Desde Miami, la colombiana Daniela Méndez ha construido una red creativa que conecta compositores y productores entre Estados Unidos, España y Latinoamérica, participando en algunos de los lanzamientos más relevantes del pop y urbano actual.
Daniela Méndez: el alma detrás de las canciones que sacuden al continente
La colombiana, cabeza de A&R (artistas y repertorio) de la editora M Publishing, recluta compositores y productores que están a la cabeza de la música latina actual, escribiendo para artistas como Karol G, Peso Pluma, Bad Bunny, Rauw Alejandro o Kali Uchis, al tiempo que desarrollan sus propias carreras. Junto a ella, El Litoral repasó el detrás de escena de una industria hecha de emoción y sensaciones.

Mientras el mercado latino atraviesa uno de sus momentos más globales y competitivos, detrás de muchas de las canciones, colaboraciones y nuevas apuestas creativas, hay una generación de ejecutivos musicales que hoy también está moldeando el sonido de la industria desde las sombras. Una de ellas es Daniela Méndez.
Nacida en Bogotá, Daniela e ha convertido en una de las figuras emergentes más relevantes dentro del mundo del music publishing latino, construyendo puentes entre compositores, productores y artistas de distintos mercados para desarrollar canciones con impacto global.
Con más de ocho años de experiencia en la industria, Daniela inició su carrera en Big Deal Music, una de las editoras independientes más influyentes de Los Ángeles antes de su adquisición por Hipgnosis Songs Group. Actualmente se desempeña como Head of A&R (líder de artistas y repertorio) en M Publishing, boutique independiente que se ha convertido en una de las editoras con mayor crecimiento e influencia dentro del panorama latino actual.
Entre los lanzamientos asociados a su trabajo destacan temas como “Gabriela” de Katseye, “Igual que un ángel” de Peso Pluma y Kali Uchis, “Latina Foreva” de Karol G, “Río” de J Balvin, “¿Qué pasaría...?” de Rauw Alejandro y Bad Bunny, y “La Diabla” de Xavi.
En diálogo con El Litoral, la creativa (también es música, integrando el dúo Cocora con Ricardo Dávila) repasó el mundo que se mueve detrás de las canciones que emocionan y hacen bailar en el universo latino y urbano.
Crecer en la industria
-¿Cómo nació tu interés por la industria musical y qué te llevó a dedicarte específicamente al publishing y al A&R?
-Desde muy chiquita he estado metida en la música, más del lado académico: aprendiendo a tocar piano, en coro, en una academia de música desde muy chiquita. Siempre supe que iba a trabajar en la música, no sabía exactamente en qué.
En la universidad estudié producción de audio, y apenas me gradué empecé a trabajar en una disquera independiente en Colombia. Ahí fue la primera puerta a entender cómo era el negocio, porque siento que este negocio se entiende no en teoría, sino haciendo.
Entonces fue mi primer momento de poder trabajar con artistas, conectar puntos, ayudarlos un poquito en el área de publishing, pero también estaba grabando sus discos: fue un trabajo multitask, el primero que me tocó después de salir de la universidad. Y ahí me di cuenta que me interesaba muchísimo poder ayudar a los artistas a construir carreras; ayudarles en lo que fuera, más que todo conectar puntos me me llamaba mucho la atención.
Empecé a indagar dónde puedo ir a estudiar Music Business específicamente, y en ese momento encontré una oportunidad en UCLA, en Los Ángeles. Hice dos años de Music Business en Los Ángeles y, sin saber mucho del mundo de publishing, las clases que eran específicamente publishing eran mis favoritas: Me veía súper enfocada, con mucha curiosidad.
Yo también escribo canciones, tengo una banda que se llama Cocora; el hecho de indagar sobre las canciones me gustaba mucho, y empecé a buscar oportunidades por ese lado. Encontré una práctica en una editora en Los Ángeles que se llamaba Big Deal Music, que estaban teniendo un momento épico trabajando con compositores y productores muy importantes de la música anglo-pop, específicamente.
Ahí empecé como intern (pasante), y poco a poco fui creciendo dentro de la compañía hasta que duré seis años ahí y también pude yo misma firmar talento y desarrollar talento; y tuve todo el journey dentro de esa compañía.
-¿Cómo fue ese paso de Big Deal Music a M Publishing, donde estás como cabeza de A&R?
-Súper interesante, porque fueron varios cambios. Empezando porque la compañía Big Deal Music, que después se convirtió en Hipgnosis (Hipgnosis compró Big Deal Music) era una compañía súper grande, un staff de 50 o más personas, que nos enfocábamos específicamente en compositores y productores más anglo.
Alcancé a firmar a dos compositores y productores en Hipnosis, que son Juan Ariza y una artista mexicana que se llama Bruses; pero aparte de ellos dos era todo anglo, nadie hablaba español. Ahí está el primer cambio: pasé de la industria anglo a la industria puramente latina en Miami.
Y el segundo cambio es que pasé de una compañía grande, que compraba catálogos, a una compañía boutique, pero también muy poderosa; en el sentido de que estamos trabajando con yo diría los compositores más relevantes ahorita en la música latina.

A la caza del talento
-El trabajo de un ejecutivo editorial muchas veces suele quedar detrás de la escena. ¿Cómo le explicarías al que no conoce el día a día cómo es trabajar con los artistas, con los repertorios, y por qué es una figura tan clave a la hora de la creación de la canción y la llegada al intérprete?
-Estoy muy de acuerdo contigo, es un trabajo súper detrás de escena y no mucha gente conoce ese lado de la industria. Lo que le diría a una persona que no conoce mucho del tema es que el trabajo principal de una editora es administrar los derechos de autor de un compositor: asegurarse que sus regalías estén bien administradas, que las estemos coleccionando bien, porque al final un compositor vive de eso.
Pero yo me enfoco más en el lado creativo. Tenemos un equipo de admin que se dedica a administrar las regalías, pero mi lado creativo tiene que ver más con el scouting de talento. Nosotros en este momento nos enfocamos específicamente en desarrollar talento: no estamos firmando compositores y productores que ya llevan una trayectoria y que tienen hits, sino más que todo enfocándonos en ese diamante en bruto.
Siento que ahí está el trabajo real de una A&R y de una editora, porque es donde empiezas a abrir muchos caminos para esa persona. Tienes que pensar: ¿qué le gusta escribir? ¿Con quién lo podemos juntar? ¿Cómo podemos elevar su carrera? Está en este punto, ¿cómo lo podemos llevar a este punto?
Ahí viene el trabajo creativo, y te da la oportunidad como A&R de meterte un poquito más en las canciones, porque confían en tu opinión. Te van mandando las canciones: “¿Qué opinas de esa estructura? ¿A qué artista crees que se la podemos mandar?”. Se vuelve un trabajo en equipo muy chévere.
Vínculo humano
-¿Qué buscás cuando conocés por primera vez a un compositor, un productor?
-Primero tengo que haber oído una canción, algún demo que me hayan enviado, que me haya cautivado: que me haya hecho ponerle mucha atención, que me parezca diferente, que tenga algún elemento diferenciador de toda la música que estamos oyendo.
Ya cuando tengo eso digo: “bueno, conozcámoslo”; porque para mí la parte humana es súper importante. Es un trabajo en el que voy a estar trabajando con estas personas por muchos años, porque normalmente los compositores duran en un publishing deal varios años.
Entonces se vuelve casi equipo, familia: tiene que haber un click personal, para mí es muy importante. Y también como trabajo con un equipo, un roster de productores y compositores tan pequeño, para mí es muy importante que quien entre a esta familia tenga un buen vibe: que se lleven bien, que puedan colaborar juntos.
Antes de tomar cualquier decisión pongo a esa persona que tengo en la mira a trabajar con todos mis productores y compositores: me guía muchísimo el feedback que me dan mis compositores sobre esa persona, a nivel musical y a nivel personal. He firmado personas que no tienen ni una canción grande afuera; pero veo la visión, y para mí es súper importante ese ese proceso del desarrollo.
-¿Qué pesa más: el talento o la disciplina?
-Uf... La disciplina para mí es vital. Primero que todo siento que los compositores y productores tienen que saber cómo funciona el negocio; normalmente trabajamos con abogados que les dicen exactamente cómo funciona. Pero la disciplina para mí es lo mínimo: que respondan un mensaje, que si quiero presentarles una oportunidad que estén ahí para oírla; no tienen que decir sí o no, pero que la oigan, que me respondan, que sea un proceso de colaboración fácil.
También dependemos mucho de ellos para que nos envíen las canciones: sin las canciones que ellos hacen nosotros no podemos trabajar. Si no tienen un equipo de management dependemos de ellos para que nos envíen los splits de cada canción: qué porcentaje tiene cada autor en una canción.
Entonces para mí es talento, disciplina y que sea una buena persona.
Construir carreras
-¿Cómo se lo acompaña en el desarrollo para que tenga una carrera sustentable en el tiempo y que no sea sólo un éxito, o dos o tres canciones?
-Con los compositores más en desarrollo con los que trabajo hacemos una tarea muy juiciosa de sentarnos con ellos, de preguntarles cuáles son sus intereses, qué música los inspira; porque tampoco los queremos poner a trabajar en cosas que los bloqueen o que no sean su onda.
Hacemos una lista de artistas, una wishlist: con quiénes quisieran llegar a trabajar. Y eso se vuelve un mapa: ¿a quién conocemos que nos puede llevar a un productor, que trabaja con tal artista? Y así empezamos a hilar el camino.
Pero también es un acompañamiento de buscarles oportunidades. No sólo buscar artistas que canten sus canciones o que hagan parte de la sesión con ellos, sino también oportunidades por el lado de sync: ver qué canciones que han hecho pueden ser parte de un comercial o una serie de televisión.
Hay muchos componentes donde podemos ayudar a crecer la carrera; y básicamente es hablar con ellos semanalmente: “¿Cómo vas? ¿Cómo te fue en esta sesión?”. Para mí es súper importante, cuando trabajan con un artista o con otro productor, saber cómo les fue, si es una colaboración que vale la pena seguir explorando o si no lo es; porque si no, le vamos a poner la energía a otras colaboraciones. Es un trabajo de mucha conexión humana.

Alquimia creativa
-Trabajaste en proyectos que que en que estuvieron vinculados artistas como bueno, Karol G, Bad Bunny, Raw Alejandro, Peso Pluma, J Balvin, Kali Uchis. ¿Qué tienen en común las producciones que logran un impacto global hoy?
-Esa es una pregunta muy buena. Siento que hoy en día es difícil encontrar el sonido fresco; y pensando en mis productores que han hecho parte de esos proyectos que se han vuelto canciones más globales, siempre han tenido ese elemento diferenciador, que uno puede decir: “Esta producción es rara”. O de pronto: “Esta producción no me la imagino para J Balvin”; pero precisamente por eso funciona: porque se arriesgó a hacer algo diferente.
-Gran parte de este trabajo es conectar a las personas. ¿Cómo se hace para que una sesión de composición funcione, sobre todo si no han trabajado previamente en equipo?
-Eso es un poquito una lotería; porque como te puedes imaginar, poner a dos o tres personas que no se conocen en un cuarto, a hablar de cosas súper privadas, íntimas, para inspirarse para una canción, puede salir muy mal (risas). Pero también puede salir muy bien si son personas que conectan.
Mi trabajo también tiene que ver con pensar en eso: puede que musicalmente tenga sentido pero, conociendo a los participantes que puedan hacer parte de esa posible sesión, si va a tener sentido, si se van a llevar bien. La mayoría de veces trato de que no sean tres personas que no se conocen: por lo menos que dos se conozcan, el productor, el compositor, y el artista de pronto es el que no conoce a ninguno de los dos. O diferentes combinaciones.
Es un poco prueba de error; puedo decir que la mayoría de veces ha salido muy bien, pero sin duda he tenido momentos que me llaman: “OK, este vibe no fue”; “Perfecto, nunca más volvemos a hacer esto”, y ya.
Mujer latina
-Como mujer dentro de una industria que suele ser dominada por hombres, ¿qué desafíos te tocó enfrentar desde ese punto de vista?
-Me siento afortunada: no siento que haya tenido que atravesar un desafío muy específico. En los dos lugares donde he alcanzado a trabajar la mayoría de mi carrera he recibido muchísimo respeto.
Al principio más que algo de ser mujer, cuando trabajé en Los Ángeles, yo era la única latina, la única que hablaba español. Creo que ese fue el reto: que me creyeran, tenía que probarme un poquito más: “Yo les puedo traer algo muy importante a la mesa”.
En ese momento la música latina estaba empezando a explotar, y hacía falta que alguien trajera oportunidades más de este mundo a la mesa. Al principio no fue tan fácil convencerlos de “firmemos a esta persona, firmemos a esta otra”; pero poco a poco fueron entendiendo que era un mercado muy importante.
Pero como mujer, en verdad, súper afortunada; porque sé que muchas no tienen la misma experiencia. Pero me he sentido súper respetada, y en mi nuevo trabajo me han dado una responsabilidad gigante: estoy llevando todo el lado A&R de esta compañía, son compositores muy importantes en esta industria y siento que me han dado full mi valor; entonces súper contenta.
Inspiración y libertad
-Está por un lado la búsqueda de éxitos, pero por otro lado está la búsqueda de la innovación, esto que decías de arriesgar. ¿Cómo se maneja ese equilibrio?
-Estamos en un momento de la industria un poco extraño; lo ha hablado con muchas personas de disqueras, managers. Y lo que se percibe es que nadie sabe qué hacer, nadie sabe para para dónde va la música, nadie sabe cuál es el siguiente género que va a explotar.
Entonces todos estamos improvisando un poco con las herramientas que tenemos (risas). Pero lo que yo digo a mis productores y compositores es: “Está muy bien que tengan una referencia para hacer una canción, pero tampoco se amarren tanto esa referencia, porque al final es una canción que ya existe, que ya pasó el tiempo. Busquen lo siguiente: ¿qué es lo siguiente que pueda atraer a las personas?”.
Siento que las canciones que han funcionado son un poco eso. Tenemos a Mazzarri, un productor venezolano increíble: hizo “Veneka” de Rawayana, todo este nuevo disco de Rawayana, “¿Dónde es el after?”. Mazzarri está en casi todas esas canciones, y siento que tiene ese componente de que pensaron diferente: se adelantaron un poco en el tiempo de qué puede funcionar.
También en ese disco se nota que hay una vibra de “nos estamos divirtiendo”. Siento que lo que pasa en una sesión se puede traducir a la música que oímos. Si la sesión fue “buenas vibras, jajaja, nos reímos”, eso es lo que estamos recibiendo (yendo a ese disco de Rawayana) y funciona muy bien.
Siento que tampoco es de pensarlo tanto: es dejarse llevar por la inspiración y no quedarse tan atrapado en “quiero sonar como tal persona”; porque ahí es cuando se pueden meter en una cajita.
Consagrados y en crecimiento
-Entrevistamos a Mazzarri en El Litoral, también a Sara Schell, otra de tus colaboradoras. ¿Qué oportunidad ves para para ellos?
-Específicamente hablando de Mazzarri, Sara y Spread Lof (Manuel Lorente), otro de mis compositores, para mí que no tienen límite, son demasiado talentosos. Sara está en un punto en el que ya ha trabajado con todos los artistas grandes de la industria latina y está en ese punto de querer expandirse. Ella también escribe en inglés, entonces ahorita está viviendo en Los Ángeles, conectando con artistas más anglo.
Igual que Mazzarri: sus producciones perfectamente también pueden funcionar en el lado anglo. Mazzarri también está súper enfocado en desarrollar él proyectos de artista. Ha estado muy cool ver ese proceso, y sé que les va a ir increíble.
-¿Hay margen para más artistas en el contexto internacional en la industria anglo desde Latinoamérica?
-Sí, sin duda: creo que ese todavía hay como un puente, pueden venir más colaboraciones. Desde el mundo del publishing poco a poco se están dando más colaboraciones, como un productor anglo con un compositor latino, o al revés. Cada vez pasa más y más, entonces siento que todavía hay muchísimo espacio para crear ese tipo de colaboraciones.
-¿Quiénes, que estén trabajando con vos o que podrían hacerlo, más emergentes, te entusiasman actualmente? Que digas: “De acá a un año van a explotar”?
-Pienso en varios, pero te menciono algunos. Sofía Lafuente es una compositora española radicada en Miami, pero que pasa mucho tiempo en España. Sofía es compositora, ha escrito para Robi, para Nicole Zignago, para Annasofia: ha escrito con Morat, con Sebastián Yatra. Sofi empezó como súper desarrollo, y poco a poco ha creado ella también estas conexiones que han elevado su carrera como compositora.
Pero además de eso tiene su proyecto de artista, es hermoso: acaba de sacar una canción que se llama “Como sería”, que está conectando mucho con las personas.
También tenemos a un artista increíble, no diría que está en desarrollo porque Nsqk (pronunciado “Nesquik”) ya es todo es un artistazo dentro del mercado latino: más que todo en México, pero es para que le pongan mucha atención porque sé que Nsqk va a sacar un disco pronto y va a volar.
Y Nina Mínguez, otra de mis compositoras venezolanas, que también es artista, cantautora y tiene un proyecto hermosísimo. Esos tres me parecen increíbles.









