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En Santo Tomé 02 -11-2020
La laguna Juan de Garay, un área natural que necesita protección



En un año con dificultades diversas desde lo económico, social y sanitario, el ambiente también recibió el "chicotazo", tanto por las condiciones del tiempo adversas de origen natural como por las malas actitudes de las personas, sobre todo por las quemas intencionales que afectan notablemente a los ecosistemas acuáticos. Por este cúmulo de adversidades, la protección a las áreas naturales es imprescindible. Sin embargo, los palos en la rueda por la inacción y falta de decisiones prontas de la política hacen que el cuidado de estos territorios sea una utopía. 

 

Un claro ejemplo de ello es lo que sucede con la laguna Juan de Garay de Santo Tomé (ex laguna Bedetti), comprendida desde las vías del ferrocarril Mitre, de costa a costa de Santo Tomé a Santa Fe, hasta las cuencas del río Salado y la desembocadura del río Coronda. Este lugar es considerado un Área Natural Protegida (ANP) para el resguardo de la flora y la fauna autóctona, determinado así en la Ley Nº 13.585 que aprobó en noviembre de 2016 la Legislatura de la provincia. Luego de tres, a mediados del 2019, la normativa fue reglamentada por el Ejecutivo y en total el ANP es de 507 hectáreas. 

 

Sin embargo, al área natural le falta protección y presencia en territorio de agentes dedicados exclusivamente a la preservación de la flora y fauna del lugar. "El sector necesita, en primer lugar, personal estable de vigilancia, limpieza y de cuidado permanente, como en cualquier área natural protegida que hay en el país, sean bosques, llanuras, lagos", advirtió Juan Carlos Pérez Leiva, presidente de la Asociación Civil Terra, en diálogo con El Litoral, y agregó: "La ley N° 12.175 obliga al Estado a proteger estas áreas y la colaboración a convenios que se puedan celebrar con instituciones privadas". 

 

Humedal hídrico natural

 

Fauna autóctona. Las tortugas de agua son una de las especies más numerosas del lugar. Evitar la contaminación del sector es crucial para su supervivencia. Foto: Flavio Raina

 

Entre otras distinciones, a esta laguna santotomesina se la consideró dentro del Sistema Provincial de Áreas Naturales como "Humedal hídrico natural", una de las categorías de manejo que la Ley Provincial Nº 12.175 establece. "La laguna es muy rica en especies, es un buen asentamiento transitorio para las aves, como los flamencos (ver foto) y otras variedades de aves acuáticas. También hay especies arbóreas autóctonas y sitios arqueológicos cercanos que fueron descubiertos por una arqueóloga y se trata de restos fósiles precolombinos", mencionó Pérez Leiva. 

 

Por la presencia de la flora y fauna en este humedal, y al ser un espacio natural pero en convivencia con la urbanidad propia de Santo Tomé, hay una interacción constante con los ciudadanos, por lo que es menester el cuidado y la preservación del lugar, ya que algunos sectores se vieron afectados por las quemas de pastizales de los últimos meses. "Hay que tomar esto muy en serio porque sino después la naturaleza nos castiga", advirtió el presidente de la Asociación Civil Terra. 

 

Lamentablemente, los residuos también van a parar al espejo de agua o quedan arrojados en la orilla de la laguna. La bajante extraordinaria de este 2020 dejó a la vista una vasta cantidad de basura de todo tipo en la superficie de la laguna, pero los que más se observan son los plásticos, que presentan una gran complicación para la salud de las especies acuáticas que habitan en este ecosistema. 

 

Proyecto educativo y de investigación

 

Favorecidas. La bajante también es evidente en la laguna Juan de Garay, y las aves acuáticas aprovechan la situación que les facilita conseguir alimentos. Foto: Flavio Raina

 

Para darle forma a un proyecto con fines de educación e investigación, y así hacer un buen aprovechamiento de los recursos que brinda la laguna, se conformó el año pasado un equipo interdisciplinario integrado por personal del Instituto Nacional de Limnología (UNL-Conicet), la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la UNL, el Ministerio de Educación de Santa Fe y la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Santa Fe. 

 

 

El proyecto se centrará en brindar herramientas de difusión e investigación del ecosistema y la biodiversidad. El año pasado, en este medio se publicó que la cartera educativa provincial derivó a la Dirección de Articulación y Proyectos la idea, y se había emitido un dictamen que considera que el "Aula Natural" posee un nivel pedagógico apropiado para enseñanza. Sin embargo, durante este año hubo pocos avances en las gestiones. 

 

"Para implementar este proyecto se necesita la autorización del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático. En julio pasado tuvimos un acercamiento a este ministerio por intermedio de una funcionaria que nos manifestó: 'Ustedes tienen todo listo'... Pero falta la visita de la ministra (Erika Gonnet) al lugar y así avalar el proyecto", concluyó Pérez Leiva. También hace falta el espacio físico para el funcionamiento del proyecto educativo. 



 




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