación a su población. La ciudad nueva se llamó Santa Fe de la Vera Cruz, para diferenciarla de la primera, tuvo una traza idéntica a la original abandonada, siendo una réplica de la fundada por Garay. Ningún vecino perdió sus derechos, cada uno tuvo un terreno idéntico al que poseía. Trescientos años más tarde -en 1949-, siguiendo esos planos Don Agustín Zapata Gollán comenzó las excavaciones que lo condujeron al sensacional hallazgo al encontrar las huellas de aquella ciudad que permanecía en la memoria y en la leyenda. Y la rescató del olvido.

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Fuentes: Publicaciones del Departamento de Estudios Etnográficos y Coloniales.
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