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Memorias de Santa Fe 06 -04-2021
La historia del arco de ingreso, un ícono sancarlino que tiene más de medio siglo

Desde 1967 recibe a los visitantes que llegan hasta esa ciudad de Las Colonias. Fue diseñado por el arquitecto Waldemar Giacomino a partir de una iniciativa del Club de Leones y siguió las tendencias de la época. A lo largo del tiempo casi no sufrió cambios. En su momento, El Litoral reflejó detalles del acto de inauguración.

 



A mediados de la década de 1960, el arquitecto Waldemar Giacomino recién regresaba de Europa, donde había estado radicado algunos años. Su vida transcurría entre Rosario, donde estaba su familia y su casa paterna en San Carlos Centro. En 1967, justo cuando ingresó a trabajar en la Municipalidad de Santa Fe, lo convocaron para dirigir una obra promovida por el Club de Leones que sería de gran relevancia para su ciudad natal y se convertiría en uno de sus principales íconos: el arco de ingreso. Giacomino lo diseñó y supervisó los trabajos, que se extendieron entre mayo y diciembre de 1967, cuando fueron inaugurados. 

 

El acto inaugural en diciembre de 1967.Foto: Gentileza Club de Leones / Rubén Donnet

 

Más de medio siglo más tarde, el propio arquitecto charló con este medio y recordó que cuando le solicitaron el diseño de un monumento para señalar la entrada al, por entonces, pueblo de San Carlos Centro, su primera intención fue explorar otras opciones. “Consideraba que los arcos eran una moda de los ‘50 y los ‘60, cuando en muchos pueblos los empezaron a hacer, igual que los monumentos a la madre en las plazas. Me parecía que, históricamente, no era época de hacer arcos. A lo mejor había que expresar otras cosas. Pero los impulsores de la propuesta tenían en mente un arco y así lo hice”, contó. La premisa era generar una especie de “portal” de ingreso al éjido urbano.

 

Corte de cintas en el acto.Foto: Gentileza Club de Leones / Rubén Donnet

 

 

La elección del lugar

 

En la actualidad, los límites de la ciudad de San Carlos se extendieron mucho. Al punto de que hay domicilios y establecimientos comerciales a muy pocos metros del arco. Sin embargo, cuando el mismo se inauguró, el punto elegido sobre la ruta provincial N° 6 era prácticamente campo abierto. “Donde hoy está ubicado el Club Atlético Argentino no había nada. El pavimento tenía solamente tres metros de ancho”, recuerda Waldemar. Asimismo, las primeras casas estaban ubicadas recién a unos 500 metros del emplazamiento del pórtico de ingreso. 


“Se tomó la decisión de hacerlo en ese lugar previendo que el pueblo tenía lógicamente una tendencia a extenderse. Si se hacía más cerca de la entrada, se corría el riesgo de que se construyera alrededor y quedase encerrado en la zona urbana. Y tenía que ser ser un portal de entrada”, expresó Giacomino.

 

La maqueta del arco.Foto: Gentileza Waldemar Giacomino

 

 

Pudo ser de otro material

 

El trabajo del arco se realizó en hormigón y con un diseño muy particular que permite expresar el perfil de desarrollo de San Carlos Centro. “No quería hacer un arco simple. El arco, simbólicamente, debe tener cierta magnitud, cierta monumentalidad, porque se hacía para recibir a los ejércitos vencedores. Hacer un arco simple, como se hizo en algunos lugares, es pobre como imagen de recepción. Consideraba que debía tener cierta jerarquía y un valor no solamente simbólico, sino también de la calidad de los materiales”, contó Waldemar.

 

La pequeña placa que todavía hoy recuerda el nombre del arquitectoFoto: El Litoral

 

Para lograr ese perfil, se utilizó la tecnología disponible en esa época. Visto en perspectiva, el arquitecto sostuvo que con la tecnología actual hubiera sido posible indagar en el uso de acero inoxidable o vidrio templado, materiales que por entonces no estaban generalizados. “Indagar en la posibilidad de hacer algo con acero y cristal para mostrar tecnología y desarrollo industrial de San Carlos, asociado a la Cristalería”, explicó.  

 

 

El arco en la actualidad.Foto: El Litoral

 

 

Los detalles técnicos

 

De acuerdo a los datos que constan en un artículo publicado en la red social Facebook por Rubén Donnet, que a su vez tomó como fuente al Club de Leones, el arco surgió como una iniciativa del Club de Leones y empezó a construirse en el mes de mayo del año 1967. La ejecución de la obra se extendió durante más de medio año y se inauguró el 16 de Diciembre del año 1967. El presidente comunal de San Carlos Centro (que por entonces era localidad, recién alcanzó la categoría de ciudad en 1986) era José Bolognesi. Según la misma fuente consultada, “el arco tiene una luz entre apoyos de 17,40 metros y la altura mayor en el centro supera los 7 metros. Los extremos descansan sobre dos cabezales articulados que permiten cierta flexibilidad ante las deformaciones de la estructura. Estos cabezales quedan parcialmente ocultos en los canteros del basamento”. 


El encofrado, es decir el sistema de moldes temporal que se utilizó para dar forma al hormigón, se hizo con madera cepillada para así poder obtener la terminación del hormigón natural a la vista. De acuerdo al artículo consultado, fue necesario un apuntalamiento muy meticuloso, para permitir el tránsito normal de los vehículos, sobre todo teniendo en cuenta que en ese momento existía una sola mano pavimentada de la ruta.

 

La inauguración en las páginas de Diario El Litoral. Foto: Archivo El Litoral

 

 

Sin modificaciones

 

Tras su inauguración hace más de 53 años, la estructura del arco se respetó. Recién se llevó adelante un proceso de puesta en valor de la antigua obra en 2017, a cargo de la Municipalidad, con motivo de sus cincuenta años. También hubo, obviamente, cambios en la iluminación. “En ese tiempo, para iluminarlo, disponíamos de reflectores pero no existía el led. Existía el neón, pero eran instalaciones mucho más complejas. Pero prácticamente, la estructura del arco es la misma”, consideró Giacomino. Quien, junto al Club de Leones y todos aquellos que intervinieron en el proceso de construcción, son los creadores de un espacio que los sancarlinos han incorporado a su patrimonio tanto como los templos, las escuelas y los clubes.



 




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