Roberto Maurer
Susana Giménez, indestructible, está de vuelta. Suma tanto tiempo en la pantalla que, para determinarlo, se puede recurrir a los archivos o, más sencillamente, a la prueba de carbono 14 que la ciencia utiliza para conocer la antigüedad de los restos fósiles. “Hola, tanto tiempo”, saludó refiriéndose al año, los cinco meses y una semana de su ausencia, según su propio cálculo, y comunicó cómo había empleado ese tiempo. “Pasé un año fantástico, cultivé rosas y me cultivé a mí misma, leí, estudié francés y viajé mucho”, dijo, y adelantó que en su dieta actual ha eliminado a las “Tres P” o sea “pasta, pizza y política”, ya que “mi misión en la vida es entretener”. Tal vez se permita alguna excepción con las pastas y la pizza, pero hasta ahí: más allá amenazan la Afip y la Aduana.
El clip de apertura contó con la participación de Ricardo Darín, Diego Torres, Marley, Soledad Pastorutti, Sebastián Estevanez, Mike Amigorena y Julio Boca, quienes acompañan a la diva en un viaje que parte de su propiedad en José Ignacio -ni Lázaro Báez tiene una parecida- y atraviesa Punta del Este rumbo al debut. Los invitados aparecen desempeñándose en simpáticas tareas más o menos serviles de chofer, costurera, motoquero, piloto, canillita y limpiavidrios.
Salvo su “adorado” Julio Boca, el resto la acompañó en el debut recorriendo uno a uno la pasarela, descontracturados, para sentarse con ella en el living y entablar una conversación que nunca llegó a serlo. Más bien intercambiaron bromas en un estilo muy canchero, o distendido, si se quiere, emulando a Marley con sus risotadas, ante una Soledad Pastorutti algo descolocada. De cualquier modo, la hoy robusta folclorista intervino hablando de su abuela de más de noventa años, que se encuentra perdida y no sabe si tiene un nieto, o dos, o cien, provocando reacciones risueñas relacionadas con la confusión mental anciana. “Ojalá que no nos pase”, tocó madera Susana pensando tal vez en un horizonte no tan lejano.
SALVEN LOS MILLONES
Se vieron “las perlitas” del rodaje, un subgénero ya incorporado, y luego Susana, comentando “cómo me divierten todos ellos juntos”, se dirigió al escritorio para explicar cómo, cuándo y cuánto de los premios de la temporada que, en esta sección dedicada al juego y el dinero, apropiadamente cuenta con el auspicio publicitario del Hipódromo de Palermo, o más bien de su enorme parque de máquinas tragamonedas, es decir que el concurso dispone de un sponsor de lujo: Cristóbal López, nuestro indiscutible Rey del Escolazo.
El certamen se llama “Salven los millones” y el premio principal sigue plantado en el millón, aunque ella anunció que todos los miércoles se repartirán cincuenta paquetes de cuarenta mil pesos cada uno, o sea que se basó en el viejo sistema numérico decimal en lugar de usar la medición por kilos de peso como se aconseja hoy en la Argentina.
CON LA ABUELA Y UNA MADRECITA
Ha recuperado a la Abuela que interpreta Antonio Gasalla, sin mencionar el accidentado pasaje del comediante por los ejércitos de Tinelli, con quien lo disputa, y prácticamente el sketch fue el eje del programa. Duró casi una hora, se repasó la actualidad de la farándula local y mundial, desde el Papa de Roma a Máxima de Holanda, sin descuidar a Maradona, Maravilla Martínez y la vida sentimental de Susana, justo en el día que se casaba Roviralta, su ex marido y beneficiario. Pasan los años, y el personaje de Gasalla mantiene su gracia sin desprenderse de su soltura escatológica.
El cierre, además del brindis del final con los invitados, fue con Luisana Lopilato. En los últimos años, la televisión argentina ha creado un espacio dedicado a la preñez y los recién nacidos, y los ha integrado al mundo del espectáculo. En algún momento, tal vez, alguien se debe haber preguntado cómo inyectar un poco de ternura empalagosa al negocio y comenzó la manipulación de las embarazadas, de los señores que las embarazaron y de los bebés de la farándula hasta el año de edad.
Durante media hora de conversación, Susana y la señora de Michael Bublé, de siete meses, solamente conversaron sobre el antes y el después del parto y todas sus alternativas, desde la concepción misma al nombre del niño, la decoración de su habitación, la alegría de los abuelos, los celos del perro y el lugar elegido para el nacimiento. Así, supimos de técnicas de piernas levantadas durante veinte minutos y almohadas ubicadas en lugares estratégicos para alcanzar la fertilización, porque “lo buscamos, lo buscamos, y no venía, no venía”, redundó la futura madre.
Fue el único tema de charla, siempre salpicado por los “ay mi amor” de la dueña de casa, en un programa que nunca bajó de los 24 puntos de rating y que se emite los lunes a las 22.30 y los miércoles, a las 21.




