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Mirada desde el sur 24 -08-2020
Al panů pan, y cuarentena a la cuarentena

Una marcha que termine en el Obelisco no es una marcha que termine en el Monumento a la Bandera o el Puente Colgante. Nunca lo fue, nunca lo será. Somos el otro país.



Lo que comenzó oficialmente el 20 de marzo del 2020 en Argentina fue una cuarentena, una medida sanitaria por la que, quienes nos gobiernan, con la percepción de un contractualismo a la criolla, deben cuidar de nosotros en la salud, protegernos de la violencia, darnos instrucción y... la decidieron. Cuarentena muchachos.

 

Nos debemos a nuestros deberes. Para eso el monopolio de la fuerza, los planes y prerrogativas de la salud pública y los planes de estudio de una escuela obligatoria. Por eso la cuarentena. Salud.

 

Argentina es un territorio con dos países bien diferenciados. Ciudad Autónoma (CABA) y provincia de Buenos Aires -para los medios centrales "La Provincia"- y lo que esos mismos miembros de lo establecido, al que anglofónicamente mencionan como "establishment", entienden como el territorio a cuidar por votos, peso específico y presión ante los reclamos y las quejas. Vamos, una marcha que termine en el Obelisco no es una marcha que termine en el Monumento a la Bandera o el Puente Colgante. Nunca lo fue, nunca lo será. Somos el otro país.

 

Para Rosario, nuevamente en la bicefalía que aparece por el Gobierno de la Casa Gris diferente al Palacio de los Leones (en 1973, Ruggeri, fue el último intendente peronista, hace muchos, muchos años y Lifschitz fue el último gobernador socialista, el que perdió la provincia a manos de Perotti) la cuarentena fue, es y será diferencial.

 

Es diferencial por el manejo de los efectores privados, los nacionales afincados territorialmente, los gremiales y los municipales y provinciales. La cuarentena en Rosario no es la de la provincia ni de sus focos pandémicos. Un millón de habitantes, 1,6 millones con el Gran Rosario o lo que, insistentemente denomino: Región Rosario, tiene variables diferentes al resto.

 

ROMPIENDO LA ALCANCÍA

 

La provincia (en realidad Perotti) cambió una deuda mal contraída y obligatoria de pago perentorio en un año a cuatro para el pago más aliviado, "salvando" a Javkin con esto y, además, con un agregado: Javkin nunca cantará la marcha peronista. Nadie evocó el yerro cuasi fuera de la Ley de la señora Fein y el señor Lifschitz con una firma del 9 de diciembre del 2019 y no hubo aplausos y jerarquizaciones del peronismo del sur por el gesto del Gobernador para con la administración de la ciudad. Los actores políticos del peronismo del sur seguro, si alguien les preguntara, seguro responderían: "… no salimos a manifestar que los peronistas estábamos ayudando a Rosario por cuestiones de cuarentena". La opinión del firmante es otra. Ha sido escrita y ahora se repite: el que participa pertenece, no participar del sur es no pertenecer.

 

En Rosario se habla de Humedales, humo, TUP y Shoppings… y la peste en mi pago, sobre la que estoy escribiendo con la insistencia del constante que quiere que no se la olvide.

 

El otro tema que la cuarentena, a la que no quieren denominar de tal modo, deja en semi penumbra, es el tema de los fiscales acusados de corruptos. Hay un clamor de los "sanos". Su frase es lapidaria. "Avanzaron sobre las componendas del juego y la justicia, habría que avanzar sobre las componendas de la droga y la justicia"…

 

Esos puntos suspensivos aparecen porque todos los "sanos" lo desean pero, ay, nadie tira la primera piedra. Si con el juego había millones de pesos de coima, según se informa, con la recaudación de la droga el dinero del juego clandestino se convierte en moneditas, si se piensa en la caja que el narcotráfico maneja.

 

Para la droga, convengamos, hubo cuarentena ya que la "venta social" disminuyó porque no había "finde" con fiestas y fiestas. Solo los viciosos inatajables. No hay cuantificación de lo prohibido. Se supone que son millones de dólares, según estimaciones que acompaña el Ministro Sain.

 

BASTA LA SALUD

 

Donde el tema se pone, en este cierre de agosto, en posición de queja permanente, con las manos alzadas, los brazos como aspas, gesticulando, es en dos cuestiones de difícil resolución.

 

El que depende de la venta ya perdió el año. Las estimaciones del año no se cumplirán. El que depende de su promoción universitaria, terciaria, del secundario ya tiene un año muy chueco. Esto es, el tema de las programaciones anuales estalló.

 

Las paritarias estatales también tienen difícil resolución. No hay plata en caja. Los empleados del Estado, del rubro que sea, del gremio que se elija saben que no hay dinero, pero también que deben pedir aumento. Que no hay dinero. Que deben pedir aumento. Que no hay dinero. Que harán paros y huelgas. Que no hay dinero. La calesita dará vueltas hasta que alguien la chocará. Los empleos privados están a la baja y los patrones tienen menos complicaciones para decirles adiós pero el Estado lo impide. Corrección: tendrían menos complicaciones. Las únicas que mueren a baldazos son las PYMES.

 

Cuando decretaron cuarentena dijeron basta la salud y lo creemos. Hubo una advertencia: se llevará puesta la billetera y hoy no es que lo creemos, en el sur lo creemos y lo vemos.

 

El presidente, Alberto Ángel Fernández, el porteño, por consejo de sus asesores publicitarios, quiere quitarse la cucarda: "El Presidente de la cuarentena" (nótese que Mauri, Cristina y Lilita nunca hablaron de coronavirus). Creo que es tarde, hay una conmoción que mueve todo el andamiaje social por esto. Lo que no podrá, si no lo soluciona pronto, realmente pronto, lo que no podrá quitarse Alberto Ángel Fernández, el porteño, es una estadística. El 54% del país está mal de bolsillo y de futuro.

 

Si Alberto Ángel Fernández se quita el remoquete de "El presidente de la cuarentena" quedará el que sigue: "El presidente de una Argentina que debe mucho, produce poco y solo aumenta la pobreza". Todo tiene arreglo. Es un mandato interior que nos viene de la esperanza. Apostamos a la esperanza. Lo hacemos "Sinceramente" (Já, aquí deberíamos poner un emoticón de esos donde una carita redonda sonríe y cierra un ojo, pero sería poco serio… en mitad de la cuarentena. ¿Dije "mitad"…? Ojalá me equivoque… va carita otra vez).

 

Una marcha que termine en el Obelisco no es una marcha que termine en el Monumento a la Bandera o el Puente Colgante. Nunca lo fue, nunca lo será. Somos el otro país.

Si con el juego había millones de pesos de coima, según se informa, con la recaudación de la droga el dinero del juego clandestino se convierte en moneditas, si se piensa en la caja que el narcotráfico maneja.



 




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