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Por Sebastián Montenotte 26 -02-2020
Una estacionalidad que dura todo el año



Por Sebastián Montenotte

Exsubsecretario de Gestión Federal de la Seguridad de la Nación 2015-2019.


 

La crítica situación de seguridad de la provincia de Santa Fe exige realizar todos los esfuerzos para enfrentar su complejidad. En un marco de angustia social, lo menos apropiado son los diagnósticos autocomplacientes, que eximen de responsabilidad a la conducción política en todos los niveles del Estado. 
 


Las estadísticas de homicidios ocurridos en nuestra provincia y nuestras principales ciudades no pueden ser tomadas a la ligera. Hay que observarlas en detalle para tomar definiciones y llevar adelante las políticas que sean más efectivas a la hora de buscar soluciones a este flagelo. De esa mirada fina de los números emerge mucha información. 


Recientemente se dijo que en Santa Fe el problema de la escalada de homicidios de este inicio de año era estacional. Como si se hablara de mosquitos. Las estadísticas, sin embargo, dicen otra cosa: la distribución de los asesinatos se da en forma relativamente uniforme a lo largo de todo el año. Por ejemplo, vemos en el departamento La Capital que, en promedio, los meses con más homicidios entre 2010 a 2019, han sido marzo y diciembre. Y que octubre y junio han estado por encima de febrero.


Y algo similar ocurre en Rosario: si se toma la serie 2016-2019 -período en el que contamos con datos más certeros- la mayor cantidad de homicidios se produce en el mes de abril.


El problema, reiteramos entonces, no es estacional, sino multicausal. Y uno de ellos, quizás uno de los más graves, es la ausencia de liderazgo político hacia el interior de la Policía de Santa Fe, para transformar la institución y así, dar un servicio policial suficiente.

 



Las experiencias
 


Este déficit de operatividad policial no se soluciona con un discurso denigratorio sobre el personal policial. Y requiere humildad para reconocer algunas experiencias recientes que han posibilitado mejoras parciales.

 

Una de ellas fue la implementación del programa “Barrios Seguros” en Alto Verde, por iniciativa del entonces intendente José Corral junto al Ministerio de Seguridad de la Nación, a cargo en aquel momento de Patricia Bullrich, y la Policía santafesina. Allí, en un trabajo coordinado y con la intención de que sea un modelo a aplicar en las zonas más conflictivas de la provincia, fuerzas federales, provinciales, y todos los niveles del Estado trabajaron de manera coordinada. Así se logró bajar a la mitad el índice de asesinatos en ese barrio. 

 



Aquella experiencia era el primer paso en la búsqueda de esquemas de trabajo que empezara a saldar la demanda ciudadana contra la inseguridad en toda la bota santafesina. Y eso iba de la mano la propuesta que expresó en la campaña 2019 el candidato a gobernador de Cambiemos, José Corral, en materia de seguridad. Uno de los ejes de esa propuesta era sumar 4.500 efectivos federales a los 3.600 que ya cumplían funciones en la provincia de Santa Fe a mediados del año pasado. Esa presencia no solo sería utilizada para reforzar la seguridad allí donde las urgencias así lo requieren, sino que además serviría para capacitar a la policía santafesina con el objetivo de transformarla en una fuerza de seguridad moderna y eficiente. El costo de tener a esos efectivos en la provincia se saldaría con parte de la deuda que Nación generó con la provincia durante la anterior gestión kirchnerista.

 

 


Los objetivos


Los prejuicios ideológicos no pueden ser un obstáculo para llevar tranquilidad a los vecinos y vecinas de nuestra provincia. Por eso queremos saber qué sucederá con las fuerzas de seguridad en Santa Fe y en ese sentido, en el Congreso Nacional el diputado Juan Martín presentó un pedido de informe para que la ministra Sabina Frederic indique cuántos efectivos federales hay actualmente en territorio provincial, cuáles son sus funciones, dónde están asignados si así fuera y quién coordina ese trabajo, si existiera. 


Las buenas experiencias del pasado reciente no deben ser borradas de un plumazo, como ocurrió con el protocolo de actuación de armas de las fuerzas de seguridad impulsado por Bullrich o la subsecretaría de lucha contra el narcotráfico, hoy eliminada. 

 

 



La ciudadanía nos interpela para que pongamos prioridad en un tema que es de extrema preocupación colectiva. No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras vemos como crece la cantidad de asesinatos en nuestra provincia. Menos aún, endilgar la escalada de violencia a la superficialidad de una circunstancia estacional.
 

 



 




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