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Marcelo Gallo Tagle 05 -06-2019
"Somos muy malos comunicadores"

Diferencias con las críticas de Rosenkrantz y de Alberto Fernández. Los tiempos de los medios y de la Justicia. El mal ejemplo de los Oyarbide. 



Marcelo Gallo Tagle es juez nacional del fuero Civil y preside hoy la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional que abarca unos 3.000 asociados en todo el país. En la Justicia desde 1981, estuvo en Santa Fe participando de la apertura del II curso de actualización jurídica en materia federal que se extenderá hasta el 21 del corriente en esta capital. Con El Litoral conversó sobre el funcionamiento del sistema judicial observado diariamente por la dirigencia política, los medios de comunicación y la opinión pública.

 

—En el inicio del año judicial, Carlos Rosenkratz admitió la falta de confianza de la ciudadanía en la Justicia y recientemente Alberto Fernández cuestionó decisiones de varios magistrados. ¿Cómo se sienten ante esas expresiones?

 

—Mal. Mal porque no coincido con ninguno de los dos discursos. Con Rosenkratz coincido en algunos conceptos, pero en su discurso asignó toda la responsabilidad a la falta de legitimidad de los propios integrantes del Poder Judicial. Puede ser que haya integrantes a los que le falte una dosis de compromiso, pero hoy el Poder Judicial funciona gracias a sus integrantes. Magistrados, funcionarios y empleados tienen vocación para estar trabajando donde lo hacen y en virtud de esa vocación le asignan a la tarea mucho más de lo que sería un trabajo a reglamento o como corresponde. Es falso de que en el Poder Judicial son todos vagos, terminan la tarea y se van a sus casas.

 

Los edificios de Tribunales por la tarde están llenos de gente y están dando respuestas a un montón de demandas que si no fuera por el esfuerzo de la gente, estaríamos peor. No estoy diciendo que el Poder Judicial funciona maravillosamente bien. Tenemos un montón de cosas a corregir pero hoy funciona gracias al esfuerzo de la gente que lo integra, sin distinción de cargos, por pasión y vocación. No tenemos los recursos que necesitamos. Uso siempre este ejemplo: se implantó la Ley de Flagrancia y desde la Asociación de Magistrados planteamos que el proyecto era bueno pero la implementación era mala por la cantidad de recursos que se necesitan para que funcione bien. Fue hace dos años, pese a la advertencia empezó igual y el Poder Judicial le puso el hombro y trata de que funcione lo mejor posible. Hoy cuando se habla de puerta giratoria y motochorros que salen fácil, se están presentando las cuestiones que veníamos planteando. Sobre la ley le recuerdo que el juez no es legislador, el juez aplica la ley sobre las detenciones y tiempos de detenciones. En todos los casos de motochorros en Caba se toma el primer impacto de la noticia, no se evalúa el contenido de lo que pasa y se condena a los jueces por liberarlos. De los tres o cuatro casos resonantes, se enjuició a un fiscal por haber liberado a los supuestos ladrones de turistas griegas. Nadie dijo que las turistas, en las ruedas de reconocimiento, dijeron que no era la persona que les robó. Funciona todo con el humor popular y no es ésa la solución justa. La causa fue más compleja, avanzó, fue encontrado el delincuente pero nunca la noticia trascendió. Faltan recursos, hoy es la gente del Poder Judicial la que pone el hombro para que esto funcione. En los turnos de flagrancia hay magistrados y funcionarios que se quedan a dormir en los juzgados para poder cumplir con los plazos. No recibimos el mismo apoyo de sectores que tienen que colaborar en el funcionamiento del engranaje: hay problemas con el traslado de detenidos, superpoblación de cárceles, etc.

 

—El juez trabaja entre la inmediatez de redes sociales y su tarea que se fundamenta en evaluar pruebas.

 

—El equilibrio es dificilísimo. Nosotros no sabemos comunicar, somos muy malos comunicadores. Somos muy buenos trabajando por el tipo de compromiso que asumimos. Voy a otro ejemplo: en una ciudad surge un caso de abuso a una menor e inmediatamente se sospechó del profesor de Educación Física. Le hicieron un escrache, se separó de la mujer, lo echaron del trabajo. El juez, en paralelo, trabajó con las herramientas disponibles y le demandó un tiempo descubrir que el abusador era un tío. Esta parte de la noticia nunca trascendió, pero nadie le repuso el daño al profesor que era inocente. El problema que tenemos muchas veces es que la noticia que trasciende a la mañana por los medios periodísticos, a la noche tiene sentencia de la opinión pública y no son los ritmos que necesita la Justicia para investigar, probar y en este ejemplo hacer cámara Gesell, poder abordar a la menor, sin violentarla y utilizando las herramientas adecuadas, procedimiento con especialistas que demanda tiempo. Los tiempos deberían ser más breves pero nunca instantáneos. No se puede dictar sentencia al mismo tiempo que la opinión pública. El equilibrio es muy difícil porque manejamos herramientas distintas, no digo mejores, distintas. La demora en la sentencia no es justa, pero también es injusto condenar a un inocente o a un perejil.

 

—Repregunto por las críticas de Alberto Fernández.

 

—Toda la vida la Asociación levantó la voz cuando a través de un micrófono todos y especialmente si tiene relevancia pública, formulan comentarios, lo deja en el aire y formula una acusación que queda en los medios. Es un problema no solo para el juez afectado por el comentario, lo es para la Justicia y para el propio ciudadano. Para la Justicia porque se desprestigia la institución y la gente incrementa su susceptibilidad negativa. Los jueces aplicamos la ley, si se está en desacuerdo con la ley deberá cambiarla el Poder Legislativo, no los jueces. El juez es juzgado si aplica mal lo que le ordena la ley. 

 

Muchas veces se habla de estadísticas y nunca se evalúa si el consultado tuvo un caso judicial porque cuando lo tuvo cambia la estadística. El que pasó por la Justicia tiene una opinión más positiva porque ve dedicación, tiempo, trato.

 

—En los medios Justicia se identifica con Justicia penal y el sistema es más que eso.

 

—Se habla de penal y circunscripto a penal federal. Los casos más resonantes y polémicos son federales y son los que trascienden. Pareciera que ésa es la vidriera y somos 900 jueces si todas las vacantes estuviesen cubiertas. La vidriera es la penal pero no todo pasa de igual manera en el país donde hay gente con vocación y dedicación.

 

El 10 de junio, en Salta y Jujuy, empieza la aplicación del nuevo Código Procesal Penal. Una nueva ley que cambia el sistema y que en líneas generales estamos conformes, pero en paralelo hay una implementación. Si la implementación no se hace de manera adecuada, este buen proyecto choca contra la pared. El personal está muy preocupado por la implementación. Son las mismas personas que tienen que arrancar el nuevo procedimiento sin dejar de atender lo viejo. Dentro de un tiempo cuando vayan prescribiendo las causas viejas van a acusar al Poder Judicial. 

 

—En determinado momento habló de vacancias, ¿cómo está hoy ese tema?

 

— Cuando empecé la gestión a principios de año había 140 pliegos en el Senado. Hubo entrevistas y han salido pliegos. Hoy están esperando más de 100. Nos preocupa porque la ausencia de jueces naturales obliga a que haya otros que ocupen dos tareas.

 

— ¿Dónde está el problema hoy? ¿En Senado o en el Consejo de la Magistratura?

 

—En el Senado, porque el Consejo desde mediados de la gestión anterior y en toda la actual ha metido energía en avanzar y sacar concursos. Han salido tantos que el Ejecutivo en paralelo respondió elevando ternas que esperan en Senado.

 

 

El ejemplo Oyarbide
 

 

Gallo Tagle afirma que el ex juez Norberto Oyarbide “no es un buen ejemplo para nuestra vidriera. El Poder Judicial y la Asociación de Magistrados siempre ha salido en defensa del que es atacado injustamente pero también para que se promueva la purga de quien no debe estar en el Poder Judicial porque lo desprestigia. No conviene que haya una persona como él en el Poder Judicial porque la mancha afecta a todos. Dentro del Poder Judicial un actual consejero (Recondo) del Consejo de la Magistratura fue el que más promovió la destitución de Oyarbide y fue el ala política quien lo protegió. Se buscó la expulsión de Oyarbide y que no se aceptara la renuncia y se lo juzgara. Es errónea la concepción de que tenemos una defensa corporativa. El caso fue muy emblemàtico pero el grueso de magistrados y funcionarios son honestos y laburantes. Al que hay que echarlo hay que echarlo pero no pegándolo a cualquiera”.

 


 

 


 



 




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