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En Venado Tuerto 29 -07-2020
Lo perseguía la policía, chocó contra un patrullero y murió



Un joven de 22 años, murió en Venado Tuerto tras ser perseguido por la policía y colisionar contra un patrullero. Se trata de Lucas Darío Cabral, quien desde el sábado permanecía internado con muerte cerebral en estado irreversible en el Hospital “Alejandro Gutiérrez”.

 

Familiares y testigos, cuentan que todo comenzó en las últimas horas del sábado 25 de julio, cuando Lucas pasó al lado de un patrullero y no acató la orden de detener su marcha, por temor a que le quiten el rodado. A partir de ahí comenzó una persecución a gran velocidad que contó con varios móviles y por algunas calles en contramano.

 

Al llegar a la intersección de calle Chile y Falucho, en el sureste de la ciudad, un patrullero se le cruzó en el camino para detener la marcha y el joven lo colisionó con su moto. Esta versión ahora se deberá corroborar con las imágenes de las cámaras del sistema municipal de videovigilancia, cámaras de privados y datos de los GPS de los móviles que participaron en la persecución y también deberán determinar si los actuantes observaron el protocolo previsto en estas situaciones.

 

Inmediatamente, fue trasladado al Hospital con fractura de cráneo y su estado siempre fue grave. De hecho, era asistido mecánicamente y con respirador.

 

Una vez conocida la confirmación de su fallecimiento, el martes por la tarde familiares y amigos protagonizaron una marcha de protesta y denunciaron que se trató de un “asesinato”. Hubo enfrentamientos entre manifestantes y la policía.

 

Foto: El Litoral

 

 

Mientras tanto, en la madrugada de este miércoles, se realizó el proceso de ablación de órganos y tejidos del cuerpo del joven, por parte del Centro Único de Donación, Ablación e Implante de Órganos (CUDAIO).

 

Por otra parte, el fiscal Mauro Blanco a cargo de la investigación, señaló que se trata de un “hecho de gravedad”, que en la primera etapa se calificó como “lesiones graves culposas” y que ahora pasará a ser “homicidio culposo”. En este orden, fuentes vinculadas a la causa aseguraron que faltan pruebas para determinar el grado de responsabilidad y si hubo una conducta delictiva, para luego darle un encuadramiento legal.

 

El policía que manejaba el patrullero, perteneciente al Comando Radioeléctrico, fue apartado de las tareas que venía desarrollando y el móvil que usaba quedó secuestrado.

 

Una historia que se repite

 

El 8 de septiembre de 1999, Clemente Arona fue embestido por un patrullero del Comando Radioeléctrico que lo perseguía a 120 kilómetros por hora por las calles de Venado Tuerto. En aquel entonces, el vehículo policial conducido por el agente Roberto Mandelli, embistió a la moto en la que se trasladaba Clemente en cercanías de Ruta 8 y Chacabuco y lo arrastró a lo largo de 90 metros.

 

Se dijo que lo perseguían por una infracción de tránsito. En el patrullero también se encontraban los efectivos César Correa y Walter Gómez. Los tres siguieron prestando funciones en la policía provincial.

 

La madre de Clemente Arona, se expresó al respecto en las redes sociales y realizó una comparación con el asesinato de su hijo: “Venado Tuerto hoy debe lamentar una vez más lo intolerable, como en todo el país, el abuso desmedido de la maldita policía, que en aras de protección, salen a matar pibes. Paradójicamente quienes deberían garantizar ‘seguridad’ son nuestros verdugos”, comenzó relatando.

 

Y continuó: “No son casos aislados, hay una abultada lista de víctimas. Son acciones sistemáticas, no les importa nada más que su acatamiento a las órdenes. Los verdaderos responsables son nuestros ‘elegidos’ gobernantes. Por lo mismo siempre terminan siendo victimas los culpables. No aceptemos la teoría del ‘accidente’”.

 

Finalmente, remarcó: “Ni la más puta idea tienen del desastre humano que provocan en todas las familias afectadas, desmembradas, desechas. Un resultado fatídico de un ‘operativo sin razón’. Ahora vendrá como siempre la demonización de la víctima. Y es cuando nos golpean otra vez. Hoy Lucas Darío Cabral 22 años, murió. Lo mató el Estado con su brazo ejecutor. La maldita policía. Espero de mi ciudad con su prensa sin mordazas, un descargo conveniente, que la bronca a tamaña injusticia nos gane a todos, todas y todes. Ya lo sabemos, esto no es para cagones. Abrazo con todo mi corazón a su familia”.



 




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