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La postura de Benuzzi Inmobiliaria 13 -05-2020
Advierten que con apenas 5 operarios, es "imposible" activar la construcción

La firma tiene cuatro edificios de alta escala en marcha en la ciudad. “De esos 5 obreros habilitados, uno está en la dirección y otro es jefe de higiene y seguridad: no es operativo ni siquiera levantar una losa”, afirman. Estiman que debiera haber más de 20 operarios, dependiendo de cada obra.



“De cinco operarios, tenés al director (de obra) y al encargado de seguridad e higiene. Quedan tres. Supongamos que en alguna de las obras que tenemos pendientes (son 4 edificios en altura, es decir, de gran magnitud), hay que hacer el hormigón de un piso, ¿cómo hacemos con tres obreros? Es imposible”, dijo en diálogo con El Litoral Coqui Riestra de Benuzzi, presidenta de la firma Benuzzi Inmobiliaria. Planteaba así una disyuntiva: en estas condiciones, no es operativo que empiece a reactivarse un sector que emplea a mucha gente, y que es uno de los motores de la economía: la construcción.

 

Con el inicio de la “Fase 4” del aislamiento obligatorio, se liberó el trabajo en obras de construcción privadas de hasta sólo 5 obreros; tanto en la ciudad como en la provincia. Se incluye todo tipo de construcciones —de cualquier escala—, siempre que cuenten con el permiso de obra. El horario habilitado para las construcciones es de 9 a 17.

 

Riestra de Benuzzi insistió en que, con esa ínfima cantidad de obreros, no se puede ni siquiera continuar las obras que tiene en marcha de la Desarrolladora de Benuzzi S.A. “Nosotros reconocemos el esfuerzo del municipio, de las cámaras y de organizaciones en este contexto de pandemia. Pero creo que, en este punto (la cantidad de obreros habilitados), no se avizoró la operatividad en obra. No fue contemplado. En un sector productivo como es la construcción, es lo primero que tiene que verse: las condiciones de operatividad”.

 

Y abrió otro interrogante: “¿A quiénes van a vender los corralones de materiales de construcción con cinco obreros en una obra? Además, hablamos de obras que ya están vendidas: nosotros tenemos que cumplir con los clientes que las compraron y confiaron en nosotros. Entonces, hablamos de una mesa que tiene muchas patas pero tambalea, porque esta situación no fue contemplada con detenimiento”, agregó la presidenta, apelando a una metáfora.

 

“Hay muchos desarrolladores como nosotros en la ciudad que ponemos el capital, la infraestructura, el riesgo, la comercialización, con la misión de levantar la ciudad hacia arriba. La operatividad del trabajo respecto del capital privado no fue contemplado en esta medida que se tomó”, subrayó.

 

Y estimó que la cantidad de operarios que se necesitarían para reactivar una obra —en términos de operatividad sostenible— debiera ser “cinco veces más” (es decir, unos 25 operarios). “Eso debiera multiplicarse por la magnitud de cada obra y las etapas: pilotaje, hormigón, mampostería, etcétera”. agregó.

 

 

 

Seguridad e higiene

 

Hubo otro punto que marcó Coqui Riestra de Benuzzi, no menor: “Los operarios tiene su movilidad propia: moto, principalmente. Con lo cual, casi no usan el transporte público. En una obra se trabaja al aire libre, y son muy pocos los que realizan sus labores en espacios cerrados; y además hay estrictos controles sanitarios dentro de una obra de construcción”.

 

Sobre esta cuestión, Octavio Benuzzi, director de las obras de la firma, también dio su panorama. “En la obra habría un sólo ‘punto de contagio’: el momento del almuerzo. Tenemos un Ingeniero en Higiene y Seguridad constantemente supervisando si los empleados respetan todos los implementos de seguridad y las medidas de higiene. Todo el tiempo. Es un profesional súper calificado para justamente controlar las medidas de seguridad y distanciamiento social”, afirmó. Por otro lado, en un supermercado —puso como ejemplo— “hay gente que puede estar tosiendo o estornudando en la góndola de verduras, con el alto riesgo de contagio que eso implica. Entonces, nos encontramos con esta contradicción”, insistió.

 

“La obra de construcción no es el problema (respecto de la posibilidad de contagio). El problema puede llegar a ser el traslado en la ciudad. Porque en una obra —prosiguió Octavio Benuzzi—, la mayoría de los obreros llegan en transporte propio y están al aire libre. Las medidas de seguridad son extremas: hasta campera reglamentaria usan los operarios, además de casco, protección visual, guantes. El riesgo de transmisión de coronavirus in situ es prácticamente de cero”, recalcó.

 

“Diez mil metros cuadrados de un edificio, 22 pisos, cinco operarios habilitados... Conviene directamente cerrar la obra. Cinco personas por obra es un número que no tiene ‘cabeza’”, advirtió Octavio Benuzzi. Foto: Mauricio Garín / Archivo El Litoral

 

 

La operatividad

 

“Diez mil metros cuadrados de un edificio, 22 pisos, cinco operarios habilitados... Conviene directamente cerrar la obra. Cinco personas por obra es un número que no tiene ‘cabeza’”, advirtió Benuzzi. “Hay cuestiones operativas que no se atendieron”. Y dio un ejemplo: “No podíamos ir a medir aberturas en la obra de Av. Alem porque estaban los cinco operarios (habilitados) trabajando dentro de la obra. Aparecen entonces esas disyuntivas. Con cinco operarios se hace difícil que haya colocadores, electricistas, yeseros, aberturas de aluminio, carpinterías, en el mismo edificio en construcción. Son más los rubros habilitados que la cantidad de personas”, añadió.

 

Octavio Benuzzi dio una estimación de cuántos operarios más se necesitarían para activar una actividad tan importante como la construcción: “Depende de las características de la obra, porque cada una es distinta a las otras. Pero más de 20 operarios, seguro: cinco albañiles, 5 colocadores, cinco carpinteros, dos electricistas, dos sanitaristas, además de los profesionales de control de medidas de seguridad e higiene”.

 

En una reunión con la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) en la provincia, —relató Benuzzi— “hubo un empleador que aseguró tener mil trabajadores parados, entre el estudio de arquitectura y los operarios. Un número tremendo, dramático para el empleo y la construcción. El problema no es la obra en sí, adentro de ésta. Por eso, creemos que hay una imposibilidad operativa en habilitar sólo 5 operarios”, concluyó.



 




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