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Una enfermedad negada y silenciada 26 -06-2017
"Quien me contagió VIH lo sabía y me lo ocultó"

Paola Zeballos convive con la enfermedad hace 17 años. Estuvo al borde de la muerte, pero salió adelante y encarnó una campaña de concientización.



Agustina Mai

amai@ellitoral.com

 

Lo que para Paola Zeballos empezó como una larga gripe incurable, terminó con un diagnóstico de VIH (virus de inmunodeficiencia humana), que cayó primero en manos de su madre. “Eso hoy no pasa: el resultado es confidencial y se le entrega solamente a la persona que se hace el análisis”, aclaró esta mujer de 44 años, que en ese momento tenía 27.


Sin saber lo que tenía, la internaron en un sanatorio. “Yo no sabía lo que pasaba. Las enfermeras ni se acercaban, me dejaban la comida en el suelo”, recordó de aquel septiembre de 2000.


Del sanatorio la derivaron a un hospital público porque “no tenían los medios para atenderla”, adujeron. Fue así que la joven ingresó al Iturraspe muy grave, con neumonía, hepatitis y 38 kilos.


“Estuve en terapia. Me morí y me resucitaron. Así como algunos dicen que ven una luz al final del túnel, yo vi una nube blanca que me pasaba por la frente, por los ojos, la nariz... Sentí que ése fue el momento de elegir: morir o hacer el esfuerzo de salir adelante”.


Salió y, desde el primer momento, habló de su enfermedad. Nunca la ocultó ni se avergonzó. “Por cómo me pasó, me parece importante decirlo: a mí me contagió la persona que había sido mi pareja durante 7 años. Esa persona tenía la enfermedad desde los 18 años, lo sabía y se trataba, pero a mí me lo ocultó”, contó con una serenidad que estalla ante la brutalidad de la verdad.

 

En primera persona


Como buena periodista, Paola se convirtió en una excelente comunicadora y encarnó una campaña personal de concientización. Ella, su lucha y su honestidad son un testimonio vivo. “Creo que ayudo más a las personas contándoles lo que me pasó que callándome por temor a los prejuicios”, aseguró.


Una decisión valiente que se topó con más de una situación despreciable. “Cuando en el trabajo salía del baño, me preguntaban a qué baño había ido. O cuando llegaban, saludaban a todos con un beso, menos a mí. Una vez escuché que decían ‘ahí viene la sidosa’. Eso fue fuerte. Hay mucha desinformación”, se lamentó.


Con el diagnóstico en sus espaldas -como la espada de Damocles-, Zeballos trabajó de periodista unos años más, hasta que finalmente la echaron. “Me costó muchísimo conseguir trabajo. Golpeé todas las puertas, pero nada. Eso me empezó a pesar mucho. Hasta que en 2011, por intermedio de mi doctora, Laura Trosch, empecé a dar charlas en Jerárquicos para los empleados. Después seguimos con las charlas en las escuelas. Presenté mi CV y en 2012 empecé a trabajar como administrativa. Ahora estamos por hacer la primera charla de VIH abierta a la comunidad”, contó.

 

Lo más difícil


Si bien esta mujer aprendió a lidiar con pequeñas situaciones diarias de discriminación, hay un tema muy doloroso para ella: la imposibilidad de tener hijos. “La enfermedad me afectó los ovarios. En su momento, con mi marido intentamos con un tratamiento de fertilización, pero la medicación no era compatible con mi cocktail, y tuve que dejarla”, contó con lágrimas.


Para Paola, el VIH es una enfermedad que “necesita mucha contención”, algo que ella encontró en su familia, sus amigos, su marido, algunos nuevos compañeros de trabajo y en el Iturraspe. “El hospital es como mi segunda casa. Me cuidaron a mí y a mi familia”, remarcó.

 

Todo por un mate


“Si bien no es una vía de transmisión, por una cuestión de respeto, yo no comparto el mate con las personas que no saben que tengo VIH. Si lo saben y quieren compartirlo, está perfecto. Y si lo saben y prefieren no hacerlo, también está perfecto. Pero para mí es fundamental que la persona sepa y decida”, aclaró Paola.


Una vez más las palabras “saber”, “decir” y “respeto” surgen de su boca, como un conjuro contra el desconocimiento, el ocultamiento y la mentira que la enfermaron.


En una de las tantas notas como periodista, una vez le tocó entrevistar a un jugador de fútbol. Fiel a su premisa, le cebó varios mates, pero ella no tomó ninguno. Al terminar la nota, le explicó el motivo. Desde ese día Matías y Paola no se separaron y hace cuatro años se casaron. “A veces me acompaña a las charlas para dar su testimonio de lo que significa vivir con una persona con VIH”, contó.


Actualmente Paola toma un cocktail de tres pastillas -al principio fueron muchas más- y realiza el seguimiento de su enfermedad con análisis de sangre cada tres meses; su marido se los hace cada seis.

 

Una enfermedad crónica y tratable


“El juicio inevitable que viene después del diagnóstico y el miedo a la discriminación están haciendo que la epidemia avance, ya que propicia relaciones sexuales no protegidas”, afirmó Laura Trosch, médica del subcomité de VIH-Sida del hospital Iturraspe y una de las disertantes del Encuentro de concientización sobre VIH que organiza Jerárquicos el próximo 29 de junio.


“Hay que bajar el nivel de discriminación porque hoy en día es una enfermedad crónica y tratable, que la puede tener cualquier persona que ejerza su sexualidad. Sin embargo, se siguen muriendo 1.500 personas por año en Argentina. Esta cifra indica que, como sociedad, todavía no maduramos para enfrentar este tema”, sostuvo la especialista.


En el comité interdisciplinario que atiende a los pacientes con VIH, se encuentra con que uno de los miedos más grandes de los pacientes es cómo decírselo a su familia: a sus hijos o a sus padres. Y no son pocos los que ocultan el diagnóstico y los comprimidos. “Eso atenta contra el seguimiento de la enfermedad”, lamentó Trosch.


Análisis más ágil


A los fines de agilizar el diagnóstico del VIH, el laboratorio del hospital Iturraspe realiza el análisis sin orden médica. Es decir que quien desee hacerse el chequeo, sólo debe concurrir durante la mañana al laboratorio.


Además, los martes de 18 a 20 hs. hay un espacio de consejería, donde una psicóloga y una trabajadora social explican en qué consiste el testeo, cuándo se tiene que repetir, se habla de otras enfermedades de transmisión sexual y se los cita para entregar el resultado. Si da positivo, se activa el seguimiento por parte del equipo interdisciplinario del Iturraspe.


Encuentro sobre VIH


El 29 de junio, se realizará el Encuentro de Concientización sobre VIH, en el Centro de Eventos de la Mutual Jerárquicos Salud, de 19 a 20.30 hs. Es gratuito y abierto para todo público. Los interesados en participar pueden inscribirse en www.jerarquicos.com


Los temas a desarrollar son: ¿Qué es el VIH?, ¿Qué es Sida?, ¿Cómo se transmite y cómo se previene el VIH?, ¿Cómo y cuándo se detecta?, Datos sobre los diagnósticos en el país y el testimonio de Paola Zeballos. Disertarán Laura Trosch y Alejandro Crespo, miembros del Subcomité de VIH-Sida del Hospital Iturraspe.

 

1.500 muertes por año se producen en Argentina por Sida.

 



 




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