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Entrevista a Agustín Laje y Nicolás Márquez 10 -12-2018
"La ideología de género usa al Estado para bajar una moralina progresista"

Agustín Laje y Nicolás Márquez son los autores de “El libro negro de la nueva izquierda” editado en 2016. Desde sus páginas desnudan la llamada “ideología de género” que -afirman- es el sustrato ideológico detrás los colectivos LGBT y feminista y son utilizados en la defensa del aborto como de la Educación Sexual Integral



Guillermo Dozo | gdozo@ellitoral.com

 

Agustín Laje y Nicolás Márquez estuvieron en Santa Fe para exponer sus conviccciones acerca de cómo la ideología de género está en la base y en la estructura de la Educación Sexual Integral y que son fogoneadas por los colectivos LGBT y el feminista. Consideran que no hubo un debate profundo sobre la ESI y que la violencia que rodea cada una de sus presentaciones en diferentes países, obedece a la violencia de “una izquierda autoritaria”.


Escraches e ideas


Laje: Lo único que hacemos es disertar sobre la tesis de un libro -que prácticamente tiene tres años- y que, además, la hemos compartido por los países de la región como también España. En Argentina nos empiezan a escuchar a partir del debate sobre el aborto, antes no nos invitaban mucho. A partir del aborto surgieron nuestros nombres, y junto con la Educación Sexual Integral (ESI) hay algo que se llama ideología de género y estos dos tipos han escrito un libro sobre este tema. Así fue que comenzaron a invitarnos para dar una serie de charlas en todos lados. 


Márquez: escribimos este libro no con una pretensión enfocada en la ideología de género, aunque es protagónica en su desarrollo. Pero el título del Libro Negro de la Nueva Izquierda porque consideramos que la izquierda per se es totalitaria o autoritaria, por eso no nos sorprende detrás de estos militantes, ideólogos y voceros de la ideología de género haya tanta pretensión de censura, tanta violencia en su militancia... así, cada vez que aparecemos nosotros hay que ocultar cuál es lugar en que vamos a dar nuestra charla porque sino aparecen las amenazas de bomba, las protestas violentas... es que es la izquierda la que está detrás de este, independientemente de que haya otros intereses colaterales.


- Contradice cierto espíritu expresado desde la izquierda sobre la necesidad de los debates, de confrontar....


Laje: La izquierda siempre enfrentó las opiniones contrarias siempre que tuvo el poder para hacerlo como los casos de Cuba o Venezuela. Si vamos más hacia atrás la Unión Soviética o la china maoísta. Siempre que han tenido el poder no han abierto el diálogo sino que ocurre lo contrario, lo cerraron. Y lo que veo con la ideología de género es que a ello no les conviene abrir el debate porque, de alguna forma, ya lo tienen ganado. La gente ha consumido de forma elíptica todo lo que ellos -desde hace décadas- han venido imponiendo por lo que abrir el debate ahora significaría abrir la posibilidad de que la gente repensara un montón de cosas que estos grupos políticos han dado por cerrado. En verdad, son temas que no se debatieron abiertamente. ¿Quién debatió si el cambio de sexo existe o no existe? Nadie. Sin embargo hoy se toma como dogma que el cambio de sexo existe. Y decir lo contrario significa que te caiga el Inadi, te caiga la Justicia o que te hagan un escrache LGBT. Y estamos hablando de un problema que debería ser resuelto con el diálogo, para eso en lugar de decir -por caso- vamos a tirar piedras contra conferencias que no nos gustan, dijimos “escribamos un libro”. Yo siempre hago un chiste que tiene bastante de realidad y si hay a quienes no les gusta El Libro Negro de la Nueva Izquierda que se tomen el trabajo de escribir El libro Negro del libro Negro de la Nueva Izquierda y ya está. 


Márquez: Otra cosa que nunca se debatió y que los políticos en campaña jamás aclararon -pero que formó parte del debate por muchos meses- fue el tema del aborto. No lo prometió Macri, no lo prometió el Frente para la Victoria.... los únicos que se atrevieron a levantar la bandera del aborto fueron los vinculados a Nicolás del Caño, por ejemplo. Aquellos trotskistas, extremistas que no representan más que el 2 o 3 % de los votos de la Argentina. Por eso, no fue en absoluto el pensamiento de la gente que fue a votar. Entonces estafan al votante al incluir temas en una agenda que nunca prometieron y donde, además, tampoco hubo demasiado debate. Hubo sí, una gran presión social en contra del aborto y fue lo que termina haciendo fracasar el proyecto. Pero es una muestra de cómo viven legislado a espaldas de la gente. Sacan a relucir un agenda tan delicada sin haberla incluido en sus plataformas o en sus discursos.

 

Los autores de "El Libro Negro de la nueva izquierda" durante su paso por Santa Fe.Foto: Luis Cetraro



Educación sexual para frenar los abortos 


- Ahora bien, cuando el debate sobre el aborto estaba en su punto más caliente, los sectores que se oponían sostuvieron que la educación sexual era la forma de evitalo, pero ahora que se cayó el tema del aborto también objetan la educación sexual integral... no parece muy coherente. 


Laje: Lo que yo veo que no es coherente es que se piense una política pública sin haber reparado antes uno, en las causas y dos, en los problemas que se tienen que atacar. Es decir, los problemas y sus causas. Si el problema es que las mujeres se embarazan cuando son adolescentes entre los 14, 15 o 16 años, entonces es bueno incluir como educación sexual a los métodos anticonceptivos, nadie está en contra de eso, hasta donde yo conozco. Hay colectivos como “Con mis hijos no te metas” que están en contra de la moralización sexual, que es otra cosa. La sexualidad tiene muchas esferas de acción, como la biológica, un esfera cultura y una esfera moral o ética, qué es lo que consideramos bueno y malo en el terreno de lo sexual. Ahí, en ese terreno, el Estado no se puede meter. No te puede obligar a vos a que definas qué es lo malo de la sexualidad o lo bueno. Ese es el terreno que le cabe a los individuos y a las familias de los individuos. 


La ESI está bajando ideología en la medida en que se mete en el terreno de la moral y deja el terreno de la ciencia. El discurso de la ESI hoy un discurso moralizante, no científico. Lo científico sería que se diga “el cuerpo humano funciona así. Así es la fisiología sexual, así es la anatomía sexual, estas son las técnicas que impiden una ETS (enfermedad de transmisión sexual) o el modo de evitar la concepción”. Eso es información ajustada al conocimiento riguroso de la ciencia.


Pero que me digan, por ejemplo, que los niños tienen que hacer un ejercicio, que ese ejercicio va a durar 30 minutos y que en ese tiempo el niño tiene que autopercibirse de un sexo que no es el suyo, con un nombre que no es el suyo, y jugar a ser parte de la comunidad LGBT, como vemos hoy que se hace en la ESI -y esto está escrito y forma parte de las guías de la ESI- uno se pregunta y esto qué tiene que ver. Queremos la educación sexual para evitar los abortos, darle a las mujeres información sobre los métodos anticonceptivos... eso está bien, enseñemoslo. Pero, ¿que tiene que ver con enseñarle a tu hijo a autopercibirse con un sexo que no es el suyo?. Y esto ocurre en la Argentina, pero nuestro país está dentro de un movimiento planteado a escala global. 


Márquez: La ESI no afecta a chicas de 15 años. Afecta niños de 5, 6, 7 u 8 años. Con lo cual, además de estar alterando la percepción de la realidad como bien dijo Agustín, se está alterando un principio fundante del derecho constitucional, que es el principio de la patria potestad. Son los padres los que tienen los derechos preferentes para educar en valores a sus hijos. 


Y, además, se está violando el principio de libertad de cátedra porque la ESI se va a imponer en colegios de gestión pública, en colegios de gestión privada e, incluso, en colegios religiosos. Esto violenta el ideario institucional de los colegios y atentando contra la objeción de conciencia. Por ejemplo, si un profesor o una docente no quiere enseñar eso porque no lo considera serio o porque es contrario a sus valores no puede hacer porque es cesanteada o exonerada. Por eso se habla de una educación transversal pero es un adoctrinamiento prepotente y totalitario -no solamente por la prepotencia sino que además es totalizador- porque busca penetrar en todas las esferas educativas.


Laje: hay una guía de la ciudad de Buenos Aires en la que plantea algunas metas para sus alumnos. Una de esas metas es valorar positivamente a la comunidad LGBT. Nos preguntamos, ¿por qué tiene que ser así? ¿por qué no dejamos abierta la posibilidad de otra forma de valoración? ¿qué tiene que ver con educación sexual? Esto es bajar una moralina progresista desde el Estado en materia sexual, nada más. 


Además no se reduce todo a la educación sexual para reducir los abortos. En la base de la problemática del aborto están las condiciones socioeconómicas en las que vive una mujer y que la llevan a tomar la decisión de tener un hijo. Ese es el núcleo duro del que nadie ha hablado, en el que nadie se mete: las causales sociales, económicas y culturales que llevan a una mujer a asesinar al niño que lleva en el vientre. Lo que se plantea es la posibilidad de hacerlo con libertad y que el Estado financie la posibilidad de hacerlo y se terminó. O la solución intermedia de la educación sexual sobre los métodos anticonceptivos que dispone. Pero lo más cuestión más de fondo no se está resolviendo, con lo cual la educación sexual sería una solución concreta. 


- Sin embargo las encuestas entre adolescentes exhiben que ellos tienen poco a nula información, que desean tener una mejor educación sexual. 


Márquez: Lo que pasa es que un cosa es la educación sexual, que tiene que ser coincidente con la ciencia y otra, muy distinta, la ideología de género a la cual se pretende imponer bajo el subterfugio de la educación sexual. 


Laje: lo que los chicos afirman en el colegio yo no lo tomaría como una opinión sagrada...


Márquez: además, los chicos de la ciudad de Buenos Aires son los más catequizados en cuestiones de género. Porque la política ahora con Rodríguez Larreta y antes con Macri fue absolutamente propensa a estos temas. 


Laje: me parece que si le preguntás a un chico si quiere tener educación sexual te diga que no. Lo supongo por varias razones: que chico no le gusta hablar sobre sexo, y si es en la escuela, mejor. Ahora el tema es cómo hablamos de sexo. Si lo hacemos para que el chico se autoperciba como un travesti o sobre cómo funciona la genitalidad, cómo evitamos la ETS, o sea, cómo se habla de sexo es el punto crucial sobre el cual nadie se está refiriendo. 


Yo estoy utilizando unas placas de power point que los chicos le han sacado a una clase que dicta en Santa Fe donde se muestra que se les enseña qué es el régimen de heterosexualidad obligatoria.... ¿de dónde sale ese concepto? Sale de una feminista radicalizada francesa de los años 80 que se llamó Monique Wittig, ella escribió una serie de ensayos en los que describió que estamos viviendo en un régimen donde la heterosexualidad es impuesta. Entonces se les enseña a los chicos esto y qué significa: que no son heterosexuales porque sientan atracción hacia el otro sexo sino que son heterosexuales porque hay un régimen que los ha obligado a ser heterosexuales. Estas son placas de ESI aquí en Santa Fe. ¿Y cuál es la consecuencia de esto? (busca en su celular y lee) Se trata de una chica que sostiene que le gustan los hombres pero que los odia. Y esto es porque le han dicho que ella tiene que odiar a los hombres y tenés que luchar contra el sistema que te obligó a la heterosexualidad. Entonces esta joven, públicamente, por twitter dice “estoy luchado todos los días para que no me gusten los hombres”. 


Márquez: Es como obligar a una persona que tiene sobrepeso y que le gustan los postres, que tiene que luchar contra ello por ser negativo. Eso es ideología pura y dura. Ella siente culpa de ser heterosexual. 


Laje: Se está enseñando como ciencia que ser heterosexual proviene de que alguien te lo impuso
Márquez: y es una irresponsabilidad institucional en cuanto a política pública porque la homosexualidad es una tendencia sexual que hay que respetar, sin dudas. Pero hay que tener en cuenta que no es sana para un individuo. Por ejemplo, en Occidente el individuo homosexual vive unos 20 años menos que una persona heterosexual, porque maneja todos los récords en las ETS, récord de sida, de hepatitis B, de hepatitis C... por un montón de razones que no vienen al caso, pero este sector de la población, es un grupo de riesgo y un sector infectocontagioso. También tienen un récord en materia de suicidios y respecto al consumo de drogas están muy por encima de la comunidad heterosexual. Tomando al alcoholismo y al tabaquismo, también los valores están por encima. De manera tal que la homosexualidad entendemos que hay respetarla pero no promoverla. No es función del Estado promover una conducta que, objetivamente, perjudica a la persona que la practica.


Las ideologías


- En este punto las acusaciones sobre homofobia hacia ustedes, llueven.


Márquez: por supuesto. Pero para estas afirmaciones nos basamos en datos científicos de la ONU, del Ministerio de Salud de los Estados Unidos como de las principales potencias de occidente.... y además hay un agregado discursivo muy bien pergeñado por estos sectores: no existe la homofobia. La homofobia si uno desarma la palabra sería una fobia, y esto es un desorden mental. Fijense que se nos acusa a los que no opinamos como ellos, de padecer un desorden mental -que dicho sea de paso- no existe en ningún manual se siquiatría. Patologizan al pensamiento disidente y otra cosa, cuando yo estoy volcando estos datos, los estoy ayudando. Negar y ocultar estos datos científicos lo único que hace es fomentar una conducta y van estar padeciendo estas estadísticas....


Laje: Aclaro que estamos dando un combate contra la ideología de género y no contra el sujeto que es homosexual. Porque está la idea de que “estos son antihomosexuales y no quieren que ellos vivan su vida”. No, es al revés. Tenemos un montón de gente que nos sigue que es homosexual, transexual y hasta intersexual que nos dice “a mí me han querido utilizar ideológicamente, políticamente y yo me siento más cómodo con ustedes -que nos respetan- antes que estar con gente que nos usa”. Yo tengo videos por Youtube donde hablo con chicos homosexuales donde me cuentan cómo los amenazan desde el lobby del LGBT por no sumarse a sus filas...


Márquez: los consideran traidores.


Laje: En estos días sale una nota que le hice a un chico trans que se hormonizó durante cuatro meses, volvió ahora a su situación original y está enfrentando un posible cáncer de próstata y esterilidad. Como se salió de la comunidad LGBT y él era el líder de Ovejas Negras en Uruguay que es el grupo más fuerte dentro el colectivo LGBT está bajo amenazas de muerte, no puede ir a la facultad, le dicen de todo. Entonces acá hay un tema que es político y que excede la cuestión de si estamos a favor o no del sujeto homosexual. En nuestra opinión que cada uno haga su vida como le plazca. Que el transexual se vista como tenga ganas, que si se quiere hacer una cirugía estética para implantarse mamas, que lo haga, no es un problema nuestro ese tema. El problema es cuando esto adquiere la fisonomía de un lobby, ese lobby copta al Estado y empieza a comisionar las leyes para obligar a ser parte de una ideología. Y si hoy digo que el cambio de sexo no existe, posiblemente me cae el Inadi para decir que es un crimen de odio. Si Nicolás dice cifras sobre vih, alguno dirá que está estigmatizado a los grupos LGBT y hasta podría tener que rendir cuentas ante el Inadi o el Poder judicial. 


Márquez: y así como no nos metemos con el sujeto homosexual, no nos metemos con las mujeres, que -además- nos encantan. Nos metemos sí, contra el lobby feminista. Creemos que el lobby LGBT no representa al homosexual, es un núcleo duro que está ideologizzado y el lobby feminista no representa a la mujer. Es un lobby militante, un núcleo duro altamente ideologizado y, en todo caso, el lobby LGBT usa al sujeto homosexual y dice que lo representa; y el lobby feminista usa a la mujer y dice que la representa. En todo caso los que los usan son ellos mismos. 



 




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