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Entrevista a Natalia Aruguete 03 -05-2020
"No estamos viviendo un momento de polarización política y discursiva"

La pandemia de coronavirus superó en buena medida la grieta con la que convivimos en los últimos años, dice la doctora en Ciencias Sociales. Su último libro, el cuarto de su producción, es “Fake News, burbujas, trolls y otros encantos. Cómo funcionan (para bien y para mal) las redes sociales”, escrito con Ernesto Calvo.



¿Como circula la información por las redes en tiempos de pandemia? ¿El coronavirus puso en pausa la grieta o ésta sigue influyendo con fuerza en el debate público? ¿Los trolls están activos como en cada tema importante o simplemente quedaron un paso atrás del consenso que existe entre la mayoría de los argentinos sobre la estrategia que decidió el gobierno para enfrentar la crisis sanitaria?.

 

“Si bien hay mucha circulación de información falsa y de palabras grandilocuentes, con términos de guerra y una narrativa muy dramatizada en redes sociales alrededor de la pandemia, en principio no estamos observando hasta ahora un diálogo polarizado como en otras ocasiones. Eso no significa que no haya circulación de información falsa, pero no la estamos observando en una medida muy significativa, como una estrategia de fake news o de operación política para afectar al oponente. No hay tamaña grieta, tanto en el sentido de la circulación de información como en las formas de percepción que hay en las redes sociales alrededor de la pandemia. Tampoco alrededor de cómo están actuando los responsables de llevar adelante las políticas públicas en los distintos niveles de responsabilidad, no solo el presidente”, explica Natalia Aruguete, especialista en investigar y estudiar las agendas políticas, mediáticas y públicas.

 

-¿Perciben distinto la situación quienes votaron al Frente de Todos de quienes votaron a Juntos por el Cambio?

 

-No hay muchas diferencias. Si uno le pregunta al ciudadano medio que probabilidades tiene de enfermarse o, del otro lado, como ve que el gobierno está actuando frente a la pandemia, entre quienes votaron al Frente de Todos como entre quienes votaron a Juntos por el Cambio no hay tanta distancia en las percepciones ni en las opiniones. Esto también se observa en la conversación en las redes sociales. El motivo que lleva a las personas a polarizarse es fundamentalmente la disonancia cognitiva que le generan las narrativas de otro frente a un tema determinado. Por ejemplo, en el marco de la campaña electoral del año pasado, se podía ver que todo lo que se dijera en relación al Frente de Todos en la burbuja promacrista era evitado por los usuarios peronistas, porque eso los perturbaba ideológica y afectivamente. Las narrativas y los mensajes en redes sociales no solamente nos afectan racionalmente, sino emocional y afectivamente. Esa distancia que veíamos en otras ocasiones, como en cualquier campaña electoral u otros eventos políticos, no la estamos observando en estos momentos.

 

-Decís que la pandemia está un escalón arriba de la grieta. De todas maneras, hay temas que buscan “agrietar”. Por ejemplo, si se hace la suficiente cantidad de tests.

 

-Es cierto, hay una intencionalidad de buscar la grieta en algunas dimensiones y sin embargo, si continuás esa argumentación, a lo que llegás no es muy distinto. Vamos a suponer que un usuario que suele estar en la burbuja macrista dice que el gobierno está actuando mal porque no está haciendo los tests suficientes. Ahora, si le preguntás que si por eso la cuarentena está mal, su opinión es que no, que está bien. Cuando hablaba del consenso me refería a esta evaluación final que uno hace después de dimensionar las causas, las consecuencias, la evaluación de las soluciones al problema. También depende de lo que le preguntás al usuario, pero al final coincide en que la mejor receta es cuidarse y el aislamiento social, más allá de las quejas, porque en realidad hay también allí un consenso respecto de las decisiones que están tomando los gobiernos frente a la pandemia. Estamos observando que en aquellos gobiernos nacionales donde no se toma una decisión mancomunada con los estados locales es donde más polarización hay.

 

-Como en Estados Unidos.

 

-Brasil también. Mirá que interesante: en aquellos lugares donde los gobernadores llaman a la cuarentena y los presidentes desoyen el pedido, esa discordancia deviene polarización en la población. Un dato central de la Argentina, que no es menor, es el siguiente: cuando hay polarización en las redes es porque se activan las autoridades en la red, que en general suelen coincidir con actores que tienen mucha autoridad fuera de las redes, como dirigentes políticos, personalidades de la cultura, celebrities, etc. Cuando tenés una red polarizada, esas autoridades en la red son las que en algún punto consolidan las narrativas que circulan. Ahora, si tenés en las dirigencias políticas tamaño consenso sobre las decisiones respecto de las políticas que llevan a cabo, se ve mas limitada la consolidación de la polarización que podés promover en la discusión en redes sociales.

 

Usuario “preactivado”

 

-Hay dos conceptos en el libro por los que me interesa preguntarte, que son el de “usuario preactivado” y el de “polarización afectiva” ¿Qué significan y cómo se manifiestan en las redes?

 

-En las redes, pero también fuera de ellas, hay distintas narrativas. Cuando nos relacionamos con los discursos vamos formando en relación con ellos determinadas percepciones en la medida en la que activan determinados trenes de pensamiento. Leés los diarios, ves televisión y discutís en las redes sociales que en los últimos cuatro años hubo mucha inflación, que eso deterioró el poder adquisitivo del salario y empobreció a la gente. Eso queda en tu memoria como algo que te afecta. Entonces aparece la cuarentena y nuevamente empieza a haber noticias sobre el aumento de los precios y como los negocios aprovechan para remarcar. Lo que hacen en realidad esos discursos alrededor de esa problemática es preactivarte. Esos mensaje se conectan y se asocian a los que tenías guardados en la memoria de manera latente. Es como si un fósforo te volviera a encender el fuego de preocupaciones que tenías dormidas.

 

-Uno de los temas que circuló en las últimas 48 horas fue el de la presunta vuelta del corralito a partir de las restricciones que puso el gobierno para retirar plata de los bancos.

 

-También empezaron a circular las de las cuasimonedas. Pero no son momentos que estemos viviendo como de polarización política y discursiva, por lo menos en lo que hace a la pandemia. Si hubiera polarización, habría burbujas, más Pro o más peronistas, que te preactivarán ideas que son idiosincráticas y que te permitirían darte explicaciones respecto de lo malo que es la burbuja contraria.

 

Polarización afectiva

 

-Lo de polarizacion afectiva, que define la grieta, en Argentina es una cuestión que tenemos desde hace mucho tiempo vinculada con el peronismo - antiperonismo.

 

-Hay algo más novedoso que empezó a estudiarse desde la ciencia política, que es importante incorporarlo cuando analizamos las conversaciones en redes sociales. Y es que cuando analizamos las reacciones y los comportamientos de los votantes, pero también de los usuarios, ya no podemos seguir distinguiendo lo que te mueve racionalmente, lo que te mueve partidariamente y lo que te mueve emocionalmente. Ya hay allí una trinidad donde se estudia de la mismo forma lo cognitivo racional, lo afectivo y lo comportamental. Estas tres cosas van de la mano. Una de las cosas que se incorporó para pensar la polarización es esta idea.

 

-¿De qué hablamos cuando hablamos de polarización afectiva?

 

-Cuando las personas se polarizan tienden a evitar aquellos pensamientos que no son congruentes con lo que uno cree, con la idiosincracia y con su propio mundo de la vida; no es que están sopesando de manera exhaustiva cuales son los pro y los contras de las medidas que tomaría el candidato contrario o el propio, sino en realidad tiene que ver cómo eso te interpela emocionalmente, cuánto te enoja, cuánto te alegra, cuánto te conmueve y cuánto te entristece. Hay una dimensión que tiene que ver más con lo visceral que con lo racional. Y lo cierto es que cuándo nosotros dialogamos en redes sociales estamos motorizados mucho más fuertemente con esos sentimientos que por lo que nos explicamos racionalmente a partir de caminos y razonamientos exhaustivos.

 

-Alain Rouquié dice que lo único que se ha mantenido estable en la Argentina en los últimos 75 años ha sido el antiperonismo. Ahí tenés como preactivada una parte importante de la sociedad para operar sobre ella a partir de consignas, apelaciones a sentimientos, etc.

 

-Ahí tenés como la ideología es analizada, en este marco, como un atajo cognitivo. Es como si vos dijeras peronismo antiperonismo y te explicaras muchas mas cosas. En el libro ponemos el ejemplo del Obamacare para mostrar que rasgos muy similares a la política pública de Obama se tomó de Mitt Rommney, que es un republicano. En realidad ahí no había tantas diferencias en las decisiones de política publica, sino que se hacía una diferenciación a partir de una dimensión ideológica, donde demócratas y republicanos no podían ser tan iguales, mas allá de que no haya tantas diferencias entre las políticas públicas.

 

-¿Por qué la gente cree en las noticias? En Estados Unidos, pese a todas las evidencias concretas, una parte de la población aun está convencida de que Obama no es estadounidense. ¿A qué mecanismo se apela para que la gente crea en cosas que no son ciertas?

 

-A la interpelación afectiva. No hay un recorrido meramente racional. ¿Como hace la gente para saber que algo es falso o no, si en realidad lo que importa de un mensaje es cuánto coincide y si te confirma lo que vos querés que te confirme? Una de las noticias que mayores niveles de circulación tuvo durante la campaña electoral del año pasado fue un tuit falso, que era una fake new, donde se decía que Verónica Magario había dicho como justificación para no inaugurar dos jardines de infantes, “nosotros queremos un pueblo peronista y si creamos jardines de infantes no vamos a tener un pueblo peronista”. ¿Que es lo que te preactiva esa frase? Si tuvieras que pensar una frase que endemonió al peronismo, la que se viene a la cabeza es “Alpargatas sí, libros no”. La frase de Magario es falsa, pero plausible. Es más, si escuchás esa frase y sos un profundo antiperonista, vas a confirmar la demonización. No vas a pensar que durante el peronismo hubo uno de los ascensos socioculturales más importantes de la historia, en la medida en que una gran parte de los hijos de los obreros ingresaban a la universidad. No vas a hacer ese recorrido largo y racional. Exactamente ese es el ejemplo con el que me refiero a que nosotros no hacemos análisis exhaustivos de datos, de ir a la historia, sacar cuentas y mirar las cuestiones estructuralmente, sino lo que hacemos es que se nos preactivan ideas que estaba guardadas en la memoria.

 

Las redes y sus efectos

 

-El objetivo de tu último libro es “entender y moderar los efectos negativos de las redes sobre los usuarios” ¿Sólo tienen efecto negativo las redes o también tienen positivos?

 

-Los tienen en la medida en que se logra rotar la polarización y convertirla en consenso, lo que puede generar vías positivas de activación de colectivos: ésto no significa que las redes sean un espacio de democratización de la palabra.

 

-Ni que elimina las mediaciones.

 

-Para nada. Ni que desjerarquiza ni desconcentra el flujo de información. Todo eso se logra si hay activismo social y movimientos sociales que se forman políticamente y pujan por una agenda. Ahí hay posibilidades de reversión. Nosotros lo hemos visto en algunos casos que hemos analizado en el libro, pero no va de suyo que las redes sean plataformas democratizadoras de la palabra.

 

-Pero sirven para imponer de alguna manera temas de agenda a los grandes medios, como podría ser el caso Maldonado.

 

-Mas o menos. Imponer agenda a los grandes medios hay que pensarlo por afuera de las redes sociales. Dentro de las redes, lo que nosotros veíamos con Maldonado es que distintos medios, según los perfiles editoriales que tuvieran y el tipo de burbujas con la que comulgaran, lograban participar y perfilar determinados encuadres de los acontecimientos en sus burbujas de pensamiento. Pero no activaban ni imponían ninguna agenda en la burbuja contraria. En las redes sociales, los encuadres y las agendas se van armando de manera comunitaria, según la burbuja en la que vos estés.

 

-Durante el primer mes del caso Maldonado, había una actividad mucho mas importante en las las redes que en los medios de comunicación.

 

-En realidad lo que paso allí es que los medios de comunicación que comulgaban con la burbuja opositora tenían mayor engagement, hasta que Lanata entrevisto a Jones Huala casi un mes después de la desaparición de Santiago Maldonado. A partir de allí, Clarín tomó la delantera. Lo que pasó es que hubo un cambio respecto de los medios que tomaron la delantera en términos de consumo de noticias.

 

-¿Existe el call center?

 

-Si. Trolls hay en todos lados. Lo que observamos es que cuando hay una estrategia de fake news en general hay coordinacion, porque de lo contrario sería muy difícil que funcionara. Necesitás coordinacion porque necesitás trolls, cuentas fakes, autoridades con reputación y reconocidas, y usuarios para que esa conversación en redes o esa operación política tenga caudal. En los eventos que hemos analizado, los trolls que tuvieron mayores niveles de preparación y que pudieron enlodar la cancha tuvieron mayores niveles de preparación, y fueron trolls que comulgaban con una burbuja donde convergían simpatizantes y dirigentes macristas. Coincidían porque se retuiteaban unos a otros. El retuit, cuando lo analizamos en los mapas de activación, hace que los usuarios se acerquen. Son llevados a esos lares. Los hashtags funcionan bien. Hay coordinación. Lo que no te puedo decir es de quién son los call center.

 

Currículum

 

Natalia Aruguete es Doctora con mención en Ciencias Sociales y Humanidades por la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). Es Magister en Sociología Económica (IDAES-UNSAM). Es investigadora del CONICET y ha sido becaria de dicha institución desde Abril de 2004. Ha realizado una estancia de investigación en la Universidad de Salamanca, España (2006). Es profesora de la UNQ. Su línea de investigación se centra en el estudio de las agendas política, mediática y pública.



 




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