Producciones especiales : : Diario El Litoral on line : :
Búsqueda personalizada
Sábado 11 de octubre de 2008 | Santa Fe - Argentina    
Usuario
Clave
Untitled Document
Misa y ritos celebrados en la fundación
Por Luis María Calvo

Es sabido que el proceso de poblamiento español en América se caracterizó por utilizar la fundación de ciudades como un instrumento estratégico de conquista y de ordenación del territorio.

Toda fundación implicaba una serie de acciones necesarias para materializar ese propósito: elección del sitio, preparación del terreno, trazado de las calles, delineación de la plaza, manzanas y solares, y la construcción de los primeros edificios. Sin embargo, la ciudad no se consideraba establecida hasta que, antes o más tarde, se realizaba una serie de formalidades rituales.

Fue en América donde, según parece, estas formalidades se fijaron y articularon en un solo acto que se practicó ampliamente y con escasas variantes desde México hasta el Río de la Plata. Según Gabriel Guarda, cada una de las partes de ese acto era de una particular riqueza significativa por la plasticidad de sus elementos, por la propiedad elocuente del gesto y por la dramática solemnidad con que se cumplían. El acto, afirma Guardia, trascendía sus propios límites "inscribiéndolo en un ámbito lleno de resonancias universales, cósmicas, impregnadas de un alto contenido espiritual" (1).

Los ritos con que se había fundado una gran parte de las ciudades españolas en América fueron recogidos por Bernardo de Vargas Machuca y registrados en su obra "Milicias y descripción de las Indias" en 1599.

El acto se iniciaba con el alzamiento de un tronco de árbol despojado de ramas (el "rollo") que desde ese momento pasaba a simbolizar el poder real y señalar el lugar en que debía ejecutarse su justicia (la "picota"). La solemne tarea de alzar el rollo estaba a cargo del propio fundador, acompañado de los capitanes españoles de la Conquista y muchas veces también de los caciques y señores de la tierra.

A continuación, la gente se abría en círculo en torno al fundador quien tomaba un cuchillo y lo hincaba en el rollo, volviéndose a los presentes para anunciar a viva voz que en ese sitio señalaba la horca o picota y que allí dejaba fundada la ciudad, cuyo nombre entonces proclamaba públicamente.

Acto seguido, blandiendo la espada y "arrebatándose de cólera" el fundador anunciaba de ese modo que había poblado la ciudad y retaba a toda persona que se opusiese a batirse en batalla. El reto era repetido tres veces y los presentes respondían gritando: "La ciudad está bien poblada. ¡Viva el Rey Nuestro Señor!".

La toma de posesión se completaba cuando el fundador cortaba hierbas y plantas con su espada, indicando simultáneamente la jurisdicción de la Audiencia o gobernación a la que pertenecería la ciudad.

Cumplidos estos actos, se plantaba una cruz en una esquina de la plaza y se celebraba la misa con asistencia de todos los soldados quienes, según recomendación de Vargas Machuca, debían hacer demostración de solemnidad para que los aborígenes los vieran y así "moverles el corazón".

Misa en la fundación de Santa Fe

Todos los ritos descriptos por Vargas Machuca se habían cumplido en la fundación de Santa Fe. Para celebrarlos, Garay eligió un día domingo, el de mayor sentido religioso para el conquistador católico.

Podemos suponer que los trabajos de delineación de manzanas y solares y la construcción de algunos edificios ya estarían adelantados, cuando el 15 de noviembre se realizó el acto formal y solemne.

La fundación fue registrada en un acta en la cual se mencionan algunos de los actos cumplidos y no se hace referencia a la celebración de la misa. Por esta causa los historiadores santafesinos se han inclinado a suponer que esa parte del ritual se había omitido y que habría sido por falta de sacerdote.

Hoy estamos en condiciones de afirmar que en Santa Fe, además de la plantación del rollo, de las proclamaciones y gestos ya descriptos, también la celebración litúrgica formó parte del acto fundacional.

En el Archivo Nacional de Bolivia, heredero del archivo de la antigua Audiencia de Charcas, hemos localizado un documento que hasta ahora se desconocía. Se trata del otorgamiento de encomiendas de indios, refrendado
por el escribano Pedro de Espinosa y proclamado en el mismo día de la fundación al salir de misa, la que a su vez, debió celebrarse al final de la secuencia descripta por Vargas Machuca.

En su encabezamiento el documento dice textualmente: "En la ciudad de Santa Fe domingo a quince días del mes de noviembre del año de mil y quinientos y setenta y tres años se pronunció y notificó este auto saliendo de misa en presencia del señor capitán y de todos los demás vecinos de esta dicha ciudad...".

Naturalmente, la celebración de la misa en el acto fundacional y la forma en que se expresa en el documento: "saliendo de misa" implica dos cuestiones. Que ese día ya se contaba con un edificio -aunque fuera provisorio- para la celebración religiosa. Y que en la fundación hubo al menos un sacerdote, presencia que la historiadora Hebe Livi procuró demostrar en base a documentos fechados algunos meses más tarde.

Los papeles del Archivo Nacional de Bolivia, fechados el mismo día de la fundación, ya no dejan lugar a dudas sobre ese aspecto y ponen en evidencia que en el origen de Santa Fe se cumplieron los más importantes requisitos simbólicos que la mentalidad del conquistador español consideraba indispensables para dejar establecida una ciudad. Actos que trascendían la mera tarea de materializar ámbitos y edificios y que cargaban al acontecimiento de significados jurídicos, religiosos y propiciatorios.

volver a la página principal


Referencia
(1) "Tres reflexiones en torno a la fundación de la ciudad indiana", de Gabriel Guarda. En Estudios sobre la Ciudad Iberoamericana, Madrid, 1983.
Ránking de noticias



Miembro IAB ArgentinaCertifica Metric
Diario El LitoralCable & DiarioEl Litoral.com