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Mano a mano a fondo con el ex jugador de Unión 11 -10-2020
"Cuando volvimos de la final con River no nos esperaron ni los parientes", contó Regenhardt

Se probó en Unión de delantero, triunfó de defensor, lo borró de la cancha a Maradona en una histórica marca personal, estuvo a punto de salir campeón en el 79, hace 17 años que viene armando una larga lista de grandes figuras en Boca que fueron moldeados por él y espera que alguna vez lo llamen en serio de su "primer amor". Un triunfador de verdad.



"La experiencia es lo único que trae consigo el conocimiento, y cuanto más tiempo estés en la tierra tanta más experiencia has de adquirir" (Lyman Frank Baum).

 

* * * * *

 

Se le iluminan los ojos al "Choclo" cuando dice "yo soy de Campo Crespo, no de Recreo". Es una aclaración precedida de una sonrisa, pero que habla a las claras que Oscar Sabino Regenhardt no reniega de su pasado. Jamás lo hizo ni lo hará. Recordará aquélla infancia humilde pero feliz; y también toda una trayectoria colmada de cosas buenas y malas, pero hecha a base de sacrificio, esfuerzo y trabajo. Pero hay cosas que a uno le cuesta creer. ¿Cómo puede ser que Boca, ni más ni menos que Boca, uno de los clubes más importantes no sólo de la Argentina, sino del mundo, lo haya tenido 17 años ayudando a madurar figuras que luego triunfaron y que Unión, el club en el que nació como futbolista hace ya más de 50 años, nunca lo haya llamado?. Son esas preguntas sin respuestas. De las tantas que hay en este maravilloso pero muchas veces contradictorio mundo del fútbol.

 

-¿De dónde saliste, Choclo?

 

-De La Perla del Oeste, de los famosos torneos libres... Yo era chiquito y me venían a buscar para jugar con los grandes... ¿Sabés de qué jugaba?, ¡de delantero!... Y cuando fui a Unión, me probé de delantero... Hice dos goles pero no quedé conforme...

 

-¡No te puedo creer!... Es una broma...

 

-¡En serio...! A mí me llevaron Rubén Valli y otro muchacho al que le decían Nani, pero no me acuerdo el apellido... De chico recuerdo mucho a la escuela 37, me iba caminando, el camino era de tierra, todo un problema cuando llovía... Nos habían prestado un terreno, ahí al lado, para jugar al fútbol. Un día jugamos contra otra escuela, ganamos 3 a 2 con un gol mío y de eso no me olvido más... ¡Fue un golazo...! La clavé en un ángulo... ¡Y me acuerdo que fueron a verme mis viejos!... En la Perla tengo una historia bárbara... Creo que era un partido contra Nobleza, me salvaron Viyola Rossi y el papá que vinieron a separar porque me querían "comer crudo!... Es que yo era de tirar caños y sombreros, parecía que les estaba faltando el respeto y no era así...

 

-Es increíble lo que estás contando... Volvamos a esa prueba en Unión como delantero, porque la gente que después te vio jugar no lo debe poder creer...

 

-No quedé conforme de delantero a pesar de que hice dos goles... Fui de vuelta y pedí que me probaran de mediocampista... ¡Y tampoco quedé conforme!...

 

-Pero a todo esto, ¿qué te decían?

 

-¡Que me quedara!... De delantero me aceptaron, de mediocampista también... Entonces fui de defensor... ¡Nunca había jugado de defensor!... Anduve bien... Y todas mis inferiores las hice de marcador central.

 

 

-¿De quién te acordás en esos tiempos?

 

-De dos personas: una es Neato Grasso y la otra es Mario Bianchi... Justamente, la semana pasada venía preguntando si estaba, llamé por teléfono a una vinoteca y efectivamente es de él... Después de muchos años volví a hablar con Mario.. Son cosas que no hay que dejar pasar. Cuando uno es pibe no se da cuenta y a veces no es agradecido a las personas que en algún momento te dieron una mano...

 

-¿Qué hicieron de distinto?

 

-No sólo por lo que me pudieron enseñar respecto del juego, sino porque te encaminan al profesionalismo... Mario quería que cada uno tuviera una pelota... En el club no había, pero él las conseguía... No sé si alcanzábamos a tener una cada uno, pero de a dos, sí... Entrenábamos enfrente del Cullen.

 

-¿Qué te acordás del debut?

 

-Me acuerdo del día de debut en reserva... Yo venía de una lesión fulera, jugando en Liga, en cancha de Gimnasia de Ciudadela. Algunos me dijeron que no iba a volver a jugar. Era una distensión de ligamentos del tobillo, pero me dijeron que se rompió y pusieron yeso... La cuestión es que el tobillo no estaba roto... ¿Sabés quién me atendió y me curó?, el papá de Juan Antonio Pizzi... "Nene, vos vas a poder jugar al fútbol", me dijo de entrada... Entonces, cuando vuelvo, debuto en reserva en el primer partido de Unión en el 75, contra Atlanta. Creo que el técnico era Violi y en primera estaba el Toto... ¡La cancha estaba llena antes de que empiece la reserva!... Alberto Violi es otra persona que me dejó muchas enseñanzas y tengo un gran recuerdo de él, como también del Pato Rossi, el papá de Rubén... Charlas futboleras y de la vida con el chico... Eso te queda grabado para siempre y te lo llevás a la tumba...

 

-¿A quién admirabas de chico?

 

-No tenía un espejo, pero en mi pieza tenía pegado un póster de Silvio Marzolini y otro de Antonio Roma... Se nota que siempre fui hincha de Boca, ¿no?

 

Así jugaba el Choclo, dejando la vida en cada pelota como ocurre en esta jugada con el Negro Agüero, en un clásico de hace cuatro décadas, mientras Calabria mira de cerca el desenlace.Foto: Archivo El Litoral

 

 

-¿Y el debut en Primera?

 

-Fue ese mismo año, en el 75, ante Independiente.... Antes de eso, me acuerdo del partido con River en cancha de Vélez, cuando Unión fue local ahí y ganó 2 a 0 con la cancha llena... En ese partido, el Toto me lleva pero quedé afuera del banco... Cuando terminó el partido o el primer tiempo, no me acuerdo bien, me llama el Toto y me dice: "Pibe, consígame un cajón con gaseosas"... ¿De dónde lo iba a sacar si no tenía un mango?... Entonces, voy y le digo a un dirigente... Se ríe y me dice que no me asuste, que no hay problema, fue a comprar el cajón y me lo dio... Cuando aparecí en el vestuario, el Toto me miró y debe haber pensado: "Este pibe es de fierro...".

 

-¿Entonces...?

 

-Entonces me pone con Independiente... La delantera era Balbuena-Percy Rojas-Bertoni... ¡Mamita!... ¡Lo que atajó esa noche el Loco Gatti!... Empatamos 1 a 1 con gol de Tojo... Y me acuerdo que hay una persona de Recreo, que es camionero, el Gringo Presaco, que estaba escuchando la radio y siente mi nombre... ¿Sabés lo que hizo?, descolgó el acoplado y se fue a la cancha... En medio del partido escucho que alguien me grita: "¡Bayo!"... Me doy vuelta, sorprendido, porque así me decían en Recreo... Y era el Gringo, con el hijo arriba del hombro... ¡No lo podía creer!...

 

-¿Y cómo anduviste?

 

-Al principio tuve altibajos... Me pasó lo de cualquier pibe, cuando debuta es un "pum para arriba" y luego te vas cayendo... Heber Mastrángelo me ayudó mucho, estaba siempre a mi lado... En el 76 alterné, el 77 vino muy mal, había problemas adentro del grupo y casi nos vamos al descenso. Me acuerdo que jugamos un partido muy decisivo en cancha de Ferro y a los 10 o 15 minutos lo saca el técnico a García Cambón y me pone a mí... Cambio raro... No fue  por lesión... Y de ahí no salí más.

 

-¿Habías hecho una marca personal antes de la de Maradona en el '81?

 

No... Fueron todas posteriores... La de Bochini, la de Alonso... Al jugar de marcador de punta, en ese entonces el "4" jugaba con el "11" y el "3" con el "7", así que era personal... No me costaba mucho si tenía que hacerlo en el medio, porque en ese tiempo todos tenían un 10 que la movía... A partir de esa marca a Maradona hice algunas otras, pero antes no...

 

-¿Lo entendiste al técnico cuando te lo pidió?

 

-Y... Lo primero que pensé fue: "¡Pucha, me tengo que desgastar corriendo a este tipo por toda la cancha...! Pero después entendí que era en beneficio del grupo, que era positivo, que no era que me subestimaban, al contrario... El técnico me decía que era más importante que no juegue el 10 a que juegue yo... Y tenía razón,  porque yo no estaba para crear... Eso me hizo convencer...

 

-Siendo DT, ¿lo hiciste alguna vez?

 

-En juveniles, olvidáte, la respuesta es un no rotundo... Si mandás una marca personal, limitás al pibe y estás dando el mensaje de que te importa sólo el resultado... Eso no puede ocurrir en juveniles. En Primera, puede ser; en juveniles, no...

 

-Qué te recuerden porque marcaste a Maradona, ¿te molesta?

 

No, porque eso iba a ser un antes y un después, lo sabía... Si me iba mal, era el precipicio... Y si me iba bien, era relevante. Diego te hace eso, crecer o desaparecer...

 

-¿Y la marca de Reyna, el peruano, años más tarde?

 

-¡No....! Lo de Reyna me fastidió... ¡No merecía terminar el partido adentro de la cancha!... Te cuento algo: yo le dije a Diego cuando entré a la cancha en ese partido contra Boca: "Me mandaron a hacerte marca personal...". Yo había jugado antes contra él, aparte él era capitán de Argentinos y yo de Unión... A los "10" no les gusta que lo encimen, yo fui de entrada y se lo dije... "No te voy a romper, pero te voy a hacer foules, te voy a fastidiar", le dije... Nunca me dijo nada, no se quejaba, se la aguantaba... ¡Yo me agarraba con Passarella!

 

-¿Era bravo, no?

 

-Passarella, en los córner a favor de River, arrancaba desde el vértice del área grande al vértice del área chica y yo lo tomaba desde el momento que arrancaba... Era codazo, trompada, pisada al dedo gordo con los tapones de aluminio... ¡Y había que aguantársela en la otra área, eh...!

 

-¿Alguna vez le fuiste a un rival con mala intención?

 

-Nunca, ¡jamás!... El único que me "sacó" fue Pepe Castro... A él, sacábamos números para pegarle... Te "chamuyaba", decía cosas... Un día vino con Vélez a la cancha de Unión... Se para frente a la techada, antes del partido y me dice, con tonito sobrador: "Hoy vas a bailar, nene"... Me acuerdo que lloviznaba, así que empieza el partido y el "4" de Vélez se la tira y él recibe la pelota de espaldas, entonces hago como que me resbalo, se cae, le pego con la rodilla en el huesito dulce y con el brazo  en la nuca... ¡Le contaron mil y ni siquiera me sacaron amarilla!... Entonces, Jorge Romero, el árbitro, se acerca y me dice: "Tranquilo Gringo"... Cuando volvió a la cancha después que lo atendieron, lo fui a buscar y le dije: "La próxima caés en el foso y no te saca más nadie"... Esa fue de calentura... Pero tengo otra...

 

-¡Contála...!

 

-Había un jugador de Independiente que era wing derecho y jugaba con una crucecita abajo de la camiseta que se le notaba. Iban 40 minutos del primer tiempo y Batata Merlo lo esperó que se apoyara en una pierna para meter el centro y "tac", lo tiró al foso... ¡Batata estudiaba para tirarlos a foso...! No te rías, en serio te digo... El tipo cayó y pegó con la cabeza en el foso, entonces me tiré entre medio de la pared y un caño que había, lo agarré cuando caía, fue todo instantáneo... Terminó el primer tiempo, vamos al vestuario y me agarra Batata y me dice: "¡Vos sos un pelotudo!... ¡Yo los tiro al foso y vos lo sacás...! (risas).

 

-En el '78 estuvieron cerca en los dos torneos y en el '79 juegan la final del Nacional. ¿Cuál pensás que se ganaba?

 

-En el 78 estuvimos ahí, muy cerca, con un gran equipo... Pero en el 79 lo veía seguro y consolidado al grupo... El gran golpe fue el gol que nos hizo River faltando cinco minutos acá... Era un equipo corto, nos bancábamos todo, no había autopista y le poníamos 8 horas de viaje a Buenos Aires en un colectivo que te dejaba la cintura a la miseria... Estuvimos cerca, Reynaldo nos convenció a todos, éramos muchos que salimos del club y no nos achicamos... River tenía un equipazo... Lo triste fue que cuando llegamos a Santa Fe no estaban ni los parientes esperándonos...

 

-Eso es sorprendente. ¿Se exacerba lo del '89 y se subestima lo del '79?

 

-¡No...! Son cosas totalmente distintas. Las dos tienen su valor, nosotros no pudimos ganar pero fue en Primera y con un rival tremendo... Lo del '89 fue con el eterno rival y uno ascendía y el otro se quedaba en la B... Los dos tienen un valor enorme...

 

-¿Qué les faltó para ser campeón?

 

-¡La suerte del campeón...! La suerte existe, yo te lo aseguro que existe... Hoy más que nunca estás tan cerca del precipicio, como del cielo, en una sola jugada... Nos faltó eso, sobre todo en la del Loco Stelhick contra Fillol...

 

-¿Te costó dejar el fútbol?

 

-Tenía 33 años y daba para un par de años más... Pero ya le veía el número al rival, lo corría de atrás... Ahí dije que ya está, necesitaba empezar otro camino, quería ser técnico porque ya en España lo hacía... Y empecé en La Perla, jugábamos torneos libres porque en ese momento había sólo una cancha de bochas...

 

-Y estuviste 17 años en Boca, ¿cuál es el secreto?

 

-Eso me da mucha felicidad... A mí lleva Griffa... Un 28 de diciembre me llama y yo pensé que era joda del día de los inocentes... "Si, si, está bien", le dije. Y corté. A las dos horas lo tenía en mi casa... Pero bueno, se me dieron las cosas, trabajé con muchas ganas, con ímpetu. Traté de llegarle al chico, de formarlo... Me dí cuenta que había que cambiarle el mensaje, que el 20 o 25 por ciento es el que llega y el resto se vuelve... Y muchos de ellos, muy frustrados... Entonces, había que preparar jugadores sin camiseta... No sólo preparar jugadores para Boca, decirles de entrada la verdad, que el pibe supiera dónde estaba parado... Había jugadores tremendos y empezamos a viajar... Boca me hizo conocer el mundo, empezamos a mostrar la mercadería que estábamos fabricando...

 

-Antes de seguir con esto, ¿hiciste dinero jugando cuatro años en Primera en España?

 

-¡Nada que ver...! Aparte, el club en el que estaba era un ascensor, porque subía y bajaba... Igual, yo jugué siempre en Primera... El dinero que se maneja hoy es otro, no gané ni el 10 por ciento de lo que se gana hoy... Nunca tuve representante y quizás con él me daban los 4 millones de dólares que se gana hoy... En el 83-84 salí como el mejor de la Liga Española y el mejor extranjero... ¡Hoy me hago rico con eso!

 

-Rubén Rossi dice que ustedes, los formadores, no descubren jugadores sino que ayudan a los jugadores. ¿A quién ayudaste vos en Boca?

 

-Mirá, Roncaglia jugaba de "9 "y él me decía que le hice perder plata porque era "9" y yo le dije que si seguía de centrodelantero, hubiese estado juntando mandarinas en Chajarí... Un día,  me faltaba un central y jugábamos el clásico con River. En los picaditos veía donde jugaban y él se ponía de "2", era fuerte, rápido pateaba bien... "Tenemos que jugar con River pero yo creo que vas a arrugar", le dije... "¡Sí profe, póngame!", me dijo... Otro es Gago... El era enganche, siempre de espaldas, no hacía goles, era una plumita... Entonces, hablo con Griffa y me dice: "Tiralo más atrás, de 5", pero no tiene marca le dije... "¿Tiene temperamento?, ¿cabecea bien?, ¿es bueno técnicamente?... Probalo ahí", me dijo... El no estaba convencido para nada...



 




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