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Será desarrollado por UNL y dos empresas privadas

Nuevo sistema para generar energía a partir de desechos

Investigadores de la Facultad de Ingeniería Química de la UNL trabajarán en conjunto con las firmas Solamb y SF Automatizaciones. Desarrollarán una plataforma tecnológica que permitirá generar energías eléctrica y térmica a partir de desechos de plantas de tratamiento de residuos orgánicos.

Nuevo sistema para generar energía a partir de desechosEl rector de la UNL, Albor Cantard, junto a algunos colaboradores, recibió a los empresarios que forman parte del consorcio público-privado. Obtendrán un subsidio nacional de $ 4 millones. Foto: Prensa UNL

 

De la Redacción de El Litoral

educacion@ellitoral.com

Prensa UNL

Investigadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) están abocados al desarrollo de una plataforma tecnológica que permitirá cogenerar energías eléctrica y térmica, a partir de desechos provenientes de plantas de tratamientos de residuos orgánicos no peligrosos. El proyecto también contempla una etapa de purificación del biogás para obtener metano biológico, renovable, que a futuro puede incorporarse al gasoducto argentino.

Con este objetivo, trabajan investigadores del Grupo de Energía no Convencional de la Facultad de Ingeniería Química (FIQ) de la UNL junto a las empresas Solamb SRL y SF Automatizaciones, las que conformaron un consorcio público-privado a partir de la convocatoria del Fondo Argentino Sectorial (Fonarsec) FS Energía- Biomasa 2012 que puso en marcha la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación.

Así, este consorcio público-privado recibirá del Estado nacional un subsidio de 4.273.000 pesos y, como contraparte, el consorcio aportará idéntica suma para concretar el desarrollo en un plazo de tres años.

Con el consorcio ya en marcha, el rector de la UNL, Albor Cantard, recibió al investigador de la FIQ y director técnico del proyecto, Eduardo Gropelli, junto a representantes de las empresas, en la casa de estudios. En la oportunidad, Cantard destacó especialmente el valor de la asociación público-privada en la puesta en marcha de un proyecto que no sólo impactará en la generación de energías renovables sino que apunta a generar metano, uno de los principales componentes del gas natural, que hoy por hoy nuestro país importa.

Al respecto, Gropelli añadió que “actualmente Argentina importa metano desde Qatar y Nigeria, a 60 centavos de dólar el metro cúbico, lo que es un alto costo para el país. Entonces todo lo que se produzca localmente va a permitir sustituir esa importación en el futuro. Además, tenemos que apuntar a recuperar todos esos recursos renovables y aprovecharlos, por ejemplo, en la generación de un metano biológico que no impactará en el efecto invernadero porque no es fósil”, completó.

En el encuentro estuvieron Leonardo Paganni (que representó a la empresa Solamb) y Guillermo Schilpp (por SF Automatizaciones). También participaron el decano de la FIQ, Enrique Mammarella; el secretario de Vinculación Tecnológica y Desarrollo Productivo de la UNL, Eduardo Matozo; el director del Cetri-Litoral, Daniel Scacchi, área que administra el proyecto; investigadores y técnicos involucrados en la marcha de la iniciativa.

Cogeneración de energías

El tratamiento de desechos orgánicos de establecimientos ganaderos, forestales o de industrias agroalimentarias, aceiteras y de biodiésel, luego de un proceso biológico, genera biogás que puede ser aprovechado como energía eléctrica y térmica.

“Este biogás es 50 % metano y aproximadamente la otra mitad es anhídrido carbónico, y se pueden aprovechar para producir energía eléctrica. A la vez, la turbina o el motogenerador producen gases de escape, calientes, que se pueden aprovechar como energía térmica. Esto es lo que se denomina cogeneración. Son sistemas de alto rendimiento para recuperar tecnológicamente toda la energía posible del combustible”, explicó Gropelli.

Agregó, además, que el proyecto también contempla una etapa de purificación del biogás para obtener metano biológico renovable, que a futuro se puede incorporar al gasoducto argentino o convertirse en un combustible biológico.

Cómo nació el proyecto

La empresa Solamb, ubicada en zona rural e industrial de la ciudad de San Lorenzo, se dedica al tratamiento de residuos orgánicos no peligrosos mediante biodegradación asistida, y una de sus plantas trata residuos líquidos. Desde su puesta en funcionamiento, la empresa tiene en vista el agregado de valor al biogás resultante de este proceso para obtener un producto que no sólo permita autoabastecer de energía térmica a su propia planta, sino también generar energía eléctrica que pueda ser insertada en la red de distribución.

Para la búsqueda de esta solución, Solamb se puso en contacto con el Grupo de Energía No Convencional de la FIQ-UNL, a cargo de Gropelli, que diseñará la planta de producción y purificación del biogás, con equipamientos y componentes de origen nacional. En una primera etapa la planta será a escala banco y se instalará en la FIQ y, en una segunda etapa, será a escala piloto y se instalará en el establecimiento de Solamb. Estos pasos permitirán obtener los parámetros de rendimiento y evaluar el funcionamiento del proceso en condiciones reales.

Al respecto, Paganni -de Solamb- opinó que “el beneficio será muy importante no sólo para nosotros sino para el desarrollo energético de la zona porque a partir de un residuo, estamos generando energía para autoabastecernos y para, en algún momento, poder llegar a generar energía para consumos externos”.

En tanto, para alcanzar un funcionamiento eficiente del equipamiento es imprescindible lograr estabilidad en el proceso, razón por la cual se convocó a la empresa SF Automatizaciones, para el diseño mecánico y de montaje, y la programación, registro y monitoreo de los parámetros de la planta piloto. “Para nuestra empresa significa un desafío. Nació hace 12 años con el pensamiento de que Argentina puede exportar ingeniería y no sólo ingenieros, y estamos en ese camino”, indicó Schilpp.

Posibles usos

  • Si el desarrollo de la tecnología obtiene resultados positivos, podrá ser utilizada por distintas instalaciones productivas que procesen residuos biomásicos, a partir de desechos agrícolas, forestales, ganaderos, urbanos y de industrias agroalimentarias, forestales y de biodiésel. Dada la cantidad de establecimientos de este tipo existentes en nuestro país y la necesidad cada vez más amplia de generar energías renovables, el desarrollo de esta planta tiene gran potencialidad tanto en términos productivos y económicos, como para el cuidado del medio ambiente, ya que trabaja en la recuperación y valoración de residuos.

Asimismo, la obtención de gas metano purificado posibilitará que pequeños centros agroindustriales, localizados en lugares alejados a las redes de abastecimiento, dispongan de su propio combustible renovable, tornándolos más sustentables.

Finalmente, municipios y comunas que realicen gestión de residuos urbanos podrán recuperar biogás desde los rellenos sanitarios o tratar la fracción orgánica mediante biodigestores, obteniendo también energía para distintos usos.

 



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