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Sergio Verdirame, ciento por ciento raza 19 -04-2020
El "Chapulín Colorado" es zurdo y sabalero

Hace años está radicado en Monterrey donde alcanzó la gloria como futbolista y la gente lo adora. Con cuna roja y negra, repasa su carrera, sus goles, sus títulos. “Tengo 50 años, ya soy abuelo, soy feliz”, dice a El Litoral. 



Del famoso “Comercial Domingo Silva” a la gloria, sin escala: Colón, Colo Colo de Chile y la fama en México que ya lo hace al “Zurdo” Sergio Ariel Verdirame uno más en Monterrey : fue “chavo”, “chamaco” y “charro”.

 

—Cerrá los ojos y andá a los inicios

—Los equipos que jugábamos en Monteagudo, los enfrentamientos con La Salle, mi llegada a Ferro, donde fuimos campeones en novena división. Y después de ese campeonato, pasé a Colón muy pequeño.

 

—¿Es verdad que te busca Unión primero?

—Me buscan los dos clubes. En Colón se me arrimó “Pachón” José Luis Isaías y “Tonono” Franco: ellos me convencieron porque yo era sabalero como todos los saben, así que no lo dudé en irme a Colón. Fue una etapa maravillosa de mi duda hasta que a los 17 años debuté.

 

—¿Qué maestros te enseñaron?

—Recuerdo a todos los técnicos: Carlos Zuliani, muy bueno; “Tonono” Franco, el “Patón“ Aguirre, que use la pegada con la pierna derecha, al ser tan zurdo, era un talón de Aquiles. Aprendí a “centrar” (se le pega el mexicano), a desprenderme rápido de la pelota. Se hacía hincapié en el juego colectivo, el juego del equipo, fueron muy buenos años. Volvería a hacer todo lo mismo.

 

—Vamos a dejar Colón para más adelante. Aparece un grande de Sudamérica, cinematográfico todo...¿Cómo fue tomar la decisión de irte a Chile?

—Lo hablé con el viejo, la vieja, mis hermanos. Yo llego a estar con Juan Destéfano, presidente de Racing, porque me querían: es más, me acompaña el “Pato” Míguez que se iba para allá y Nicosia a Vélez.

 

 

—Y aparece Colo Colo

 

—Salió lo de Colo Colo, fue muy rápido, me lo comentaron y no lo dudé. Fue muy bueno, pude ver y aprender otras cosas. No fui titular indiscutible, pero pude lograr un campeonato chileno y la Copa Libertadores de América del ‘91. Vi lo que era jugar en Primera, con un grande como Colo colo. Después, vino lo mejor.

 

—¿Por qué se te dio “todo” en México?

—Porque ahí agarro cinco años de continuidad. En Morelia hago 16 goles, estoy en la terna como mejor jugador del campeonato. Se hace la venta más cara cuando voy a Monterrey, en el draft: de Morelia me voy en un gran momento a Monterrey. Llego y hago 14 goles, llegamos a la final y la perdemos con Atlante. Pero eso nos da boleto para la Concachampions y somos campeones de la Recopa de la Concacaf, que es un título internacional, en Los Ángeles.

 

—Ahí nace el romance “rayado”...

—En ese momento, el cariño de la gente era total, no por el título solamente. Me tocó jugar ocho clásicos oficiales contra Tigres, fueron por dos por año y los ganamos a los ocho. Ahí vi un cariño, en Monterrey, sólo comparable con lo que me daba la gente de Colón. No es fácil ser querido acá siendo extranjero.

 

—Ya nunca más pensaste en volver...

—La verdad yo tenía en claro que sólo me volvía de México si me llamaba Colón para volver a jugar con la sangre y luto. Nunca se dio, luego volví en otra función. Después, llegaron los hijos: me voy a Cruz Azul y nace Pamela; me voy a Santos, regreso y nace Paulina; luego nace Emilio. En ese momento, con tres hijos mexicanos, ya estaba claro que me movía más.

 

—Y como si fuera poco... el final tuyo en Monterrey da para un libro...

—A los 30 años me retiro por mi problema de la rodilla. Pasan dos temporadas y a los 32 el club me de la posibilidad de volver a entrenar con el equipo del plantel profesional y retirarme en un partido activo con Daniel Passarella como técnico. Entro cuatro minutos y la segunda pelota que toco hago el gol.

 

—Diste todo y te dio todo Monterrey...

—Fui embajador del titulo de la Concachampions, eso no lo voy a olvidar y en un clásico. Fui el primero, me eligieron entre todos los jugadores de la historia de Monterrey. Entré con la Copa, me hicieron un homenaje en la mitad de la cancha...fue tremendo.

 

—¿El Verdirame entrenador ya está “guardado”?

—Estuve tres años en el cuerpo técnico de Miguel Herrera, hoy en el América. Trabajé en Chiapas sin haber jugado; trabajé en Veracruz; en Zacatepec con el “Turco” Mohamed; volví a Morelia en un cuerpo técnico.

 

 

—¿Cómo está Sergio después de la figura del “Zurdo”?

 

—Tengo 50 años, una nieta maravillosa que se llama Salomé, mi princesita; tres hijos espectaculares. Disfruto el dia a día. No puedo pedir mucho más. Soy un tipo feliz.

 

Cifra: 27 goles en Colón, fue los que gritó el “Zurdo” Sergio Ariel Verdirame con la sangre y luto: 98 partidos en dos años y medio. Jugó en Colo Colo de Chile, Monarcas Morelia, Monterrey, Cruz Azul, Santos Laguna y final en Monterrey. Ganó dos títulos locales, una Copa Libertadores, la Recopa Concacaf y la Copa de Campeones.



 




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