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Una noche rockera a la orilla de la laguna 04 -09-2019
Viejas Locas por Fachi y Abel en Piedras Blancas

Por tercer año consecutivo, vuelven a nuestra ciudad los integrantes originales de la mítica banda Viejas Locas. La cita es el próximo viernes en el Complejo Piedras Blancas a partir de las 20. Las bandas que abrirán la jornada serán Ciklos y Mala Decisión.



 

Lisandro Plank

 

Viejas Locas fue una de las bandas más convocantes de los años noventa, en un contexto en donde el rock parecía compartir su pasión con el fútbol. En esa época, los seguidores de una banda solían acompañar a sus artistas favoritos a cada lugar donde tocaran, generando que cada recital sea una verdadera fiesta de pogo, banderas y bengalas. Con el paso del tiempo, algunas prácticas culturales fueron cambiando y la escena rockera fue mutando; sin embargo, algunas bandas supieron trascender las barreras temporales y en la actualidad siguen vigentes, recorriendo el país para contentar a los antiguos fanáticos y conquistando a los nuevos públicos que disfrutan de la faceta más callejera y barrial de nuestro rock.
En la previa de un nuevo paso por nuestra ciudad de Viejas Locas por Fachi y Abel, dialogamos con Fabián “Fachi” Crea para desandar algunos de sus tantos recorridos por la escena rockera nacional y sobre cómo será el show que brindarán para sus seguidores santafesinos.

 

—¿Cómo es la propuesta de esta versión de Viejas Locas? 

 

—Cuando armamos este proyecto con Abel siempre buscamos reflejar la energía de los primeros años de Viejas Locas, en donde los recitales eran una verdadera fiesta. Entonces, al no estar el Pity, que siempre fue un chabón que se llevaba puesto al público, supimos desde el vamos que había que compensar su ausencia con la impronta musical de la banda. No es fácil, porque él tenía y tiene eso que se necesita para manejar el público: por ahí pasaba que en un tema se equivocaba tres o cuatro veces en los acordes, pero terminaba la canción y decía alguna de sus frases y el público deliraba; entonces ahora que no lo tenemos, desde lo musical tratamos de funcionar como un relojito y de aportarle esa cuota de intensidad y energía para que el público se contagie y la pase bien, que es lo que buscamos.

 

—En una oportunidad dijiste que “Si el Pity era el arquitecto, nosotros éramos los albañiles”...

 

—Claro, lo que quería explicar en ese momento es que, si bien el Pity es el autor de la mayoría de las canciones, no es que nosotros éramos músicos sesionistas y que él venía con las partituras de nuestras partes. Todo lo contrario, el venía con la criollita, con el esqueleto de la canción, y a partir de ahí cada uno de nosotros construía lo suyo y entre todos terminábamos de darle vida a la canción. Con lo cual las canciones son también nuestras, por eso cuando las tocamos ahora el público recibe la misma energía de antes.

 

—¿Cómo fue ocupar el lugar de cantante?

 

—Bueno, fue algo que se dio naturalmente. Yo los años que no estuve tocando con Viejas Locas armé una banda que se llama Motor Loco, con los que sacamos cuatro discos de forma independiente. Los dos primeros con un cantante y después se dio que la gente pedía que el cantante sea yo, sobre todo cuando tocábamos las canciones de Viejas Locas, y un poco por eso se dio que yo ocupe el lugar de cantante. Es un poco como cuando Pappo armó Riff, que él quería poner un cantante y el público pedía que el cantante sea él (risas). Y ahora, con esta versión de Viejas Locas, fue casi inevitable que yo asuma ese rol porque, además, como te decía antes, a todas las canciones las siento muy propias, entonces que yo las cante es algo muy natural.

 

—¿Qué diferencias encontrás entre el público de los inicios de Viejas Locas y el que los sigue ahora?

 

—Creo que en los ‘90 el público vivía muy intensamente la cuestión de seguir a una banda. Por ahí los ‘80 en Argentina estuvieron marcados por ser un poco más pop, y después a final de esa década, de la mano de Los Redondos y de Los Ratones, empezó a gestarse otra movida. Ya en los ‘90 con La Renga, Los Piojos y nosotros, empezó a surgir el rock barrial y ahí es donde el público mutó un poco a ser la tribu del barrio que te sigue a todos lados, con las banderas y las bengalas y toda esa cultura del aguante, que terminó siendo la marca de la época. Hoy en día el público que nos sigue está compuesto por una mezcla de generaciones. Por un lado, está el pibe, que por ahí va con su tío o con su papá y que conoce Viejas Locas gracias a estos shows; y también está el tipo más grande que nos cruza y nos agradece porque de alguna forma lo hacemos volver a su adolescencia, y que siempre nos termina pidiendo que nos volvamos a juntar todos (risas).

 

—¿Cómo es girar por el país actualmente?

 

—Por más que seamos Viejas Locas, y que siempre hayamos movido mucha gente, nosotros nos seguimos moviendo por un circuito más “under”. Si hacemos la comparación con el fútbol, estamos jugando en el Nacional B (risas). O sea, no es que tenemos una superproducción detrás de cada recital, de hecho, por ahí lo que más vuelo llegamos a ofrecer es una pantalla LED atrás de la batería; porque en ese punto somos bastante artesanales, y si bien tenemos nuestra movida de producción, de prensa y difusión, somos una banda que se maneja a la usanza de la vieja escuela, donde la música y lograr una buena energía en común con el público sigue siendo lo más importante para nosotros. Pero bueno, siguiendo la comparación con el fútbol, la vida de un músico es bastante similar a la de un futbolista; por ahí entre los 20 y los 30 está el pico de la carrera y después hay que saber mantenerse. En ese sentido, nosotros estamos en los 40 y apuntando más para los 50, con lo cual en cierto punto me siento y nos sentimos privilegiados porque podemos seguir viviendo de la música, girando por el país y siempre teniendo nuestro público. En Santa Fe este es el tercer año consecutivo que tocamos, y así cada año nosotros sabemos que tenemos que pasar por Santa Fe, por Rosario, por Córdoba, y también lugares como Comodoro Rivadavia, que nos reciben increíblemente, y entonces nos damos cuenta que es un placer poder seguir haciendo lo que nos gusta y tratamos de disfrutarlo al máximo.

 

—¿Cómo es el show que tienen preparado para el viernes?

 

—Nosotros siempre priorizamos que la gente disfrute al máximo el recital, entonces sabemos que es inevitable tocar los temas clásicos. Porque tenemos muchos temas que son nuevos y que los hicimos relativamente hace poco, pero somos conscientes que si vamos y tocamos diez temas nuevos la gente se va a quedar esperando los temas que disfrutan de Viejas Locas. Por ejemplo, “Homero” es un tema que no podemos dejar afuera porque se volvió casi un himno, de hecho, siempre lo presentamos así, como “el himno de los trabajadores” y la gente delira. Es muy loco eso, porque la letra fue compuesta hace un montón de tiempo y sin embargo sigue estando vigente y mucho más en estos tiempos turbulentos que estamos viviendo. Entonces sabemos que esa canción es hasta necesaria en cada show. Y así pasa con muchos clásicos de la banda, que sí o sí tienen que estar, porque es lo que la gente quiere escuchar.

 



 




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