| Al cabo de una
licitación fracasada por sus costos (en agosto de 1995), de crecidas
que pudieron haber provocado mayores daños a la estructura sobreviviente,
del hurto de algunos perfiles metálicos del tablero original, de
postergaciones financieras, de la estabilización de sus restos en
1984, y de muchas polémicas, el puente está en pie.
Los pliegos elaborados para su licitación desde 1996 a 1998 fueron
diferentes de los ofrecidos a las constructoras años atrás.
Esta vez, en lugar de un puente rígido con adornos del Colgante,
se recurrió a un proyecto que hizo de los planos originales su
principal sustento técnico.
El Banco Interamericano de Reconstrucción y Fomento (Birf) otorgó
el préstamo que permitió al Estado financiar los trabajos,
a través del programa Provincias II, que aportó el 70% del
presupuesto a una tasa baja.
Su costo fue de casi 8 millones y su contrato obedece a un sistema muy
poco usual, llamado de responsabilidad única o llave en mano, en
el que la empresa obtiene las certificaciones por cada ítem realizado
(no por un porcentaje de éstos) y con un precio final inamovible
(más un gerenciamiento externo provincial).
El contrato tuvo la ventaja de tener un presupuesto cierto —sin
renegociación de costos para la provincia— pero implicó
una rigidez en la forma de producir las certificaciones que produjo desfinanciación
y atrasos. Lo que debió hacerse en 12 meses, demandó mucho
más tiempo. El resultado es igualmente positivo.
La laguna cambió
El sistema hídrico Leyes-Setúbal y más precisamente
su desembocadura cambiaron con el siglo. Tanto que las profundidades en
la década del 20, con el río a niveles normales eran de
unos pocos metros.
El Colgante —como también el Oroño— debieron
ser varias veces reforzados en sus fundaciones ante graves procesos erosivos.
Entre 1930 y 1939, y entre 1962 y 1967 siempre sobre la pila oeste, que
sobrevivió al colapso de 1983 se hicieron reiterados trabajos de
consolidación.
Cuando la erosión de la interminable inundación de 1982/83
alcanzó la cota de hinca de los pilotes de la pila este, esa antena
cayó junto con el tramo central y lateral este del tablero. El
pórtico de esa orilla quedó totalmente deformado.
Al rescatarse la antena colapsada, una de sus patas no salió del
agua. Tampoco otros restos del Colgante con los que tropezó la
obra de reconstrucción, en especial sobre el lado este.
Licitación
En 1996 el gobierno de Jorge Obeid creó la Unidad Técnica
para el diseño de la obra de rehabilitación. El ministro
de Hacienda era Hugo Garnero, Juan José Morín estaba al
frente de Obras Públicas, y como director del proyecto se nombró
al ingeniero Alejandro Vega.
También la integraron: Ricardo Fratti (DPOH), Oscar Costa y Carlos
Borra (UEP-MHyF), Ricardo Giumelli (DPOH), y el Departamento de Metalografía
de la Fac. de Ingeniería Química de la UNL y la Secretaría
de Obras Públicas de la Municipalidad.
Dos años después, el 9 de setiembre de 1998, se convocó
a los oferentes. El 16 de diciembre se abrió el primer sobre.
La construcción efectiva comenzó, tras la firma del contrato
con la empresa que ganó la licitación —CCI Construcciones—
en abril de 2000, luego de que Carlos Reutemann asumiera por segunda vez
el gobierno de la provincia de Santa Fe.
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