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| Usos y costumbres en Santa Fe la Vieja | |
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"Las costumbres de los primeros habitantes serían sencillas ya que, según nos relata el Dr. Agustín Zapata Gollán, era un caserío pobre y chato. Allí se conocían todas las apretaduras de la pobreza y la sordidez, obligados los vecinos al trueque y a pedir prestado; pero a los que salieron para la fundación de la ciudad de Santa Fe no los guiaba el afán de tesoros y grandezas pues la nueva ciudad sería en el futuro una posta en la ruta a Buenos Aires y en la ruta al Perú, un cruce de caminos, una encrucijada". La primera urbanización "Santa Fe fue la primera ciudad urbanizada en el Río de la Plata". "La distribución de los principales edificios alrededor de la plaza se realizaba siguiendo el orden urbanístico que se introdujo en América, en los primeros tiempos de la conquista, para la fundación de ciudades. Garay adjudicó personalmente, en la primitiva Santa Fe, los solares e hizo la distribución de chacras y de estancias. Cada solar ocupaba la cuarta parte de una manzana dividida en cruz. Garay reservó asimismo, frente a la plaza, los solares para la Iglesia Mayor y el Cabildo". "Las cuadras, manzanas enteras ubicadas en la periferia de la ciudad, fueron pobladas por los vecinos generalmente con viñas; algunas tenían arboledas de frutales". "Las tierras para el aprovechamiento en común eran: el ejido, que ocuparía, según lo establece el Ing. Augusto Fernández Díaz, una legua alrededor de la ciudad; las chacras, dedicadas al cultivo de los cereales, especialmente el trigo para la elaboración del pan (de allí que a las chacras se las llamase "tierras de pan llevar"), ocuparon las zonas más altas y fértiles del albardón costero; y las estancias, repartidas por Garay en ambas márgenes del Paraná, dentro de los límites de la jurisdicción señalada por él para la ciudad de Santa Fe, que eran las tierras donde se reproducía el ganado". Las Viviendas "Las primeras viviendas de los fundadores fueron de paja. Más
tarde se construyeron con muros de tapia, llamada corrientemente tierra
apisonada. Para ello se dejaba la tierra a la intemperie durante un tiempo;
luego se la colocaba en un encofrado formado por maderas lisas y cepilladas
llamado "tapial", las cuales se elevaban por medio de aparejos
y, posteriormente, se apisonaba la tierra con los pies y con pisones.
Los tipos de viviendas que se construyeron en Santa Fe la Vieja desde
fines del siglo XVI hasta su traslado en el siglo XVII, fueron clasificados
por el Dr. Agustín Zapata Gollán según el material
empleado en su construcción: el clásico rancho de paja con
horcones de laurel o algarrobo y varejones de sauce, la casa de muros
de tapia y techo de paja, y la casa de muros de tapia y techos de tejas". Medios de Transporte "La ciudad vivía en una inmensa soledad; las poblaciones más cercanas eran las reducciones indígenas y las ciudades vecinas de Córdoba, Corrientes y Buenos Aires". "Para el transporte utilizaban caballos y carretas. En las calles de la ciudad se usaban también las literas, vehículos cerrados con asiento, generalmente tapizado en cuero, ventanilla y dos varas paralelas para ser transportados por dos hombres". Pestes, Médicos y Medicinas "En los primeros tiempos no había médicos ni medicinas, salvo infusiones o tisanas de yuyos preparados por alguna india o negra esclava. En el año 1652 aparece el primer registro en los libros del Cabildo sobre la aparición de cierta "peste que ha venido de España". Asimismo, la primera presencia de un cirujano de que se tiene constancia corresponde a 1578, cuando se prohibe abandonar la ciudad a ciertos vecinos y soldados, entre los que se encuentra un médico". Artesanías y artesanos "No se puede establecer a ciencia cierta un orden de prioridad entre los oficios desempeñados en Santa Fe la Vieja". "Fueron igualmente considerados los carpinteros, los herreros, los sastres y los zapateros que cambiaban en el vecindario el escaso producto de su trabajo por la moneda de la tierra, es decir, la vara de lienzo o su equivalente en cueros de nutria o de carpincho, que, a falta de dinero había establecido el Cabildo como medio de pago". "De los herreros que vinieron en la expedición fundadora, dependería sin duda, desde el arreglo y la fabricación de las armas hasta los elementos para levantar las viviendas". "El arte tuvo una expresión notable en Santa Fe la Vieja. Se sabe que el hermano Luis Berger, de la Compañía de Jesús, era un consumado pintor tal como se puede juzgar por la única obra que ha llegado hasta nosotros: la imagen de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora (Virgen de los Milagros), pintada hacia el año 1634". El primer Maestro "El abnegado primer maestro, Pedro de Vega, enseñaba a leer y a escribir a los niños. A leer en letras de molde de algún libro de oraciones y a escribir en una mesa de arena donde el maestro trazaba el abecedario. En el año 1577, ante noticias de que Pedro de Vega se proponía abandonar la ciudad, el Cabildo prohibe su salida porque enseñaba la doctrina cristiana a los niños de poca edad y a escribir y leer a los demás. Por ello, dice el Cabildo, la ciudad no puede quedar sin maestro". La Virgen de Los Milagros "El día 9 de mayo de 1636 una abundante exudación brotó sorpresivamente de la imagen pintada por el Hermano Berger. El hecho prodigioso, conocido como el sudor milagroso de la Virgen, fue presenciado por los padres de la Compañía, autoridades eclesiásticas, civiles y el pueblo todo. Fue así que cambió el nombre de la Pura y Limpia Concepción por el de la Virgen de Los Milagros como se la llama desde entonces. La imagen se venera actualmente en el altar mayor de la iglesia del Colegio de la Inmaculada de los padres jesuitas en Santa Fe". La Enseñanza Escolar "Cuarenta años después, en 1617, los documentos vuelven a hablar de la enseñanza escolar. Como la ciudad había quedado sin maestro, el Cabildo resuelve contratar los servicios de Martín Angulo, estableciendo darle, según la costumbre a los maestros que tienen escuela, por cada alumno que escriba y lea un peso; por el que solamente lee medio peso y por el que escriba, lea y cuente dos pesos. Sin embargo, a falta de dinero se pagaría con lo que cada alumno pudiera darle en lienzo o en cuero, especialmente de carpincho o nutria". "Con anterioridad a 1618 se encomendó al Tte. de Gobernador Sebastián Aguilera la realización de un censo escolar a fin de procurar que todos los niños concurran a la escuela. Según documentación del Padre Furlong, el Colegio de los Jesuitas funcionaba como escuela desde 1610; también nos informa que allí se enseñaba dos clases de gramática: una para niños mayores y otra para los menores. Según Agustín Zapata Gollán, la enseñanza secundaria y la escuela a la que hace referencia el Cabildo correspondía a las primeras letras. Las niñas también tuvieron su enseñanza escolar impartida por las llamadas "beatas", mujeres consagradas a la vida religiosa. Una de esas beatas cuyo nombre ha trascendido en Santa Fe, entre los años 1645 y 1646, fue Angela de Murgía". Libros en Santa Fe "La Vieja" "La presencia de maestros y la existencia de escuelas supone la de libros en la ciudad; a los libros impresos, según los testimonios hallados en algunos inventarlos de los bienes dejados por la muerte de vecinos en Santa Fe la Vieja, se les llama 'libros de letras de molde". "¿Qué libros llegaron por primera vez a estas tierras? Quizás algún breviario, libros de oraciones, algunas lecturas piadosas traídas por los clérigos". Juegos y Entretenimientos "Santa Fe trasladada tuvo su casa de trucos y tal vez ya existía en la ciudad vieja. El juego consistía en una especie de billar con troneras en las cuales había que hacer entrar algunas bolas. La pasión por el juego era tan general desde los tiempos de la conquista que se recomendaba en todas las expediciones, recoger las barajas del campo donde los soldados y capitanes no pudieran adquirir otras". "El juego de cañas fue adoptado de los moros por los cristianos. Era un juego de mucho riesgo; se formaban cuadrillas unas frente a otras y montando briosos caballos con una larga caña cada uno de los participantes se enfrentaba por turnos a su contrincante de la línea opuesta. En el juego de cañas no intervenían los vecinos principales sino indios, negros y mulatos que, frecuentemente, ocasionaban con sus desmanes, serios perjuicios al vecindario. Este era el espectáculo de las fiestas del día del Santo Patrono, San Jerónimo". Fuente: Extraído del "Usos y costumbres en Santa Fe La Vieja", publicado por el Departamento de Estudios Etnográficos y Coloniales dependiente de la Subsecretaría de Cultura de la Provinicia de Santa Fe - Septiembre de 1996. |


