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Se vacunaron la semana pasada 05 -01-2021
Cómo fue recibir la Sputnik V, en la piel de dos médicos santafesinos

Tras sentir algunos síntomas muy leves, el coordinador de las Unidades de Terapias Intensivas de la provincia y la encargada de esa área del hospital Cullen contaron sus experiencias a El Litoral. Piden a la población extremar los cuidados para llegar protegidos a la segunda ola.



Desde que empezó la pandemia, los profesionales de la salud que están en la primera línea de atención de pacientes con Covid-19 han trabajado casi sin descanso y con el temor de contagiarse. Sobre el final del año, y cuando Argentina no ha cerrado aún la primera ola, se sumó la llegada acelerada de la vacuna rusa y el comienzo de su aplicación, con ellos como primeros protagonistas. Y con la esperanza de llegar protegidos a la segunda ola, no dudaron en poner sus brazos para recibir la Sputnik V.

 

Federico Fiorilli, coordinador de las Unidades de Terapias Intensivas (UTI) de la provincia, y María Martha Filippi, coordinadora de esa área del hospital Cullen, fueron de los primeros santafesinos en recibir la dosis. Él en Rosario y ella en Santa Fe, relataron cómo se sintieron y reflexionaron sobre la situación sanitaria y el rol que les toca asumir.

 

"¿Miedo?, no", asegura Fiorilli. "Es la única vacuna que llega a tiempo para poder protegernos de la segunda ola a todos los intensivistas", agrega convencido este médico que en septiembre tuvo coronavirus, con síntomas leves, junto a su mujer y sus tres hijos. En coincidencia con el inicio de la campaña nacional, el martes 29 de diciembre, a las 9 de la mañana, se aplicó la vacuna en el hospital Centenario de Rosario. Minutos después, en Santa Fe, María Martha Filippi la recibió en el Cullen. Ella tuvo la suerte de no enfermarse, pero sí su marido que también es médico y tiene algunos factores de riesgo: "Mi mayor preocupación son las personas grandes, los que tienen más de 70 son los que más están sufriendo las formas graves", cuenta. Es que "yo veo la parte más fea del Covid, es decir, la parte de los pacientes que se mueren, las complicaciones respiratorias graves, cómo destroza los pulmones rápidamente; y eso no es lo que ve la mayoría de la gente, que es un poco de dolor de garganta, fiebre y se cura". Por eso, siempre estuvo convencida de que se iba a colocar la vacuna, ni se planteó con cuál. "Todas están en la misma etapa de elaboración con una enfermedad que lleva un año, son todas similares".

 

-¿Cómo se sintieron después?

 

Fiorilli: -Estuve todo ese día sin síntomas relacionados a la vacuna. El miércoles a la madrugada empecé con síntomas leves sobre el deltoides, que es el lugar donde se aplicó la inyección, y estuve con un poco de dolor de cabeza, cansancio y nauseoso; nada que no se vaya con un analgésico. No me impidió trabajar, no me tuve que acostar ni tuve fiebre.

 

Filippi: Pude hacer mi trabajo durante el resto del día, tuve un poco de dolor local en el lugar de la aplicación y hacia la noche una sensación más de cansancio que la habitual, muy similar a lo que siento cada vez que me vacuno contra la gripe. Tomé un paracetamol, dormí y al otro día, todo normal.

 

El Dr. Federico Fiorilli y la Dra. María Martha Filippi fueron de los primeros santafesinos en recibir la dosis.Foto: Gentileza

 

 

 

-¿Tenían temor por ser uno de los primeros?

 

-Filippi: Miedos, no. En este momento tenemos más temor a la enfermedad que a la vacuna porque vemos que, lamentablemente, todos los otros tratamientos que se han intentado no son efectivos y cómo se mueren los pacientes. Creo que la vacunación es un acto de solidaridad tremendo, no solo por una protección propia, sino colectiva.

 

-Fiorilli: Creo que desde lo colectivo, la única salida que hay es la vacuna y que en el contexto que estamos viviendo, la única vacuna que llega a tiempo para poder protegernos de la segunda ola a todos los intensivistas es la actual. Cualquiera de las otras llegaría tarde. Supongamos que tengamos la segunda ola en febrero o marzo, si no nos aplicábamos esta vacuna no íbamos a estar protegidos. Es necesario afrontar un rebrote de casos sin el riesgo de poder enfermar grave.

 

Desde lo particular, creo que es una vacuna de una tecnología muy conocida por cómo está hecha, es una técnica que ya está probada en muchas otras vacunas, que es por un vector de adenovirus, y con eso ingresa la proteína del coronavirus que te da la defensa. Para mi criterio, la Sputnik es, junto con la de Oxford, la más segura para hacer en este momento. No me pondría una de las vacunas de Pfizer o de Moderna en un primer momento porque son sintéticas, modifican e ingresan a la célula un ARN y para mi necesitan mucho más tiempo de seguimiento para que no tenga efectos adversos.

 

-¿Eso es lo que le dio seguridad para aplicársela, teniendo en cuenta que no se ha conocido toda la información científica?

 

-Fiorilli: Creo que hay una confusión enorme producto de la difamación que tiene esta vacuna. Los datos no los tiene el público, pero sí los tiene la comisión de vacunas del Ministerio de Salud y Anmat que recomendó el uso. Por lo tanto, si ellos la recomiendan, yo no tengo elementos para negarme. Una cosa es la publicación que llega a todos los médicos del mundo, que tiene sus tiempos y cuestiones de confidencialidad con la revista donde se va a publicar. Anmat no puede mostrar esos datos porque está en ese proceso.

 

-¿Qué mensaje pueden dejarle a la población?

 

-Fiorilli: Tenemos que seguir cuidándonos porque si hay un rebrote más temprano y no lo podemos postergar hará que todos los médicos que estamos expuestos en la primera línea estemos en riesgo porque no vamos a llegar a tener las defensas. Si aparece un pico a mediados de enero probablemente a nosotros no nos defienda, entonces hay que pensar un poco en forma solidaria: si postergamos el pico, el personal de salud que están en primera línea va a poder estar protegido, creemos que a fines de febrero tendríamos la defensa. Pero si la gente no se cuida, no evita reuniones masivas, no usa barbijo ni cumple con el distanciamiento, van a picar los casos y otra vez vamos a estar expuestos. Hay que pensar en forma solidaria para que el personal de salud pueda descansar, tomarse los 5 días de vacaciones que tiene y que cuando retome, esté protegido. Porque venir a trabajar en toda esta pandemia, y aparte tener el riesgo de enfermar grave es una carga enorme. Si nos empezamos a enfermar no va a haber quién atienda a la población, porque encima somos muy pocos en el país. Entonces les digo: "Yo estoy cuidándolos, ahora necesito que hagan su parte: evitemos las reuniones masivas, la circulación, etc. para que no aumente el número y nosotros logremos la protección con la vacuna.

 

-Filippi: No sabemos si la vacuna va a ser la solución, pero es un atisbo de esperanza de que algo podamos hacer con esta enfermedad. Mientras tanto, hay que seguir con todas las medidas de cuidado.



 




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