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Santa Fe | Viernes 19 de marzo de 2010 | 12:05 hs
Entrevista a Esteban
Entrevista: Nicolás Loyarte
Edición: Normando Gil

-¿Dónde vas a estar el 2 de abril?

-El sábado voy a estar en La Plata. Hay un acto y la presentación de un libro que se llama Malvinos, sobre ex combatientes de La Plata.

-¿Vas a algún lugar en particular cada año?

-No, yo no soy de ir mucho a los actos, salvo cuando me invitan, como esta vez. Además, este es un libro que a mí me interesa. Habla de los soldados y me pareció importante acompañarlos. Lo presenta un profesor de historia.

-¿Cuál es la fecha más importante para recordar Malvinas?

-Para mí, el día del hundimiento del Crucero General Belgrano porque ahí empezó la verdadera guerra. Empezaron las víctimas reales de la guerra, y de alguna forma también toda la experiencia que nosotros vivimos. No me parece que halla sido justa la elección del 2 de abril.

-¿Hay algunas imágenes o recuerdos que se repiten en tu mente?

-Por más que yo me siento bien, que creo que la vida conmigo a sido muy generosa, más allá de que pude reconstruir mi vida, más allá de que hoy me va muy bien en mi trabajo –soy periodista y presidente de los corresponsales extranjeros (en Argentina)-, los fantasmas están. Uno trata de alejarlos lo más que puede, pero siempre están dando vueltas, y los recuerdos son imborrables. Porque a los dieciocho años vivir toda esa experiencia que mantuvimos te deja muchos recuerdos que van a perdurar en el tiempo.

Pero lo importante es que esos recuerdos te dejen construir, y que te sirvan -más allá de todo el horror que fue la guerra- para apostar a la vida.

Hay frases, un montón de secuencias que van y vienen, y que están. Son sensaciones, es una angustia que yo sentía cuando esperaba el amanecer después de las largas noches de los bombardeos de los buques británicos. De repente, cada tanto se aparece esa angustia, pero en ese momento siento que la puedo controlar.

-Vos pudiste volver a Malvinas, ¿cuándo fue la primera vez?

-Yo volví en el ‘99, en el 2002 y en el 2003.

-¿Cómo fue volver a Malvinas?

-Es que yo me sentía como curado, como que a Malvinas las tenía en el hombro, pero cuando enfrenté todos los recuerdos y todos los lugares donde había estado, se me abrieron las cicatrices de golpe, y me volvió una angustia... Y fue muy fuerte, pero también creo que me sirvió para reconciliarme y poder reconstruir mi vida.

Fue muy importante poder volver a un lugar que para mí hasta ese momento era como un imposible, era una fotografía, era una imagen en el recuerdo. A partir de ahí pasa a ser algo que está, y que uno puede ir y volver si quiere. Como mecanismo de curación, en tal caso, haber vuelto a Malvinas fue lo mejor que me pasó.

-Cuando estuviste en el cementerio de Malvinas, ¿te paraste en alguna tumba en especial?

-Esas son cosas muy personales. Yo tengo una relación muy fuerte con Horacio Vallejo, el hermano del soldado Eduardo Vallejo muerto en Malvinas y esa es una cosa que, también por respeto a su familia, a lo que viven ellos y a lo que sienten ellos, trato de respetar y no hablar.

-En el libro Iluminados por el Fuego, contás algo de lo que vos querés decir de esa historia.

-Trato de homenajear a todos los que murieron allá, y creo que también en la película uno intenta reflejarlo. La experiencia de una guerra es dura, es terrible. En una sociedad que después desvalorizó totalmente del día a la noche lo sucedido, y nadie quería recordar lo que pasó... a nosotros nos quedó toda esa fotografía, y a los familiares también, porque ellos sufrieron tanto o más que los soldados que estaban allá, porque tenían la incertidumbre de si estaban vivos o muertos.

Yo tuve el privilegio de volver, de reencontrarme con mi familia, pero hubo muchas familias que no pudieron tener esa suerte y creo que uno tiene que tener un respeto especial para todo ese dolor.

-¿Te hizo bien o te hizo mal reencontrarte con el soldado Vallejo?

-En lo personal me hizo bien reencontrarme, lo que me dolió fue haber lastimado a gente que no pensaba o buscaba lastimar.

-¿Por qué decís que la lastimaste?

-Porque cada uno tiene su historia y su vida y uno a veces sin darse cuenta invade situaciones o territorios que, bueno..., por suerte después yo pude hablar con Horacio y me pude reencontrar, pero... es como que cada uno tiene su mundo y sus recuerdos, y eso es lo que yo atesoro y guardo en mí: lo que viví y los recuerdos de los compañeros que estuvieron allá y los que quedaron.

-Dentro de poco se va a poder ver la película que hiciste con Tristán Bauer, basada en el libro Iluminados por el Fuego, ¿Qué podés adelantar?

-La película rescata la mirada humana que tiene el libro Iluminados por el Fuego. Como te dije antes, a pesar de la tragedia, del horror, de la muerte, uno trata de mirar hacia delante y de que sea un canto a la vida.

Es la historia de tres amigos que tienen un pasado y un presente en común y que se entrecruza a partir de una situación, un intento de suicidio; otro de los temas que también se ha hablado poco en Argentina en relación a los excombatientes.

Es ficción. Tiene algunas secuencias, algunas partes del libro, pero se ha reconstruido con numerosos ex combatientes que participaron del guión. Aparece por ejemplo Monte Longdon, un lugar en el que yo nunca estuve y que era bastante lejos. Se hace toda una reconstrucción de la batalla de Monte Longdon que realmente va a sorprender a muchos por la calidad, por la secuencia y por los efectos. Creo que va a ser una gran sorpresa.

-La película ya se vio en San Sebastián, ¿cómo percibiste a la gente que estaba sentada al lado tuyo en el cine?

-Hasta ahora por suerte todo el mundo se ha conmovido y ha entendido el mensaje de la película. Yo estuve en Corrientes viendo la película con ex combatientes, estuve en Mar del Plata, en San Justo, en La Plata, y por suerte a todo el mundo le ha gustado, y los que estuvieron allá sintieron que esa historia no es una historia de Rambo o esas cosas. Son historias de vida, y se han sentido identificados.

-En el libro, también hablas de algunos abusos que vivieron. Relatás el momento en el que te querían hacer cargar una mochila pesada en retirada...

-A veces, lo malo de los argentinos es que generalizamos. Como en todas las situaciones, acá hubo gente que luchó con dignidad y otros que quizá no lo hicieron tanto. Cada uno sabe lo que hizo, lo que pudo dar y lo que no pudo dar. Hay gente que tiene más responsabilidad porque eligió la carrera militar y tenía que actuar de alguna forma que quizá no lo hizo. En el libro, lo que uno trata de reflejar es justamente esa situación. No es un ataque hacia nadie –porque yo nunca di nombres personales- son anécdotas que desde mis recuerdos me generaron mucha indignación y mucho dolor.

-Algunos ex combatientes no pudieron hablar de su experiencia hasta que pasaron muchos años de la guerra, ¿cómo lo viviste vos?

-Yo no soy referente de los ex combatientes, ni pretendí hacer esta historia. Para mí el libro fue simplemente tratar de sacarme el infierno que tenía adentro, o correr esos fantasmas que tenía; tratar de mirar hacia delante y construir y cerrar un capítulo en mi vida para poder sentirme mejor. Lo que nunca imaginé es que iba a ser como una semilla que iba a crecer como ha crecido, y que iba a terminar, después de todas las biografías que buscó Tristán Bauer, siendo una película que produce una universidad del Estado y que trata de tocar un tema que hasta ahora ha sido como tabú. Del tema Malvinas está prohibido hablar, la gente le escapa o no tiene intenciones de aclarar qué pasó. Y de alguna forma, lo que hemos tratado con Bauer es construir sobre las virtudes, porque acá hubo cosas malas, pero también cosas buenas, y creo que están compactadas en esta historia. Un pedacito, una historia chiquita de lo que marcó el 82’ con Malvinas, pero que ojalá sea el inicio de otras películas donde muchos puedan estar y trabajar sobre eso.

-Cuando se vea la película mucha gente que va a buscar el libro y tu historia se pondrá en el tapete, ¿te incomoda la exposición pública?

-Soy una circunstancia. Lo bueno es que se hable, bien o mal, pero que se pueda establecer un debate que deseo que sea constructivo sobre lo que nos pasó en Malvinas. No pasa por que hablen de mí o no, yo simplemente fui un soldado que contó una experiencia. Pero creo que lo más importante es que podamos hablar de lo que nos pasó hace 23 años y que hasta ahora poco se pudo hablar con profundidad. Porque se trató de desmalvinisar el tema y porque no escuchamos a los protagonistas más importantes. No me parece que yo sea lo más importante de la historia, como tampoco lo soy en la película, porque si yo creo que Gastón Pauls hace de mí, estoy equivocado. Él hace de un personaje que tiene una mirada parecida a la que pude haber tenido yo, o a la que pudimos construir, pero es sólo una mirada que hubo en Malvinas. Yo no me creo lo importante de esta historia, creo que por lo menos pudimos construir un mensaje que le va a servir a mucha gente, ese es mi deseo.

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