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Según estudio 16 -03-2020
El bullying retrasa el aprendizaje hasta un año en quienes lo sufren

De acuerdo a las pruebas Pisa 2018, los alumnos que padecen acoso físico o verbal obtienen peor desempeño escolar, llegando a registrar 40 puntos menos que sus pares, y acrecentando el sentimiento de falta de pertenencia. 



Aquellos alumnos que sufren mayor acoso físico o maltrato verbal, o que sienten menor pertenencia escolar, alcanzan niveles de aprendizaje más bajos que sus pares, de acuerdo a los resultados de Matemática de la prueba PISA 2018. 

 

De esta manera, el acoso físico, el maltrato verbal y el sentimiento de falta de pertenencia escolar están asociados a menores rendimientos en el aprendizaje. Un relevamiento sobre los registros en Argentina indica una equivalencia en la brecha entre los estudiantes más y menos expuestos a estas formas de acoso. 

 

Según un estudio del Observatorio Argentinos por la Educación, los alumnos que sufren bullying en las escuelas tienen en promedio un año de atraso en sus aprendizajes respecto a los que no padecen esta forma de acoso, tanto verbal como físico y poseen además un sentimiento de falta de pertenencia escolar. El documento fue elaborado por Alejandro Castro Santander, director general del Observatorio de la Convivencia Escolar de la Universidad Católica de Cuyo. 

 

De acuerdo a los registros de las pruebas Pisa 2018, estos alumnos son los que alcanzan los niveles más bajos en Matemáticas. Sobre ello, el educador aseguró que de acuerdo a sus estudios “entre los factores internos, uno de los que más influye en la calidad de los procesos educativos es el clima escolar y, paradójicamente, el que menos se gestiona al interior de las comunidades”. 

 

‘‘Hoy debemos reconocer al bullying y al ciberbullying como las formas de violencia entre los estudiantes que más obstaculizan el buen desarrollo del clima escolar, por lo que la respuesta educativa debe ser compleja, multidimensional y perseverante”, precisó el especialista.

 

Resultados preocupantes

 

En las pruebas PISA el acoso físico se mide a partir de la frecuencia con que los estudiantes informan haber sido golpeados o empujados por sus compañeros en los últimos 12 meses. Tanto en América Latina como en los países de la OCDE, los estudiantes que sufren mayor frecuencia de acoso (una vez por semana o más) logran resultados más bajos en la prueba.

 

En nuestro país, la brecha de aprendizaje entre los estudiantes con mayor y menor exposición al acoso físico es de 41 puntos, equivalentes a un año escolar. 

 

En tanto, el maltrato verbal se mide a partir de las respuestas de los estudiantes acerca de la frecuencia con que sus compañeros han circulado rumores dañinos sobre ellos en los últimos 12 meses. En Argentina, la diferencia de aprendizaje entre los estudiantes con mayor y menor exposición al maltrato verbal es de 33 puntos, equivalentes a 0,8 años escolares. 

 

Por otra parte, los estudiantes con mayor falta de pertenencia escolar obtienen resultados más bajos en la prueba PISA. En ese ítem, la brecha de aprendizaje en Matemática entre los estudiantes argentinos con menor sentimiento de pertenencia escolar y aquellos con mayor grado de pertenencia es de 67 puntos, equivalente a 1,7 años escolares.

 

Pablo Mainer, presidente de la ONG Hablemos de Bullying, explicó que, en Santa Fe, el 46% de los profesores dan las clases sintiéndose agotados, influyendo en el aprendizaje. Foto: Guillermo Di Salvatore / Archivo

 

 

La voz de los especialistas

 

“¿Es posible aprender sintiéndose incapaz? ¿Se puede confiar en quien enseña, en un ambiente de desamparo emocional? ¿Puede un niño o adolescente apropiarse de un saber cuándo le hacen creer que no pertenece a ninguna parte?”, se pregunta María Zysman, directora de la Asociación Civil Libres de Bullying.

 

Para Zysman, “sentirse permanentemente en peligro, vivir al otro como una amenaza, necesitar y no encontrar un adulto protector, impide pensar y conocer”. “Un niño o adolescente angustiado se ve, definitivamente, comprometido en sus aprendizajes”, explicó la directora.

 

En tanto, el santafesino Pablo Mainer, presidente de la ONG Hablemos de Bullying, aseguró que “un buen clima escolar influye directamente en el desarrollo académico de los niños y adolescentes. En este sentido es fundamental el rol del Estado con respecto a algunas de las dimensiones del clima, por ejemplo la cuestión edilicia”.

 

“Las condiciones en las que los alumnos estudian, sobre todo en escuelas públicas, no ayudan a lograr espacios que propicien la convivencia y dificultan la tarea docente. Otra deuda del Estado, creemos, son las políticas concretas sobre la salud mental del docente: en Santa Fe, el 46% de los profesores y maestras empiezan las clases con la percepción de estar agotados”, explicó el especialista en la temática. 



 




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