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Informe de Idesa 09 -04-2020
El aislamiento se debilita sobre regiones con más informalidad

El incumplimiento a los preceptos sanitarios entre quienes carecen de sustento, acelera las posibilidades de un desconfinamiento anárquico.



“En medio de estrictas reglas de aislamiento, jubilados y beneficiarios de ayudas sociales se agolparon en la puerta de los bancos para cobrar sus beneficios. Se trata de una grave contradicción que mientras muchas personas jóvenes son privadas de ir a trabajar y estudiar produciendo enormes costos productivos y sociales, una gran cantidad de personas altamente vulnerables al virus, como los adultos mayores, quede expuesta al contagio”.


La reflexión encabeza un nuevo informe de Idesa, el centro de estudios que encabeza el economista Jorge Colina. “Mas allá de la imprevisión de los funcionarios -dice el informe- el hecho responde a cuestiones más de fondo e importantes. 


“Por un lado, desnuda la obsolescencia de un sistema de pagos basado en el uso de dinero en efectivo. También pone en evidencia las consecuencias de ejecutar cientos de programas asistenciales caóticamente superpuestos. En una mirada más coyuntural es una manifestación palpable de que es inviable seguir extendiendo el confinamiento con los niveles de rigidez actual”.


Para Idesa, “es difícil medir el nivel de cumplimiento del confinamiento. Pero información publicada por la empresa Google sobre movilidad hacia lugares de trabajo combinados con datos del Indec sobre mercado laboral arrojan luz sobre el tema”.


Basado en esa fuente, Idesa evalúa que “en CABA y las provincias del Sur, donde sólo el 30% de quienes trabajan lo hacen en la informalidad, el 66% se ausentó del trabajo por confinamiento. En las provincias de la región Centro, donde la informalidad es del 48%, el ausentismo por confinamiento baja a 59%.


“En las provincias del Norte -concluye- región en la que la incidencia de la informalidad llega al 53%, sólo el 46% se ausentó del trabajo por confinamiento”.


En este marco el informe evalúa que “estos datos son muy sugerentes. En las regiones con menor incidencia de la informalidad (incluyendo como tal a no profesionales que trabajan por su cuenta y asalariados no registrados), dos tercios de los trabajadores cumplieron con el confinamiento. En el norte del país, en cambio, donde la informalidad es muy masiva, menos de la mitad cumplió.


“Hay que tener en cuenta -dice -Idesa- que en el Norte la proporción de empleados públicos es alta, cuya tendencia al confinamiento seguramente es más elevada. De manera que entre los informales del Norte, la violación al confinamiento estaría siendo muy generalizada”.

 

¿Desconfinamiento anárquico?


Estas evidencias señalan para los autores del documento que “extender el aislamiento con la rigidez actual llevará a un desconfinamiento espontáneo y anárquico como el de las jubilaciones. No hay que perder de vista que la mitad de los trabajadores de la Argentina son informales y, para la gran mayoría, no trabajar implica quedarse sin ingresos para la subsistencia de su familia.


“Una visión del mercado laboral y de la obediencia al confinamiento muy sesgada por la realidad de Ciudad de Buenos Aires, lleva a ignorar que en el interior hay situaciones muy heterogéneas en cuanto a posibilidades de cumplir con el aislamiento”, agrega el informe.

 

La situación laboral y social de todo el país marca la importancia de avanzar rápidamente hacia una flexibilización estratégicamente ordenada. 


“No se trata de relajarse”


“En el caso de los trabajadores informales se podría contemplar un mecanismo de autorización gestionada por internet bajo el compromiso de cumplir determinadas normas de prevención. Para los formales, inducir a que el empleador priorice el trabajo a distancia y cuando esto no sea posible obligarlo y darle las herramientas disciplinarias para que organice el trabajo respetando las distancias y la limpieza”. 


Sugiere Idesa que “también se deberían flexibilizar las actividades de recreación individuales como caminar, correr y andar en bicicleta. No se trata de relajarse ante la pandemia sino de pasar de una primera fase más empujada por el pánico que el raciocinio hacia otra fase de conductas responsables donde la gente aprenda a cuidarse y cuidar al otro, respetando las normas de distanciamiento físico”.

 

Desorden


Para el equipo de análisis de Jorge Colina, “la conclusión más importante del lamentable hecho de exponer a los ancianos en la calle al contagio es el desorden con que opera el sector público. No solo por preservar un sistema de pago obsoleto sino por cobijar centenas de programas sociales, en los tres niveles de gobierno, cuyo principal resultado es alimentar burocracia y clientelismo. Parece lejano, pero hace apenas dos meses se convocaba masivamente a gente pobre para darles una Tarjeta Alimentaria. Cuando hubiera sido mucho más digno y eficiente hacerles una transferencia bancaria a la cuenta donde reciben la Asignación Universal por Hijo”.



 




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