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Señal de ajuste

Etnología para todos

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“Perdidos en la tribu” es el título del nuevo programa de Telefé que se emite los lunes, a las 22.15. Foto: Gentileza Telefé

Roberto Maurer

El globo terráqueo ya es insuficiente para Telefé, en tanto que a las inolvidables correrías por el mundo del risueño Marley y aquellas pruebas de sobrevivencia en paraísos tropicales de “Expedición Robinson”, ahora se suma el lanzamiento de un reality en lugares de la periferia del planeta, en un acercamiento a comunidades que, desde un punto de vista occidental y cristiano, estaría permitido llamar primitivas, exóticas y paganas.

La antropología moderna, sin embargo, superó el entendimiento limitado de Tarzán, y las valorizó en tanto organizaciones sociales que ofrecen respuestas diferentes a instituciones como la familia, la propiedad y la religión que son tan legítimas como las proporcionadas por el mundo desarrollado o sea la civilización que desciende de la cultura grecolatina, por decirlo de una forma aparatosa.

ANCESTRALES, SABIOS Y SIMPLES

“Perdidos en la tribu” (los lunes a las 22.15) es otro refuerzo a la programación de Telefé, que se sigue preparando nerviosamente para la llegada de la nueva temporada de Marcelo Tinelli. Tres familias argentinas de clase media, integradas por padre, madre e hijos jóvenes, son enviadas a otros tantos sitios remotos donde no se conoce el papel higiénico. Allí son depositadas y libradas a su capacidad de adaptación a la vida tribal, es decir que son tribus argentinas jugando de visitantes.

La producción es muy costosa, es fácil imaginarlo, en tanto que se destaca la elaborada edición, con subtítulos que traducen las distintas lenguas que se hablan en esas culturas.

Los Villoslada, los Funes y los Moreno fueron llevados al interior de Namibia, Indonesia y Etiopía, sin traductores. Según el conductor Mariano Peluffo, se trata de una experiencia “con tribus ancestrales que con su sabiduría y su simpleza les enseñarán a vivir la vida de un modo diferente”. Nuestros compatriotas, en efecto, deberán aprender y respetar las reglas de sus anfitriones.

SON COSTUMBRES

Cada familia se informó acerca de su destino cuando, todos formados en el aeropuerto, recibieron un sobre con instrucciones, un mapa y una cámara, mientras un participante se pregunta qué sentiría si alguna de sus hijas es pretendida por uno de esos nativos sabios y simples, según la caracterización paternalista de Peluffo.

Los Villoslada van a una aldea de Namibia, donde los aguardan los himba, en tanto que los Funes conocerán a los mentawai, en Indonesia, y los Moreno en Etiopía serán huéspedes de los hamer.

Hay bienvenidas fraternales y reuniones con consejos tribales que imparten las reglas, en una de las cuales deben asimilar las ideas radicalizadas del jefe hamer que les dice que “en nuestra cultura no hay ni ricos ni pobres, todos somos seres humanos”. Hay novedades aún más incómodas: los himba tiene prohibido bañarse a las mujeres, ya que el agua es un bien escaso, en tanto que entre los hamer hay restriccions al acto de escupir, una costumbre tan nuestra en las canchas de fútbol.

Las tres cenas transcurrieron con bastante normalidad, y a la hora del sueño, la costumbre suele determinar que las mujeres duermen juntas en las chozas, y los hombres afuera. Ya observamos que a los himba les gusta tocar a las chicas blancas, lo que podría derivar en futuros roces.

Las familias argentinas se adaptaron bastante bien, hasta el día siguiente, cuando preguntaron adónde podían hacer sus necesidades. En un caso recibieron estas instrucciones: “Agarrás un palo, hacés un pozo y después te limpiás con lo que tengas a mano”. En otra comunidad fueron expeditivos: “Nos limpiamos con piedras”.



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