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Vecinos de Sauce Viejo preocupados 02 -12-2019
Riesgo de derrumbe: barcazas areneras hacen temblar a viviendas costeras

Habitantes de barrio Nueva Detroit denunciaron que las embarcaciones trabajan a pocos metros de las viviendas lindantes al río, poniendo en riesgo su estabilidad. Afirman que se generan socavones y hay posibilidad de desprendimientos peligrosos. La actual ley provincial impide la extracción a menos de trescientos metros de asentamientos urbanos. Es un problema que sucedía hace 15 años atrás, pero había cesado.  



Vecinos de Sauce Viejo se pusieron en contacto con El Litoral para manifestar su preocupación por la presencia de barcazas areneras, que trabajan a muy pocos metros de sus viviendas y generan socavones que podrían derivar en desmoronamientos de las barrancas. La situación se registra específicamente en Nueva Detroit, un barrio que junto con Jorge Newbery conforman la Vecinal 30 de Noviembre, situada al norte del distrito costero, lindero al Parque Industrial sauceño. Los habitantes expresaron su malestar porque aseguran que las embarcaciones dedicadas a la extracción de estos minerales, desde hace meses sacan arena del fondo del río a muy pocos metros de las viviendas radicadas desde hace décadas a la vera del espejo de agua. Por la permanencia de estos buques y la frecuencia de estas tareas, comenzaron a notar hundimientos y desprendimientos de las costas que indudablemente hacen peligrar la estabilidad de sus hogares, contexto que los pone en alerta.


Se trata de un problema que no es nuevo, ya que hace 15 años atrás habían tenido inconvenientes similares y este medio lo reflejó con una primera plana. La publicación data del domingo 1 de febrero de 2004 y su título bien podría caber en el presente:  “Peligra la estabilidad de viviendas en Sauce Viejo”. Tras esa nota, los trabajos cesaron por más de una década y media hasta ahora, pese a las normativas existentes que prohíben esta actividad en zonas urbanizadas (Ver Relacionada).  “Por las tareas que desarrollan estos barcos las defensas de nuestras casas se corrieron, se deslizaron hacia el lado del río y tuvimos que empezar a arreglarlas; son barrios muy poblados, con casas que datan de 1980 y están muy bien construidas, no es que se produce esto por su estabilidad constructiva, por eso comenzamos a reunirnos con vecinos para hablar del tema y ver qué hacemos”, dijo una de las denunciantes, quien prefirió resguardar su nombre para evitar inconvenientes.  



Actuaciones

 

La reiterada presencia de las barcazas y los crecientes problemas en las estructuras habitacionales, motivaron a que se presente una nota dirigida al Departamento de Minería de la Subdirección de Suelos y Aguas (Ministerio de Producción de la provincia de Santa Fe) para que intervenga. Y así lo hizo. Según confirmaron los vecinos, la circulación de naves mermó, aunque por momentos se las vuelve a ver haciendo lo mismo. “Hemos hablado con Prefectura en numerosas ocasiones, pero es como que se cansaron de que reclamemos; nunca hablamos con los empresarios areneros de la zona porque no sabemos quienes son, y los barcos no tienen ningún tipo de identificación o matrícula como para saber algunos datos, por lo que decidimos ir directamente a esa cartera provincial”, acotó otro de los damnificados. 


Las fotos enviadas a este medio corroboran la presencia de los navíos. Las mismas fueron sacadas desde los patios de los propios habitantes y muestran claramente cómo trabajan a muy pocos metros de la orilla, teniendo en cuenta que son áreas restringidas para ejecutar extracciones (no se puede a menos de trescientos metros de asentamientos urbanos). “Desde el fondo de mi casa puedo ver areneros inmensos trabajando, de hasta 42 metros de eslora; están todo el tiempo, los siete días de la semana, desde las 7 de la mañana, y aunque ahora están un poco más retirados seguimos muy preocupados”, sostuvo otro de los vecinos.

 

Antecedente. En su edición del 1 de febrero de 2004, Diario El Litoral publicó una tapa con el problema que vivían en aquel entonces los vecinos de barrio Nueva Detroit de Sauce Viejo. La vecina tuvo que derrumbar el garage que se ve en la foto de portada. Foto: Gentileza

 

Lo que dice la Ley

 


La actual normativa provincial que regula la actividad que realizan las barcazas areneras es la Ley Nº 13850, de fecha 29 de noviembre de 2018, con referencia a la Ley Nº 11717 de 1999. La misma establece las pautas para la actividad de extracción de minerales de tercera categoría, fue promulgada el 7 de enero de 2019 y publicada en el Boletín Oficial 17 días después (24 de enero). En su artículo 4, plantea que “sólo se habilitan de oficio como áreas sujetas a explotación, los pasos navegables con altos niveles de sedimentación o sectores comprendidos en planes de dragado, previo informe favorable del Ministerio de Medio Ambiente y consulta con el Departamento Ejecutivo y Concejo Deliberante de la Municipalidad o la Comisión Comunal, que puedan verse afectados por la actividad que se habilita”. 


El artículo 5 marca la cancha con más precisiones. “Son áreas restringidas las ubicadas a menos de trescientos metros de asentamientos urbanos; de áreas calificadas como reserva ecológica, turística o paisajística; o de zonas destinadas para planes de desarrollo urbano, de esparcimiento, o emprendimientos turísticos”, dice el texto. De no cumplir con lo expuesto, los que infrinjan las normas serán sancionados, primero, con apercibimiento, y luego con multa. Los montos mínimos y máximos serán establecidos al valor equivalente en pesos entre trescientos ochenta y cuatro (384) y trescientos ochenta y cuatro mil (384.000) litros de gasoil al momento de hacerse efectivo su importe, respectivamente.

 

“Por las tareas que desarrollan estos barcos las defensas de nuestras casas se corrieron, se deslizaron hacia el lado del río y tuvimos que empezar a arreglarlas”. Una vecina. 

 

“Desde el fondo de mi casa puedo ver areneros inmensos trabajando, de hasta 42 metros de eslora; están todo el tiempo, los siete días de la semana, desde las 7 de la mañana”. Otra vecina



 




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