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Una larga charla con Fernando Dalla Fontana, el santafesino que "terciaba" en la Úpoca de Vilas y Clerc... 18 -10-2020
Dalla Fontana: "Nadal, con la mirada, te dice: 'yo te voy a ganar"

Sus inicios, los viajes a Buenos Aires cuando todavía cursaba la escuela secundaria, los partidos con Clerc y Ganzábal para ver quién era el cuarto integrante de la Davis, la Copa Galea, su relación con Vilas y Clerc, la "cabeza" de Federer y su obsesión por llegar a ser el número 1.



Aquella Copa Galea de 1977 fue un quiebre en la vida de esos chicos y del tenis argentino. Y Fernando Dalla Fontana lo recuerda como si fuese hoy, por más que ya pasaron 43 años. Fue, además, el resultado de un proyecto. Cuatro años antes se había montado la escuela de tenis de la Asociación Argentina. Alejandro Echagüe y el profesor Juan Carlos Belfonte fueron los responsables. Pero había alguien que los asistía: el chileno Patricio Rodríguez, un nombre que, en la larga charla, Fernando Dalla Fontana lo referenció en decenas de oportunidades, con mezcla de agradecimiento y admiración. "En aquel momento teníamos una gran rivalidad deportiva con Fernando, pero a partir de la Galea, al menos para mí, hubo más unión entre todos y hasta nos tiramos a la pileta del club viviendo un momento muy lindo para lo adolescentes que éramos", dijo alguna vez José Luis Clerc, uno de los mejores tenistas de la historia de nuestro país. Sólo para ubicar, en el tiempo y en la jerarquía, a este santafesino de 62 años que sigue enseñando tenis en el club que lo vio nacer, el Santa Fe Lawn Tenis. El tuvo, aquella vez en 1977, toda la presión encima. En la final, Francia ganaba 2-0, pero Clerc-Gattiker ganaron el dobles y encendieron la llamita de esperanza. Luego, "Batata" le ganó a Vaselin y Dalla Fontana a Casa para ganarle ese partido decisivo al equipo en el que ya brillaba Yannick Noah.

 

-¿Cuál es tu primer recuerdo con el tenis, Fernando?

-Yo vivía a unas 25 cuadras del Lawn Tenis... Mis padres siempre me contaron que a  los 20 días de nacer me llevaron por primera vez al club, porque ellos eran fanáticos del tenis... En el '69, con 11 años, gané el torneo Argentino y recuerdo que ya a esa edad me quedaba a jugar, después de los partidos, con los más grandes... Mis padres me llevaban a los torneos y así me fui entusiasmando... ¿Sabés con quién entrenaba?, con Raquel Giscafré... Y teníamos al mejor profesor...

 

-¿A quién?

-¡Al frontón!... Se dice que no hay profesor que haya sacado más campeones que el frontón. Rod Laver, Navratilova, Lendl, decían lo mismo... Y te puedo mencionar muchos más que se perfeccionaron en el frontón...

 

-¿Tenías ídolos en ese tiempo?

-... ¿Idolos?... No lo conocía a Vilas, todavía... En ese entonces, venían Ricardo Cano, Tomas Lynch, Romani... Y una vez vinieron unos rusos a Santa Fe, la recuerdo a Olga Morosova... Vilas tiene 6 años más que yo y él fue un impulso muy grande para todos.

Este cuarteto pasó a la historia. Con el Pato Rodríguez de entrenador, Clerc, Dalla Fontana y Gattiker marcaron uno de los hitos más trascendentes al ganar la Copa Galea en 1977.Foto: El Litoral

 

-¿Cuándo te diste cuenta que podías llegar alto?

 

-No sé si me dí cuenta, pero a los 16 años ya jugaba con Vilas y perdía 6-2, 6-4... Y ese mismo año, Vilas ganaba el Master... Mi primer Sudamericano fue a los 13 o 14 años, perdí la final con el campeón de Ecuador y por equipos le gané a él y ganamos el dobles con Alejandro Gattiker... Ahí creo que me dí cuenta... Ya antes me habían llamado de Fisherton para ganar el de menores de 12 años y después de Buenos Aires... Me pagaban el viaje todos los fines de semana para que vaya a jugar para ellos... ¡Y el Orange Bowl de menores de 16 años!... En ese torneo, ganamos, con Clerc, la final en dobles a McEnroe-Gottfried y yo perdí la final en singles... Te nombro situaciones que me marcaban que estaba en un camino ascendente...

 

-Eras un pibito y te "perdías" todo lo que hacían los chicos de tu edad...

-Es que a mí me parecía que tenía que hacer eso... Mi papá me iba a buscar a la escuela, a La Salle,  a la 1 de la tarde y me traía a la estación de trenes para que me vaya a Buenos Aires, casi todos los fines de semana. Estudiaba en los viajes... Mis amigos me cargaban porque iba poco a la escuela (risas)... Era el 1 del país y me bancaba todo la Asociación, Pancho Mastelli era el entrenador y Morea formó un grupo bárbaro donde estaban Clerc, Claudia Casabianca, los Gattiker...

 

-Así que con Clerc crecieron juntos...

-Bueno, a mí me mandaron con Clerc a Roland Garros... Con nosotros fue el Pato Rodríguez... Yo llegué a semifinales y Batata a la final... El estaba match point arriba y tocó una pelota que se iba... Si la dejaba pasar, ganaba el título de juveniles... ¡Nos crearon una rivalidad con Batata!

 

-El dice lo mismo. Pero la pregunta es: ¿había tal rivalidad o fue inventada?

(Risas) -Había... ¡Claro que había...! Mirá, un día nos hicieron jugar un partido... Era un lunes, el día que en el Buenos Aires Lawn Tenis no había nadie... El árbitro era Furlong y el profesor Belfonte estaba allí dando vueltas... ¿Sabés para qué hicieron el partido?, ¡para definir quién era el cuarto integrante de la Davis!... Yo era 3 del país y Batata el 13, pero en el ranking mundial de juveniles, él era 4 y yo 10...

 

-Y la pregunta lógica: ¿cómo salieron?

-¡Le gané!... Con Batata jugué como 20 veces y me parece que le gané como en 14.... Hasta que nos cruzamos en cuartos de final de Florencia, en el '81... ¡Este se va a vengar!, fue lo primero que pensé... Y así fue... Después, le mandé una carta y le dije que con el golpe que tiene debería matarlos a palos a todos... Me contaron que la leyó y se emocionó... Después, se portó increíble conmigo... Tengo mucho agradecimiento a Batata...

 

-¿Y con Vilas?

-... Mirá, Vilas nunca me dio un consejo... Una vez me dijo: "Estás jugando muy bien, pero no me ganes a mí"... A Guillermo no le gustaba que Maradona sea Maradona, era él y nadie más... Todos los que son buenos tienen cosas raras. Mirá McEnroe...

 

-Con Clerc nunca se llevaron bien...

-Ahora son amigos con Clerc, porque Vilas le consiguió un médico para la hija por su problema de salud, pero no se querían... Eran completamente distintos los dos... Clerc era dicharachero, podía no dormir toda una noche y al otro día la rompía... Generoso... Pero no hay dudas de que Vilas, para el tenis, fue un genio... Nunca ví a alguien con tanta dedicación al trabajo y al sacrificio...

 

-¿Sentiste en algún momento que Vilas era el mejor del mundo?

-¡Borg era mejor.!.. Bueno, hubo un año que Guillermo debió ser el número 1, pero Borg era una máquina... Era la mejor derecha del mundo contra el mejor revés del mundo...

 

-Y en ese caso, ¿quién gana?

¡La mejor derecha gana!... Es igual que lo que pasaba con Sabatini y Steffi Graf... El revés de Gabriela era buenísimo, pero Graf tenía una derecha sensacional...

 

-¿Tenías algo de Vilas en tu tenis?

-... Capaz que la dedicación al trabajo, la garra... Yo quería ser famoso, quería sobresalir, eso me impulsó... A los 16 años le gané al 3 y al 7 del país... Me acuerdo que Luis Hernández, el periodista de El Gráfico, hizo una nota diciendo que yo, con mi bolsito y viniendo de Santa Fe, le gané a Romani y a Quintín... Pusieron que era Cano, pero no me acuerdo que haya sido él...

Muchos dicen que su golpe de derecha era de lo mejor que había en su momento. "Sin haberlo visto nunca antes a Vilas, le pegaba como él, con top spin", cuenta el santafesino.Foto: El Litoral

 

-Contáme algo más de Vilas...

 

-Era singular, raro, por ahí te hablaba de cualquier cosa... Su profesor era Felipe Locícero, un avanzado... En ese entonces, ya hablaba de la geometría de la cancha, la alimentación... Y el mío fue un avanzado también, en ese entonces también salieron Raquel Giscafré, el Mono Ferrero, Alex Castellví...

 

-¿En qué eras realmente bueno?

(Risas) -A cualquier lado que voy, en el mundo, me hablan de mi derecha... Cuando hablan de la mejor derecha me ponen a mí... Una vez, Pablo Arraya dijo que la derecha mía era mejor que la de Moya...

 

-A vos te complicó mucho una lesión. Si no te lesionabas, ¿podrías haber llegado a ser top ten?

-Tuve la posibilidad... ¿Sabés qué pasa?, yo sufría mucho cuando jugaba, me ponía muy nervioso, me cargaba de responsabilidad... Billoch Caride insistía en que fuera a Buenos Aires y por eso terminé la secundaria adelantado, a los 16 años... Y no sé si fue bueno... Me di cuenta de que el tenis era un trabajo... Imagináte, mi viejo era ingeniero civil y como yo no había estudiado, sentí que el tenis debía ser mi medio de vida, tenía que vivir del tenis... Tendría que haber disfrutado más, como lo disfruto ahora...

 

-No es bueno, a veces, cargarse de presión, ¿no?

-Yo entraba a la cancha muy nervioso... En el '81, cuando llegué a cuartos en Florencia, le gané al 30 del mundo... Y una vez, perdí 6-3, 6-3 con Fibak, que era el 5 del mundo... No es que el título sea que Dalla Fontana sufría cuando jugaba al tenis... Por eso digo que es importante hacer que el chico diferencie al tenista de la persona... Que no crea que si ganás sos un genio y si perdés no servís para nada...

 

-Eso del exitismo es muy propio del argentino, Fernando...

-¡No te imaginás la cantidad de gente que ha probado de jugar y que no llegaron a nada!... Somos re-exitistas... Bueno, acá decían que Reutemann era malo y nunca más salió otro como él...

 

-Dejando a Vilas de lado, lo nombraste a Borg. ¿Quién más?

-Connors, Mc Enroe... Me acuerdo que Batata, cuando lo enfrentamos en dobles a McEnroe, le pegó un pelotazo en el pecho... ¡Se calentó!... Bah, se calentó como se calentaba siempre...

 

-En ese tiempo se hacía mucha referencia a la diferencia entre las superficies lentas como el polvo de ladrillo o las rápidas como el césped...

-¡A mí no me gustaba jugar en Wimbledon!... ¿Sabés qué pasa?, que antes era más rápido... Yo nací en el ladrillo y no era de ir a la red... En Wimbledon era saque y red... Ahora, el pasto es más lento, es distinto a cómo era antes...

 

-Siempre se habla de la concentración y la mentalidad de un jugador de tenis. ¿Trabajabas eso?

-Mirá, el Pato Rodríguez fue muy influyente... Fue 20 del mundo, le hizo ganar Roland Garros a Andrés Gómez... El me decía: "Si vos estás nervioso, pensá que el otro está peor"... Viajé mucho con Juan Carlos Belfonte... El me decía: "Constitución-Tigre, línea 60, no lo olvides"... ¿Sabés para qué me lo decía", para ganar 6-0, 6-0... Yo me mentalizaba que si el rival era fácil, tenía que ganarle 6-0, 6-0.... Y te cuento otra...

 

-¿A ver?

-Un día nos hicieron jugar a mí contra Julián Ganzábal en el Buenos Aires Lawn Tenis para definir el cuarto integrante de la Davis... Estaba todo el Buenos Aires contra el Argentino, los dos clubes... ¿Sabés cómo me mentalice?... Me dije para mí mismo: "Yo no voy a mirar a nadie de la tribuna, sólo voy a mirar la pelota y cuando termine el punto, miraré el cordón de la zapatilla"... Así jugué y así gané...

 

-Hay tipos como Federer que deben ser "monstruos" en ese aspecto...

-Mirá, te voy a decir algo: te firmo acá mismo que seguro que hay alguno que juega como Federer, pero es 500 del mundo...

 

-A priori, parece una exageración...

-No lo es... ¡Pasa que no tiene la cabeza de Federer!... ¿Y Nadal?... ¿Viste cómo te mira Nadal?... Nadal te mira y te está diciendo "yo te voy a ganar"... ¡Te lo dice con la mirada!... ¿Y Vilas?... Guillermo no dejaba una pelota de correr, corría hasta las que se iban afuera... ¡Algunos decían que era por tacaño! (risas).

 

-¿En serio?

-Una vez jugamos un Mundial interclubes, una especie de Boca-Milan o algo así... Fuimos Vilas, Cano, yo, Guerrero, Tiberti, Caviglia... Se jugaban 9 partidos... Guillermo iba de un lado al otro, quería ganar otro campeonato del mundo... Con Cano jugábamos contra Lendl-Smith, la mejor pareja del mundo... El partido se suspendió porque se habían dado todos los resultados para que ganemos... Estaba tan contento Guillermo que nos invitó a cenar... ¡Y pagó la cena! (risas)...

 

-¿Vos pensás que la Copa Davis debió haber sido más "justa" con nosotros y haberla ganado en el '81, cuando Vilas y Clerc, aún peleados, jugaron aquella final histórica con Estados Unidos?

-Se llevaban pésimo, es cierto, pero cuando jugaban, daban el máximo... El tema fue Mar del Plata, la final con España... Yo estuve ahí... Del Potro y Nalbandian no se querían... Es mentira que los mejores tenistas son amigos, porque es como si tenés una fábrica de ballenitas y viene otro y te pone una al lado de la tuya... Del Potro llegó cansado, pero lo que hizo perder fue tanta presión... "No viene Nadal y hay que ganar", decían todos... Por eso, es mejor jugar afuera que jugar acá... Yo sabía que Acasusso se iba a acalambrar... ¡De los nervios!... Coria también se acalambraba y era la presión que tenía por ganar... ¡Terminó destruido!... Con la Podoroska pasó eso... Hay que aislarse, cuando te tocan, te palmean, te da nervios, te llenan de presión...



 




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