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Emergencia en transporte 17 -05-2021
El paro de transporte en Rosario ya afecta a más de 100.000 personas

Las cifras corresponden al servicio urbano, mientras que el interurbano podría duplicar los perjudicados. Se espera que lleguen próximamente los subsidios de Nación.



Ignacio Pellizzón


La medida de fuerza llevada adelante por las y los choferes de colectivo por incumplimiento en el pago de sus salarios y que comenzó en la primera hora de este sábado, ya afecta solamente en la ciudad de Rosario a más de 100.000 personas, según confirmó a Mirador Provincial el titular de la UTA local, Sergio Copello.



Si bien desde el gremio esperan que los fondos de Nación se depositen “cuanto antes”, no pueden afirmar que el paro se levante en las próximas horas, dado que es una situación “que se viene repitiendo hace un año”, destacó el sindicalista.



Desde la UTA Rosario afirman que solamente en la ciudad unas 100.000 personas son las que se ven perjudicadas por el paro, entendiendo que se producen unas 200.000 cancelaciones diarias, lo que refiere a dos viajes por persona. A estas cifras habría que sumarle los afectados por el corte del servicio interurbano, lo que podría duplicar los usuarios.



El sábado comenzó la medida de fuerza porque los trabajadores cobraron el 50% del sueldo de abril. Los salarios están en gran parte subsidiados y hoy llevaría a cabo un convenio con Nación y llegarían 217 millones de pesos para el transporte.



Ante esta situación y con los fondos enviados, el servicio podría volver a la normalidad, “pero no lo podemos confirmar”, porque todavía “no recibimos ninguna noticia al respecto”, admitió Copello.



Según declaró a radio LT8 esta mañana el secretario de Transporte de la Provincia, Osvaldo Miatello, es necesario “repensar el transporte”. “Hay que repensar la función del sector empresario. Los 70 mil pesos por mes por trabajador que reciben en subsidios, en el caso de Rosario se debe sumar lo que aporta el Fondo Compensador de la ciudad, con lo cual reciben 10 mil o 15 mil pesos más. Entiendo que la recaudación se ha licuado. No se ha incorporado flota nueva. Algunas empresas de Rosario tuvieron que devolver vehículos. Habrá que rever la función de cada uno”.



“La verdad es que, a esta altura, y dada las circunstancias y la situación de las empresas, el tema de la estatización es un tema que hay que discutir por lo menos. Tal vez en algún caso particular. La situación de Rosario es que los choferes no terminaron de cobrar los sueldos de abril, pero hay empresas en el sur de la provincia que están más atrasadas con los sueldos. Eso nos preocupa y habrá que barajar todas las posibilidades”, señaló el funcionario.



Para Copello también hay que “elaborar nuevas estrategias”, porque “hace un año que estamos en la misma”. De hecho, la emergencia en el transporte que se aprobó en el Concejo de Rosario y que se puso en marcha el 25 de enero, con la intención de frenar el desangre del servicio y optimizar los recursos económicos del Estado y las empresas, “está a la vista que no sirvió”, porque “volvemos a repetir la historia”.



En este sentido, Miatello se refirió al papel de los empresarios del sector. “No quiero hablar de mala fe ni de irresponsabilidad de los empresarios. Pero habrá que repensar la cuestión. El sistema funciona básicamente por los subsidios estatales. Entonces hay que rediscutir el rol empresario. No soy un defensor de las estatizaciones. El funcionamiento del servicio tiene que ver en si hay o no financiamiento y cuáles son las fuentes de financiamiento. Pero este tema habrá que empezar a discutirlo. Hay que repensar los roles en todo el sistema. Veremos qué quedará después de la pandemia. Se perdieron muchos pasajeros en otros medios de transporte. Esos problemas hay que ponerlos sobre el tapete”, subrayó.



Transporte en decadencia


Desde que se aprobó la emergencia en el transporte en Rosario el sistema no logra dar pie con bola. No solo se detecta el malestar de los usuarios en las paradas de colectivos, sino también lo refleja una encuesta reciente realizada por la consultora Inmediata.



El informe, que fue solicitado por el Observatorio Social del Transporte liderado por el concejal justicialista Eduardo Toniolli, señala que un 63,1% de los consultados está disconforme con la frecuencia de las unidades.



Esto se debe a que hay un incremento de usuarios en las unidades. Específicamente el aumento fue del 25%, en comparación con lo encuestado en octubre pasado. De las 399 personas mayores de 18 años que fueron consultadas, el 41,6% admitió haber usado el colectivo al menos una vez.



Hay un mayor movimiento de las personas utilizando este transporte público, pero todavía no se aproxima al 55% que declaraba ser usuario del servicio en febrero de 2019 y mucho más lejos del 65% que declaraba en marzo de 2017.



No obstante, la buena noticia que destaca el informe es que el 64,1% de los encuestados afirma tener entre “buena” y “muy buena” valoración de los choferes que manejan las unidades de ómnibus, lo cual es un aliciente para el servicio.



Más allá de este paréntesis positivo, cuatro de cada 10 personas afirmaron que los cambios introducidos en el transporte desde el 25 de enero a la fecha, en el marco de la emergencia, los perjudicaron de forma directa en su uso habitual.



Lo que más molestia genera en las personas es el hecho de tener que caminar más para poder tomarse alguna línea, que quizás se fusionó con otra o cambió de recorrido, y el tiempo que tienen que pasar esperando para que llegue el colectivo.



Otro factor negativo del servicio detectado por la encuesta fue la limpieza y desinfección de las unidades. Casi el 60% de los encuestados respondió que estaba “poco” o “nada satisfecho” en esa cuestión.



Según declaraciones radiales a LT8 que hizo Toniolli, la encuesta demuestra que con los cambios implementados en enero por parte del municipio “sólo beneficiaron a las empresas y perjudicaron a los pasajeros”. “Estos índices, especialmente en el tema de las frecuencias, reproducen lo que pasaba antes de la pandemia. Ahora se agudizaron. Los números son más altos en las quejas. Las demoras de los colectivos siempre estuvieron al tope de los reclamos”.



“La principal oposición de nuestro bloque a esos cambios del transporte fueron porque estaban hechos con un criterio casi exclusivamente comercial. Hay un indicador que es el de pasajero transportado por kilómetro recorrido. Sólo se intentó mejorar ese guarismo en beneficio de las empresas prestatarias del servicio, especialmente a las privadas”, remarcó Toniolli.



 




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