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El último reporte es de 15 casos, todos importados 14 -02-2020
Dengue: por qué es tan importante descacharrar

Un repaso por medidas simples de prevención y control. La importancia de “pensar” en la enfermedad ante síntomas que pueden ser confundidos con otras dolencias. Y un llamado de atención sobre otros temas que ocupan buena parte de la agenda de Salud: tuberculosis, sífilis y VIH.



“Hablar claro para llegar a la gente con términos que se puedan comprender”. Esa es la consigna con la que Carolina Cudós, directora provincial de Epidemiología, responde a cada pregunta sobre dengue, que es tema frecuente de consulta en nuestra provincia. La misma estrategia emplea para hablar de tuberculosis, sífilis y VIH, enfermedades que preocupan aunque no estén tan presentes en el debate cotidiano. Y sobre aquella que mayor prensa mundial tiene en los últimos tiempos: el coronavirus.


Cudós está en el área de Epidemiología de la cartera de Salud desde 2012 y, en el arranque de la actual gestión provincial, la dirección que ya ocupaba pasó a tener rango político. Médica egresada de la UBA en 2001, especializada en Infectología en el Hospital Muñiz, con un curso en Medicina Tropical en Brasil en 2004, tuvo su primer contacto con el dengue en 2007 por un brote en Paraguay que tuvo alta demanda de atención, precisamente, en el Muñiz. Es infectóloga, microbióloga e hizo cursos de Medicina del Viajero. Una reseña breve para una experiencia muy amplia.



- ¿El dengue es una de las principales preocupaciones de su área?


- Como directora de Epidemiología estoy a cargo de todos los programas y me preocupan más tuberculosis, sífilis y VIH, que están aumentando en el país y en el mundo; sobre todo sífilis y sífilis congénita, aunque no ocurra un brote (como en el caso del dengue). Me preocupa VIH por el tema de los medicamentos y la atención de los pacientes, y tuberculosis que puede aumentar cuando hay crisis económica y social. Tenemos que estar muy preocupados por estas enfermedades, pero ocurre que el dengue es endémico: aparece en verano en una ciudad o un barrio y ocasiona un pico agudo, es decir que muchas personas se enferman rápidamente aunque no tuvimos casos de gravedad ni fallecidos. Pero puede ocurrir que se registren 50 personas enfermas en poco tiempo en una misma zona, y al ser una enfermedad emergente da más miedo. Además, no respeta fronteras económicas: nos puede afectar a todos.


- ¿Por qué es una enfermedad emergente?


- Porque había desaparecido y resurgió en el país en 1998 con casos en Salta y Misiones, y luego en otras provincias. En Santa Fe, hubo registros en 2009, 2011, 2016 y de ahí, en menor grado, todos los años tuvimos casos. Es una enfermedad reemergente: estuvo en la Argentina hace muchos años, luego desapareció y volvió en el ‘98.


- ¿Qué es lo que hace reemerger al dengue?


- El cambio climático y la aparición del mosquito. Durante muchos años se fumigó contra la malaria y después se vio que los productos que se utilizaban no eran inocuos para la salud; se dejó de fumigar en forma masiva y esa fue una de las causantes de que la enfermedad reaparezca. El aedes aegypti es el mismo insecto que transmite la fiebre amarilla, de la que hubo un brote en 1871 en capital federal. Otra razón por la que reapareció es por el cambio en las costumbres de la población: el mosquito del dengue necesita agua limpia que se acumula en los recipientes que hay en todas las viviendas. El crecimiento no planificado de las ciudades, con una organización deficiente, o gente que no tiene cómo deshacerse de los residuos deriva en que haya cordones urbanos que se empiezan a llenar de elementos que pueden favorecer la presencia de los mosquitos.



Todos tenemos en nuestras viviendas un montón de envases plásticos que acumulan agua, y costumbres históricas, como el platito debajo de la maceta, la planta que crece en el agua. Y ahora hay que cambiar esas costumbres.


- ¿Sirve descacharrar?


- Si, sirve. Año a año, cuando hay brotes de dengue, vamos casa por casa -“yo también voy”, aclara- y observamos que la gente tiene un montón de objetos con agua. Cuando hay un brote, la persona te dice “no había nada” y si nos fijamos bien, vemos que entre las plantas hay recipientes o en la casa del vecino quedaron cubiertas, canaletas y baldes con líquido. Por eso se trabaja en la prevención: si tenemos menos cantidad de mosquitos habrá menos casos de dengue.



- ¿Cuál es la situación en Santa Fe?


- Estamos atentos y hasta el momento no se registraron casos autóctonos. El último reporte (datos actualizados a este jueves) fue de 15 casos confirmados y dos probables, todos importados, es decir en personas que tienen antecedente de viaje, principalmente a Paraguay, Bolivia y México; el Cono Sur está teniendo un aumento de casos y se espera que en 2020 siga subiendo. Por eso todo el país está trabajando en prevención y vigilancia. Los brotes locales ocurren cuando una persona vuelve de viaje con la enfermedad, no consulta y es picado por mosquitos que empiezan a transmitir el dengue a otras personas. Puede pasar que los médicos que atendieron a esa persona no hayan pensado en el dengue, sino en otra patología. Por eso trabajamos con la comunidad en la prevención y la consulta, pero también con los médicos para que “piensen” en dengue.


 

A mediados de enero se inició un operativo de control de larvas en barrio Chalet, a cargo del municipio y el Ministerio de Salud.Foto: Gentileza.

 


- ¿Cuándo se tiene que pensar en dengue?

 


- Si alguien viajó y vuelve con fiebre, pienso en dengue. Si alguien está acá, tiene fiebre alta de comienzo brusco, dolor de cabeza y de cuerpo, que puede incluir dolor abdominal, diarrea, malestar general y vómitos, se puede pensar en dengue. Cuando ese paciente consulta y se hace análisis de sangre, hay algunos parámetros (plaquetas bajas, glóbulos blancos bajos) que ayudan a pensar en dengue, Puede ser otra virosis con un cuadro similar, pero en el contexto actual tengo que pedir un estudio por esa enfermedad porque si una persona está con síntomas, no se puso repelente y es picada por mosquitos, en una semana -período aproximado de incubación extrínseca- esos insectos van a empezar a contagiar. Por eso es importante que actuemos rápido y que la persona que sospecha que tiene dengue evite ser picada por mosquitos. También es necesario que permanezca en el mismo lugar: ante un caso confirmado, se hace un bloqueo en 9 manzanas alrededor de donde vive el paciente, pero si esa persona se estuvo desplazando de un barrio a otro habrá que hacer varios bloqueos.



- ¿En todos los casos que se difundieron están haciendo bloqueos?


- Ya se hicieron. La semana epidemiológica se cierra el día sábado y para cuando informamos a los medios cuántos casos tenemos, ya están todos estudiados por laboratorio. Si en esos bloqueos encontramos personas con estados febriles, se estudian. Tanto en Santa Fe, Rosario y otras ciudades con comunidades que tienen contacto con gente de Paraguay, donde hace dos semanas se reportaron más de 10 mil casos, se está intensificando la vigilancia.



El dengue no tiene una alta mortalidad, pero hay una forma grave: un dengue clásico puede tener una hemorragia simple, y el grave -el que no tuvimos casos en Santa Fe-, suele manifestarse cuando baja la fiebre, hacia el cuarto o quinto día de la enfermedad. Es decir que hay un período en el que hay que estar más atento. Los signos de alarma son dolor abdominal muy intenso y recrudecimiento de los vómitos, y aunque la mayoría de las veces no pasa, es importante hacer la consulta médica.

 


- La gente viaja todo el tiempo, así que la enfermedad se puede transmitir fácilmente.

 

- Aparte de que viaja todo el tiempo, suele decir “donde fui no había mosquitos”. Se trata de insectos más chicos de los que vemos aquí, pero la verdad es que la gente vuelve con dengue. Entonces, la prevención es fundamental. El dengue no tiene un impacto grande en cuanto a la mortalidad y el tratamiento; cuando no requiere internación, es paracetamol, reposo e hidratación. Pero tiene un efecto socioeconómico y cultural fuerte, porque las personas que se enferman están una o dos semanas sin trabajar o sin ir a la escuela.
 

 

 

 

 

- ¿Se puede pensar en una vacuna contra el dengue?


- Hubo una en el mercado y la tuvieron que sacar de circulación, porque protegía contra todos los serotipos pero no se puede dar en la primera infancia porque es necesario que la persona haya tenido el antecedente de dengue. En la Argentina no tenía indicación porque OMS había dicho que por lo menos el 50 por ciento de la población tendría que haber padecido la enfermedad en su vida, pero no teníamos ninguna provincia en esa situación; se hubiera podido pensar en Misiones que tuvo mucha historia de dengue y en 2016 registró un brote muy importante, seguida por Formosa, pero no llegaron a ese límite.


- Si es el mismo mosquito que transmite la fiebre amarilla, ¿no sirve la vacuna que previene esa enfermedad?
 

- No, porque son distintas enfermedades, distintos flavivirus, aunque comparten el vector.
 

 

Sífilis y VIH: prevención al alcance de la mano



- ¿En Santa Fe nos tenemos que preocupar por la sífilis y el VIH?
 

- Nos tenemos que cuidar. Tanto en VIH como en sífilis, el aumento es a nivel internacional, no es sólo nacional ni santafesino y se da en todas las clases sociales porque la gente no se cuida, no usa preservativos cuando tiene relaciones sexuales. Y la sífilis preocupa sobre todo en bebés, es decir, cuando es congénita. Ahora se está viendo cada vez más en todas las clases sociales. Hubo un aumento a nivel nacional y eso preocupa porque quiere decir que la gente tampoco se cuida para prevenir el VIH ni otras enfermedades de transmisión sexual.

 

- ¿Con la educación sexual integral se podría trabajar mejor en la prevención?

- La verdad es que sí.
 

- Hay que empezar a concientizar desde el primer momento.
 

- Sí, sobre el uso del preservativo.

 


Tuberculosis y vulnerabilidad



Aumento de casos y abandono de los tratamientos: ese es el panorama de la tuberculosis, enfermedad para la cual la Organización Mundial de la Salud propuso metas de control y erradicación. Mientras tanto, “los casos van en aumento y los tratamientos, que duran unos 6 meses, quedan en suspenso cuando la persona se empieza a sentir bien”, advierte la directora provincial de Epidemiología Carolina Cudós.


La enfermedad no se contagia por vía sexual ni como una simple gripe, sino que se propaga con mayor facilidad entre personas que comparten varias horas de convivencia: compañeros de trabajo, docentes y alumnos, integrantes de una familia y en las cárceles. “En el Hospital Muñiz decíamos siempre ‘donde hay mal de ollas, hay enfermedades que aparecen’ y la tuberculosis es una de ellas”. ¿Por qué? “Por las condiciones en que se vive y se come; si una persona está desnutrida, seguramente va a tener un trabajo más precario, va a vivir más hacinada en su hogar y esos son factores que favorecen la propagación. No significa que no pueda tener tuberculosis cualquier persona, pero donde hay malnutrición o hacinamiento aumenta la vulnerabilidad”.



 




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