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“Mentiras inteligentes” 10 -01-2020
Es pecado mentir



 

Raúl Emilio Acosta

 

El viejo bolero aparece. “It’s a sin to tell a lie”. Y después Alfonso Paso y su clásico de los 50: “Vamos a contar mentiras”. Después Joe Di Pietro y pequeñas mentiras inteligentes. Finalmente cierran en la traducción con “Mentiras inteligentes”. Faltaría, para la confusión, el tema musical: “Mentira la verdad”, con los de Airbag haciendo fondo. Y la RAE, que confunde: “Afirmación que una persona hace consciente de que no es verdad”. El mandamiento es claro: no mentir.

 

Confesión para nada mentirosa. Fue lenta la noche escuchando la obra “Mentiras inteligentes” en el Teatro Lido con Nora Cárpena, Arnaldo André, Fede Bal y Mica Vázquez, según tapa del programa. El curriculum vitae de la directora, Valeria Ambrosio apabulla. Ignoro si ha visto esta versión veraniega con actores diferentes a los del estreno (Arnaldo André, Betiana Blum, Mariano Martínez, y la joven Torrentes. Si está su nombre vamos a lo seguro: dirigió esta versión.

 

Uso el verbo escuchar porque eran parlamentos dichos y muy poco actuados. El teatro español tiene mucho de “escuchas” pero también mucho de textos elocuentes.

 

Deberíamos detenernos antes de escribir sobre el texto, y cómo se dice, en quien lo dice. Fede Bal cuenta con algo inestimable: mas del 100% de grado de conocimiento. Se diría que es su presencia una de las atracciones de esta pieza. Bien, ¿entonces?... Nada. Uno “ya sabe” como habla Fede Bal de tanto y tanto programa televisivo sobre actualidad del espectáculo. Uno ya sabe que eso es un punto en la taquilla, un punto alto. Bueno... ¿y...? ¿Usted pregunta que pasaría si Fede Bal tuviese que ir a una prueba de actores para saber si es el mas capacitado para el papel? . “It’s a sin to tell a lie...”

 

Deberíamos detenernos, antes de escribir sobre el texto de esta pieza, en la actualidad de Arnaldo André. Su voz es aquella que impostaba y sus tics son aquellos. En la noche que lo vi renqueaba de su pierna derecha, pero acaso es algo circunstancial, no he seguido al detalle su biografía. Para la actuación no le hace, si le hace mal, en cambio, un dejo de cansancio, falta de entusiasmo, nostalgia y hastío que proponen esos tics y esos gestos tan iguales en tantas cuestiones, actuaciones, circunstancias diferentes. Arnaldo André es aquel, el primitivo, el que fuera. ¿Usted me pregunta por sobre qué hace Arnaldo en esta pieza? Se esfuerza por alcanzar al título de Alfonso Paso para que venga en mi ayuda. Aquella pieza fue un éxito pero no me animo a juzgarlo por la primitivísima razón: la pieza pide un pecado: vamos a contar mentiras. No hace falta.

 

Deberíamos detenernos en Nora Cárpena antes de escribir sobre el texto de esta pieza de Don Joe Di Pietro. Nora Cárpena sabe entrar y salir del escenario, esperar el aplauso y/o la carcajada para no arruinar un remate y su papel, la esposa de André, la pone en ventaja. Todos saben que se trata de una convención, una obra de teatro y que ella es dueña de un pasado en la comedia que pone sobre el escenario todas las veces que puede. No recibe de vuelta ni un solo centro al área o, para usar el deporte de la obra, ni una pelota sin top spin a la mitad de la cancha para lucirse con un drive. Con Nora aparece el espíritu de Airbag: es mentira la verdad.

 

Antes de analizar el texto deberíamos observar a Mica Vázquez (supongo que el Mica viene de Micaela, pero es solo un supuesto). La sola presencia de Mica sirve para mostrar hasta qué punto la actuación es un ejercicio voluntario de goce y dolor. Ella ha pasado por mas vicisitudes que Fede Bal, al menos aprendió como devolver un texto, cuando superar al otro y cuando dejarlo que gane en la jugada. Si debo ser rápido diría que sabe qué dice la Real Academia Española sobre este punto, la mentira: “ Afirmación que una persona hace consciente de que no es verdad”. Mica Vázquez, siguiendo (ahora si el texto) es la que cuenta la diferencia entre pecado venial y pecado capital y su mentirita es sana, como es sano su voluntarismo. Se esfuerza. El esfuerzo es un punto a favor.

 

Tal vez sea eso: todos son voluntarios en un propósito: llevar este texto hasta el final y esperar el aplauso. El acápite del título, en el programa, es una pregunta: ¿qué harías por amor? Se trata de una pregunta para que, quien esté distraído y entre a la sala del Lido en la temporada verano 2019/20, sepa que se trata de eso: de una pregunta:¿hablamos o no hablamos de la obra? Respuesta: no. Es pecado mentir.



 




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