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Es una decisión tomada por la Comisión Directiva de Vignatti 12 -12-2020
Anti-Lerche: Colón quiere cambiar el nombre al predio, ¿cómo debe llamarse?

Un dirigente propuso el nombre de César Carignano, por esa recordada venta a Suiza de hace muchos años. Otros prefieren que sea algo no personalizado: "Tierra o Territorio Sabalero". El "Bichi", Alario, Conti y hasta el nombre del mismo Vignatti se anotan en la carrera.



Por lo menos hace un par de años que el tema viene dando vueltas en el pensamiento de los dirigentes de Colón, con el presidente José Néstor Vignatti a la cabeza. Pero en la última reunión de mesa chica de Comisión Directiva de esta semana, que terminó con asado en el mismo lugar aludido, varios instalaron el tema arriba de la mesa de manera firme y resolutiva: hay una idea de la actual gestión de gobierno sabalero para quitar el nombre de "Ciudad Fútbol", porque creen que el mismo está emparentado con la gestión de Germán Lerche, recordando que inéditamente el propio Club Atlético Colón es querellante en la causa judicial contra el ex presidente rojinegro (este mismo año el juez Nicolás Falkenberg admitió la acusación de fiscalía y querella y ordenó la apertura de la causa a juicio contra Lerche).

 

En principio, la decisión está tomada: "Al predio lo compramos en otros momentos de la gestión, primero Vignatti con la idea, después en la gestión de Darrás. Y la mayoría de las mejoras se hicieron con nosotros", se escuchó entre chori y costillas. Incluso, no es casualidad que llegue esta idea ahora: el club invirtió dinero en la obra determinante del gas (una instalación que era vital para el lugar), se construyeron dos espacios con lavaderos industriales para toda la indumentaria deportiva, un nuevo Salón de Usos Múltiples (SUM) para las divisiones inferiores y maquinarias para las canchas. "De no ser por la pandemia, hubiéramos presentado todas estas obras para que las puedan ver los socios. Quizás en los próximos días lo hagamos con la prensa", trascendió.

 

Hoy por hoy, la mano derecha del presidente José Néstor Vignatti en el tema predio tiene nombre y apellido: José Alonso, uno de sus vicepresidentes y "delfines" históricos. Más allá de sus conocimientos profesionales en el tema suelo, es quien monitorea las obras mencionadas. Pero, además, para el control interno de ingresos/salidas, el propio presidente Vignatti designó allí a una persona de extrema confianza que prácticamente "vive" en el predio, controlando la pensión, las canchas, los gimnasios, vestuarios, etc.

 

Un predio imponente. La emotiva imagen habla por sí sola: la toma aérea de El Litoral y todas las canchas reglamentarias para Primera División, reserva de AFA y divisiones inferiores del Club Atlético Colón. Un orgullo para Santa Fe.Foto: Fernando Nicola (Drone)

 

 

 

Esta inversión de dinero, importante, en los últimos tiempos (los dirigentes hablan de "obras silenciosas", como lo del gas) aceleraron las dos ideas: presentarlas públicamente a la prensa (por ende a los hinchas y socios) y cambiarle el nombre "Lerchista" de "Ciudad Fútbol" al predio deportivo del Club Atlético Colón, a la vera de la Autopista Santa Fe-Rosario.

 

 

 

Ahora bien, muerto el rey...viva el rey. Enterrado "Ciudad Fútbol" como si fuera un elefante en el Cementerio, se abre el debate acerca de qué nombre poner. Claro que, antes que elegir el nombre, uno piensa en voz alta: ¿quién debe cambiarle el nombre?. Está claro que Colón tiene hoy una conducción democrática, estatutaria y legal, con Vignatti a la cabeza. Pero también es real que sería un error histórico e irreparable ponerle un nombre al predio sin consultar o sondear al menos la opinión de la gente de Colón. En tiempos tan sensibles, lo peor que le puede pasar al gobierno de un club tan multitudinario, pasional y popular como es Colón en Santa Fe es tomar decisiones solitarias entre cuatro paredes. De espaldas a su gente.

 

Una alternativa, por ejemplo, es el padrón de socios: en un mundo donde hoy todo está digitalizado, no debiera ser un inconveniente. Una segunda opción, las redes sociales, donde el club golea: Colón tiene más de 150.000 seguidores en Instagram, más de 160.000 en Twitter y casi 300.000 en Facebook. Más allá que hay números "espejos" y que se repitan, no es mala idea sondear, escuchar y leer algo así como 500.000 opiniones.

 

Ahora bien, pasemos a las opciones. En mayo del 2004, Colón cerraba la venta de César Andrés Carignano al Basel de Suiza, operación que le dejaba a Colón unos tres millones de dólares "limpios". En ese entonces, el mismo José Vignatti (que viajó junto a "Cari-gol" a Europa para sellar todo), se adelantaba en una operatoria que luego se haría costumbre en este tipo de operaciones: para gambetear impuestos y porcentajes, se armaba un montaje administrativo perfecto: una parte del dinero del Basel por Carignano se destinaría al predio para las divisiones inferiores.

 

A partir de aquélla operación (pasaron 16 años ya), que fue determinante para la gestión, es que alguno de los dirigentes sugirieron en la última reunión de Comisión Directiva que el predio lleve su nombre: "Predio Deportivo César Carignano". El recordado "Cari-gol", excelente profesional y extraordinario ser humano, hoy está volcado a los medios de comunicación: es columnista deportivo en LT 10 Radio Universidad Nacional del Litoral.

 

Claro que, tirado arriba de la mesa el nombre de Carignano, se abrió el debate. Más allá que en el imaginario "abran juego señores" de la ruleta aparecieron los nombres de Esteban Oscar "Bichi" Fuertes, Lucas Nicolás Alario, Germán Conti y hasta el del propio presidente José Néstor Vignatti, hay un grupo importante de dirigentes que piensan que "hay que cambiar el nombre de Ciudad Fútbol pero no personalizarlo, para evitar polémicas". En ese sentido, picaron en punta: "Territorio Sabalero" o "Tierra Sabalera". Luego, con menos fuerza que esos dos, surgió "El Sabalerito". A su vez, una franja se inclinó por "Los 40.000" o algo por el estilo, recordando la Final Única del 9 de noviembre.

 

El hecho de "personalizar" y "nominar" siempre genera polémicas en cualquier ámbito. ¡Ni qué hablar en los clubes de fútbol!. Y mucho más en clubes populares y pasionales como Colón en Santa Fe. Igualmente, hay cuestiones que son indiscutibles y se ajustan a derecho. ¿Quién puede cuestionar que la platea oeste del estadio de Colón se llame "Italo Pedro Giménez"?. ¿Quién podría objetar en el día de mañana, aún en el ámbito de sus detractores, que el Cementerio de los Elefantes le rinda tributo a José Néstor Vignatti?, alguien que cambió el curso de la historia de la institución para siempre.

 

Para los que peinan canas o no peinan nada, la "Chiva", "Poroto", "Cococho" o "Ploto" (me niego a poner sus apellidos) merecen su nombre "en algún lado de Colón". En esa franja, la de los históricos, hay conformidad por Roque Otrino en el gimnasio o Rafael Batres con su cancha, pero hay una deuda pendiente inobjetable con don Francisco Ghiano. Así, podríamos escribir un libro completo con este tema. Nadie tendría razón y todos tendrían razón al mismo tiempo.

 

Si es por lo sentimental, las partidas del "Pampa" Gambier o del "Enano" Bontemps le rompieron el corazón a casi todos en el Mundo Colón. Y así surgirían nombres, lugares, anécdotas. Hubo dirigentes que lo hicieron grandes, entrenadores que guiaron y jugadores que ejecutaron.

 

En principio, para la opinión de algunos debiera sobrevolar un parámetro tipo límite: "Si le vamos a poner el nombre al predio deportivo de Colón, debiera ser un jugador formado en nuestras divisiones inferiores y producto del semillero".

 

Más lejos en el tiempo, lo dicho de "Cari-gol" o lo de Facundo Bertoglio, dos ventas extraordinarias en su momento al exterior. Más acá en el tiempo, el "Pipa" Lucas Nicolás Alario o el "Flaco" Germán Conti, con esas operaciones conocidas que brillaron en euros: una a River/Alemania; la otra a Portugal.

 

Claro que, partiendo de la idea Anti-Lerche de bajar el cartelito de "Ciudad Fútbol", nombrar a Lucas Alario o Germán Conti sería admitir y reconocer dos productos surgidos (entre otros varios más) de la mano de Rubén Rossi, en lo que fue el mejor legado que dejó el socialmente ya condenado Germán Lerche: su apuesta por el semillero. Sería, para Vignatti y compañía, beber de su propio veneno.

 

Parece que fue ayer. El arquitecto Francisco "Pancho" González explicando al canal de TV de El Litoral cómo sería el predio deportivo de Colón. Era año 2006: asumía Germán Lerche en reemplazo de Horacio Rodolfo Darrás, el presidente de los 100 Años en Colón.Foto: Archivo El Litoral / Néstor Gallegos

 

 

 

Se inauguró en junio de 2008

 

"El predio de Colón se hace realidad", titulaba El Litoral en junio de 2008. "Este proyecto lo comenzó la dirigencia anterior, a través de la presidencia de Horacio Darrás. Él, junto a su comisión directiva, fue el que dio el puntapié inicial. Ellos compraron el terreno e iniciaron obras", decía Germán Lerche por esos años.

 

"Comenzó con una compra de 10 hectáreas, luego se adquirieron otras cuatro, que lindaban con el CRAI. Lo que está por comprar la entidad sabalera ahora es un inmueble, ya con alguna edificación, que tiene una superficie de tres hectáreas y media, lo que hace una superficie total de 17 hectáreas y media", agregaba.

 

Dos años después, el 12 de febrero de 2010, siempre bajo el mandato de Germán Lerche, el diario publicaba: "Colón presentó su espléndida pensión en el predio". El estudio de arquitectura Otto Papis fue el encargado de diseñar el ambicioso proyecto, que cuenta con una capacidad final de 80 jóvenes. "Vamos a hacer una obra de 528 metros cuadrados, de tres plantas, que va a tener todo el confort que demanda un edificio tal, con 17 habitaciones para albergar a unos 80 chicos. Insisto, no debe haber en el fútbol argentino una inversión de tamaña magnitud para las divisiones inferiores de una institución", arengaba Lerche por aquél entonces, al margen de ir construyendo las canchas de fútbol para darle fisonomía definitiva a una infraestructura muy útil de la que hoy goza la institución.



 




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