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En busca de niños perdidos

En busca de niños perdidos
Gracias a la ONG Missing Children, un 93% de los niños perdidos por distintas causas, aparecen. Aquí, la presidenta de la entidad habla de una tarea necesaria.TEXTOS. MARÍA DE LOS ÁNGELES ALEMANDI.

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Dicen que los ojos son el espejo del alma y aunque Lidia Grichener no se quita los anteojos de sol, su esencia queda a la vista. No parece tener apuro pero seguro su andar nunca se detiene. Está preparada para enfrentar cada día: bermudas, zapatillas y un enorme bolso deportivo donde habita un celular que suena seguido, lo confirman. Mujer full time. No en vano sus hijos le dicen Missing mamá.

En el año 68 terminó la carrera de Ciencias Exactas y pertenece a la primera promoción de Computadores científicos. Durante muchos años se dedicó a su profesión hasta que llegó el tiempo de “devolver al universo lo que el universo me dio”. Desde el año 2000 es una de las voluntarias de Missing Children y hoy es su presidenta, pero ella dice que el título es sólo por necesidad estatutaria, ya que todos los colaboradores tienen las mismas responsabilidades.

Esta ONG que busca chicos perdidos aparece en el imaginario social como inmensa y se cuela en los hogares de los argentinos de las formas más novedosas, mostrando las fotos de los niños que aún no fueron encontrados. Facturas de servicios, prospectos médicos, envases, newsletters y revistas llevan impresas fotos que piden a gritos una mirada.

Pero a diferencia de lo que uno cree, “Missing Children parece una organización muy grande y no lo es”, afirma Lidia. En verdad son sólo cuatro personas trabajando en Buenos Aires que cuentan con la ayuda de doce voluntarios telefónicos. Además se están formando colaboradores en el interior. Bahía Blanca, Chaco y San Luis ya tienen representantes.

Este grupo de personas, sin muchos más recursos que una línea telefónica y una computadora, está en contacto con el mundo, siempre detrás de los pasos de algún menor extraviado.

El grabador se enciende en un café bonito del barrio de Belgrano, en Capital Federal, donde la charla se mezcla con el bullicio de la gente pero no se pierde y revive en estas líneas.

- ¿Cómo nace Missing Children?

- En Argentina surge a partir de la iniciativa de la Red Solidaria, una organización que en 1998 empezó a recibir llamadas de papás que buscaban a sus hijos perdidos y así descubrió que no había ninguna institución en el país que hiciera esta tarea. Susan Murria, que fue nuestra primera presidenta, conocía el trabajo del Centro Nacional para Chicos Perdidos y Extraviados fundado en Estados Unidos en el año 84 y decidió viajar a ese país para pedir ayuda e información. En Norteamérica esta organización adquirió tal importancia que en este momento tiene dos edificios en Washington y trabaja conjuntamente con el FBI e Interpol.

Pero ésa es una realidad muy lejana a la de Missing Children Argentina. Aquí esta organización tiene su “oficina” en un complejo de canchitas de fútbol 5 en Vicente López y se paga hasta la línea telefónica. Tener un 0800 es un sueño. Y representa la posibilidad de que cualquiera se pueda comunicar sin importar distancias que se traducen en costos. “A la gente le cuesta mucho llamar desde el interior de las provincias a Capital, por eso seria muy importante contar con un número gratuito”, dice Lidia.

Distante de la realidad del primer mundo y a pesar de eso con un nombre en inglés (por la única razón de que la denominación “Chicos perdidos” ya estaba registrada en Argentina), el trabajo de esta ONG va en aumento.

- ¿Cuál es la misión de Missing Children?

- Nuestro trabajo empieza cuando una madre, una asistente social o una persona nos llama para denunciar que hay un chico perdido. La ayuda que nosotros brindamos es la contención a los familiares: explicarles qué deben hacer, llamarlos para que escuchen una voz del otro lado del teléfono, preguntarles cómo están, si tienen alguna noticia, si hablaron con los amigos del niño. La idea es poder darles algunos consejos que tienen que ver con el sentido común pero que a veces se pierden cuando uno está en estado de shock por la ausencia de un ser querido. Además nuestra tarea es hacer la difusión a través de medios de comunicación y de empresas generosas que colaboran de distintas maneras: publicando fotos en facturas, envases, pantallas de TV y páginas de Internet. No hay una universidad que nos enseñe qué hacer cuando un chico se pierde y siempre estamos aprendiendo cosas nuevas. Por eso cuando un menor es encontrado nos interesa saber dónde estuvo, qué le pasó, qué lo decidió a volver, si vio su foto publicada, porque esto nos permite aprender y poder ayudar a otros.

¿Y los derechos del niño?

Así un día descubrieron que muchas chicas son captadas a través de internet porque van al encuentro de personas que conocieron por chat y terminan cayendo en una red de tratas, por ejemplo. Por eso en su web, Missing Children publicó un alerta y aconseja a los adolescentes ser cuidadosos al postear fotos o datos personales para evitar situaciones de riesgo.

- ¿Las búsquedas las realizan aunando esfuerzos con otras instituciones?

- Sí, incluso nosotros insistimos mucho en la creación del Registro de Menores Extraviados de la Nación y somos sus asesores. Nos parece imprescindible tener toda la información de los chicos perdidos en una misma base de datos y así poder entrecruzar las denuncias con los avisos de niños encontrados. Lamentablemente el Registro, que depende de la Secretaría de Derechos Humanos, se transformó en un cúmulo de papeles y nunca funcionó como debería. Hace muy poco tiempo estuvimos reunidos con Cristina Fernández, la actual titular, quien nos aseguró que iba a hacer todo lo posible para que este espacio funcionara. Y nosotros vamos a dar nuestro apoyo para que así suceda, porque aunque parezca mentira hoy estamos en la situación de que se pierde un chico en un lugar, se encuentra en otro y no se relaciona que es el mismo caso.

Cuenta Lidia que hace poco tiempo apareció un nene que hacía ocho meses estaban buscando. Lo encontraron gracias a que alguien lo reconoció en una de las tantas fotos publicadas. Así se enteraron de que este pequeño estuvo en un hogar desde el día siguiente al que se perdió. El sufrimiento y la angustia de esta familia, como tantas otras que ahora viven situaciones similares, hubiera podido evitarse si la información se cruzara en algún punto. Missing Children festeja el hecho de que cada provincia tenga su propio registro, pero sostiene que todos ellos deben estar interrelacionados porque hay mucha migración. La presidenta de esta organización no gubernamental cita el caso de Daniela Ulloque, la adolescente de Venado Tuerto que había sido encontrada el día anterior a nuestra charla porque la casualidad quiso que una asistente social del Hospital Tobar García, ubicado en Capital Federal, reconociera su foto al recibir su factura telefónica.

Pero la Señora Casualidad no tendría que obrar en estos casos porque el “Estado debería hacerse cargo”, dice Grichener, y tendría que garantizar una investigación profunda para cada caso, resguardando los derechos del niño.

La otra cara de la moneda

La necesidad de unificar la información, de seguir cada caso y de hacer relevamientos tiene que ver también con que existen muchos chicos que buscan a sus papás. Son menores que suelen ser encontrados deambulando en la calle y llevados a hogares u hospitales. Ellos a veces sufren discapacidades o son muy pequeños y ni siquiera saben decir sus nombres. Seguramente hay una familia buscándolos pero al no relacionarse la información no hay posibilidad de encuentro.

- ¿Porqué niños, niñas y adolescentes se van de sus casas?

- La principal razón es la crisis de identidad que desde un punto de vista psicológico se podría definir de otro modo, pero para nosotros es cuando el menor decide irse porque no sabe lo que quiere, o cree que los padres no lo entienden, o porque les fue mal en la escuela, o sienten que el novio/a no les cae bien a la familia. La segunda causa es por conflictos familiares, cuando viven en sus hogares situaciones de violencia o abusos. De todos modos nosotros hacemos una diferenciación muy casera al hablar de las causas y, además, hasta que el chico no aparece no se sabe bien qué pasó. Lo importante es buscarlo.

- ¿Qué pasa si, cuando lo encuentran, el menor no quiere volver a casa?

- Hace un tiempo alguien nos avisó desde un hogar que un nene que estábamos buscando estaba allí. Era un chiquito con cierta discapacidad mental que no quería saber nada con la posibilidad de volver con su familia porque contó que era maltratado. En estos casos interviene el Estado y resuelve qué es lo mejor para el menor.

Aunque una cadena de coincidencias sea la luz que guía las búsquedas que realiza Missing Children, el 93% de los chicos son encontrados. Una cifra alta, que impacta y que lejos de la frialdad del número trae esperanzas.

Una colaboración necesaria

Para Lidia el ideal de esta ONG sería no existir, pero es casi un imposible. Mientras tanto, hay muchas formas de ayudar. Y todo empieza por mirar con atención las fotos que se publican porque las cosas malas parecen ser propiedad de los otros hasta que le pasan a uno. Y cuando un niño falta en su casa, cuando su ropa pierde movimiento en el placard, cuando la cama permanece siempre tendida, cuando la voz se apaga y el cuerpo se ausenta, el dolor debe ser hondo y desesperante.

- ¿Cómo se puede colaborar?

- La prioridad no es la ayuda económica porque nuestro único gasto es el servicio telefónico que a veces lo pagan empresas comprometidas. Para nosotros lo más importante es que colaboren en la difusión de las fotos. La gente puede imprimir los afiches que publicamos en nuestra página y hacerlos circular. Y muchas instituciones tienen ideas bien creativas. Así es como en el carnaval de Gualeguaychú transmitieron videos en pantallas gigantes, como en el festival de Cosquín y también en la previa del recital de Soda Stereo. La agencia de publicidad Kepel y Mata por ejemplo, puso su granito de arena a través de una campaña gráfica -que tenía como objetivo que la sociedad tome conciencia de la importancia de participar y comprometerse en las búsquedas.

Más de 3500 historias fluyen por las venas de una ONG que, con más buenas intenciones que recursos, colabora en la búsqueda de chicos perdidos. Lidia dice que mientras trabajan para encontrarlos, ellos pasan a ser parte de sus vidas. Los rostros de esos niños les hacen perder el sueño, los movilizan, los empujan para seguir, para insistir, para abrir nuevas puertas. “Y cuando aparecen es una alegría inmensa” asegura Grichener. La charla termina. Lidia sigue con sus anteojos de sol puestos, se disculpa, dice que “tienen aumento”. Quedo con ganas de conocerle los ojos, de ver el brillo de su mirada impregnada de rostros infantiles que seguro sonríen porque van camino a casa.

La vuelta a casa de los niños santafesinos

Santa Fe no es ajena a esta problemática y son muchos los niños perdidos que recorren silencios sus calles. Pero lejos de la desidia, la nuestra es una de las pocas provincias argentinas que cuenta con un organismo oficial que no sólo busca a los menores desaparecidos sino que además intenta seguir de cerca los casos de niños encontrados para conocer sus realidades y evitar desapariciones futuras. A través de la Lic. Alicia Salinas, la Revista Nosotros se contactó con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y encontró en la voz del Subsecretario de DD.HH. Zona Norte, Gustavo López, respuestas a muchos interrogantes que arrojan luz sobre el tema.

¿Por qué se crea el Registro Provincial de Información de Niños, Niñas y Adolescentes Desaparecidos?

El Registro fue creado el 8 de mayo de 2007 ante la necesidad de contar con un sistema oficial, solidario y eficiente, de localización de aquellos menores cuyo paradero haya sido denunciado como desaparecido. En sus comienzos funcionó como un sistema de registro y difusión de los casos. Contar con una base de datos fiables fue un paso muy importante, pero con el tiempo nos encontramos que este era un sistema que debía ser modificado pues sólo permitía producir y obtener información de carácter elemental. Actualmente estamos trabajando en su innovación para producir a largo plazo información estadística, con un mayor nivel de complejidad.

¿Cómo realizan las búsquedas?

Se está implementando un “Protocolo de Intervención ante denuncias de pedidos de paraderos de niños, niñas y adolescentes” que procura darle al Registro un rol central en el diseño de las estrategias de búsqueda de los menores. Además, en el intento de encontrarlos se procura articular el trabajo y cooperar con todos los organismos estatales y no estatales que tengan experiencia acumulada y recursos orientados en esta problemática. Se trata de construir una “red de referentes” institucionales y de la sociedad civil que puedan aunarse en el proceso de búsqueda.

¿Qué pasa cuando el niño aparece?

Se realiza un seguimiento de la situación ya que consideramos necesario incidir en aquellos factores y variables que actúan como condición de posibilidad para que se materialice la desaparición.

¿Cuáles son los motivos más frecuentes por los cuales los menores se alejan de sus hogares?

Los factores son múltiples y se modifican territorialmente. En términos muy generales se puede decir que en muchos casos existen malestares y conflictos familiares que actúan como base de la problemática. Niños y jóvenes buscan una especie de “solución” alejándose de la casa. Pero por otro lado, las condiciones de exclusión social y de pobreza estructural en la que se encuentran vastos sectores poblacionales, también son causas importantes. Muchas veces estas familias no tienen los recursos materiales, institucionales y simbólicos para afrontar los problemas familiares e interpersonales y tampoco disponen de los medios para asegurar estrategias de vida más inclusivas de los niños, niñas y adolescentes.

¿Cuántas denuncias reciben mensualmente?

El número es flotante, no mantiene una regularidad. Existen meses donde rondan las 90 denuncias en todo el contexto provincial y otros en los que no se superan las 20. Se concentran fundamentalmente en los departamentos Rosario y La Capital dada la densidad demográfica así como la cantidad de variables que actúan como factor que posibilita las desapariciones.

¿Qué porcentaje de niños son encontrados?

El porcentaje es muy elevado: entre el 90 y el 95 %.

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Padres de chicos perdidos se reúnen en los espacios públicos junto a Missing Children, para reclamar por sus hijos.

La historia de Jorge

Dentro de la escala de causas que establece Missing Children, la tercera y la cuarta reúnen a menores que se pierden (diferenciando aquellos que sufren alguna discapacidad) y la quinta a aquellos que son sustraídos por la madre, el padre, otro familiar o una persona desconocida.

Lidia Grichener se acuerda, entonces, de Jorge García, lo nombra y su voz suena de un modo extraño. Había llamado a la oficina unos años atrás porque estaba buscando a sus tres hijos, dos nenas y un varón, que se los había llevado su ex mujer. Su obesidad, como el desorden de una casa con niños, era parte del pasado. Había adelgazado 40 kilos en tres años de búsquedas frustradas. La suerte -o como cada uno quiera llamarlo-, quiso que ese mismo día Missing Children expusiera en la cancha del Club River Plate las fotos de los chicos perdidos para difundirlas a través de los medios de comunicación. “Lo invitamos a que se acerque con retratos de sus hijos y fue. Entonces nos dijo: “yo soy de Boca, pero si encuentran a mis hijos me hago hincha de River”. La foto de María del Rosario, la hija mayor, fue publicada luego en una factura telefónica y gracias a eso llamó una asistente social de Córdoba que había reconocido a la nena. Contó que estaba con sus hermanitos en un internado hacía dos años porque le habían quitado la tenencia a la madre que, al parecer, ejercía la prostitución.

Jorge volvió a ser el tipo más feliz del mundo, pero la vida hace trucos inesperados y no siempre tiene comodines bajo la manga. Se quiebra la voz de Lidia y mientras su mano trata de borrar la piel de gallina del brazo dice: “al poco tiempo de reencontrarse con sus hijos Jorge muere y vuelve a aparecer la madre pidiendo la tenencia. La tía estaba desesperada porque no quería que se repita la historia. Jorge había dejado una carpeta de la búsqueda que realizamos desde Missing Children y fue gracias a eso que la Justicia determinó que los niños se queden viviendo con sus tíos”.

 

EN SANTA FE

Si un niño se pierde en Santa Fe, hay que llamar en forma urgente al 0800-555-3348 para comunicarse con la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Santa Fe, o personalmente a las sedes de Saavedra 2059 en la capital o Moreno 248 en Rosario), donde serán atendidos por un equipo interdisciplinario.

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“Missing Children parece una organización muy grande, y no lo es”, afirman los integrantes de la ONG.

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CONSEJOS QUE AYUDAN

Si usted tiene la sospecha de que un niño está perdido, Missing Children recomienda:

- Llame a los amigos y compañeros de colegio para averiguar cuándo lo vieron por última vez.

- Comuníquese con todos los familiares contándoles la situación y averiguando si ellos tienen información.

- Haga la denuncia en la comisaría más cercana. Si se negaran a tomársela con la excusa que hay que esperar 24 o 48 horas, diga que sabe que su hijo está en “situación de riesgo” e insista en que se la tomen.

- Averigüe en la comisaría qué Juzgado de Menores le corresponde, incluyendo el nombre del juez y/o secretario y domicilio del juzgado.

- Vaya al Juzgado y, aunque la causa no haya llegado de la comisaría, solicite realizar la exposición del hecho denunciado, brindándole todos los detalles y aportando una foto del menor lo más actualizada posible.

- Para poder informarlos de los pasos a seguir una vez realizadas las etapas anteriores, comuníquese a los teléfonos: (011) 4797-9006 o escriba a info@missingchildren.org.ar.



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