Fuertes cree que le ha llegado el momento y lo de Garcé complica los planes tácticos de Mohamed...
Colón se alteró con el “Bichi” y el “Chino”
El goleador histórico reveló, esta vez con cierta contundencia, que a fin de año se retira. El defensor mundialista se lesionó y es duda para el domingo.

El “Chino” Garcé adelante y el “Bichi” Fuertes un poco más atrás. Por diferentes razones, conmovieron el ambiente rojinegro. Garcé se lesionó (no es un desgarro) y es duda para el domingo. Por su parte, Esteban Fuertes le dijo a Bertoglio en una charla radial que “seguramente a fin de año me retiro”.
Foto: Pablo Aguirre
Enrique Cruz (h)
Dos noticias conmovieron el ambiente sabalero en la víspera. Por un lado, Esteban Fuertes se cruzó en un diálogo telefónico radial con Facundo Bertoglio y le dijo: “Seguramente, éste es mi último campeonato y a fin de año cuelgo los botines”. La otra novedad se produjo en el entrenamiento, cuando en la última jugada de la práctica de fútbol se lesionó el “Chino” Garcé. “Sentí un pinchazo y me asusté”, dijo el defensor mundialista, quien de todos modos no ha sido totalmente descartado para el partido del domingo. Pero su ausencia condiciona la parte táctica: sin Garcé, ¿se puede jugar con línea de tres?
La revelación del “20”
El “Bichi” viene anunciando desde hace un tiempo que transita por sus últimos campeonatos. Al comienzo de esta pretemporada dejó entrever que podía ser la última, pero ayer, en un diálogo por Sol Sports con Facundo Bertoglio, que está en Kiev, casi lo confirmó: “Facundo, te quiero decir que seguramente éste será mi último campeonato y colgaré los botines”. Ya con 38 años —los cumplirá el 26 de diciembre de este año—, el goleador histórico sabalero se quiere ir del fútbol con la mejor imagen, algo que se empeña en seguir demostrando con su increíble vigencia.
En su intimidad, Fuertes querría retirarse siendo campeón con Colón. Alguna vez lo dijo, públicamente y en su círculo íntimo. Es ponerle la frutilla al postre de su carrera y desearía imitar lo que, por ejemplo, hizo Calderón (campeón con Argentinos). Más todavía, para Fuertes sería más importante aún, teniendo en cuenta la ligazón sentimental y preponderante que tuvo Colón para su carrera.
“Esteban es uno de los que más me habla”, dijo el pibe Bertoglio desde Kiev. “El otro día pusimos el tele antes del entrenamiento para verte, pero no entraste”, le dijo el “Bichi”, referenciando el choque entre el Dynamo y el Ajax. “Tenemos un partido difícil por el torneo local, el fin de semana, así que seguramente jugaré allí”, le comentó Facundo. De todos modos, lo trascendente es el cariño con el que Fuertes le habla y mantiene el contacto permanente con quien ha sido la aparición más importante que tuvo el fútbol rojinegro en los últimos tiempos, constituyéndose en una venta histórica. Cosa que seguramente repetirá —Fuertes— con el resto de los jugadores que aparecen de las inferiores sabaleras y lo tienen como el gran referente del plantel.
¿Qué será de la vida del “Bichi” a partir de enero de 2011?, ¿técnico?, ¿manager? (Cosa probable y, quizás, sea algo que pueda dar vueltas en este momento por la cabeza de Lerche). Pero este es un tema para el futuro. ¿Habrá algo que lo haga cambiar de opinión? Hoy, parece difícil.
Variantes con y sin Garcé
Soy un convencido de que la defensa de Colón es una cosa con Garcé y otra sin el “Chino”. Con Garcé, se puede jugar con línea de tres. Sorprendió que el Turco armara línea de cuatro contra Banfield y con el “Chino” de “4”. Garcé es el mejor marcador central que tiene Mohamed, el más rápido, el que puede llegar a los costados con menos dificultades que el resto. ¿Por qué ponerlo de “4”?
La pregunta es: ¿qué hará Mohamed si Garcé no llega en condiciones de jugar el domingo en La Plata? Es muy probable que deba armar línea de cuatro. Y allí se plantean los otros interrogantes respecto del resto del equipo. Porque con este nivel de Ledesma y hasta que encuentre mayor firmeza en la recuperación, se hace indispensable que al “Lobito” lo acompañe otro “5”. Y Damián Díaz es enganche, lo cual condiciona el armado del equipo a jugar con un volante suelto.
Con este plantel y en este nivel de Ledesma, el mejor esquema sabalero es el 3-4-1-2. Se necesita darle compañía a Ledesma para que el equipo no pierda en la contención como le ocurrió con Raymonda en el partido ante Quilmes. Y la idea es sacar un defensor para que Damián Díaz juegue de enganche y que no se vea obligado a recostarse por un lateral.
Con Rivarola afuera por lesión, Quiroga es un jugador que se puede adaptar tranquilamente a la función de carrilero por izquierda, mientras que Bellone —de buen arranque— se transforma en un buen ladero para Ledesma. Tiene que resolver el sector derecho, donde hace un tiempo que Quilez no juega y es el jugador que mejor podría adaptarse a cumplir la doble función de marcar y proyectarse. Tiene algunas alternativas, como la de Moreno y Fabianesi, Caire (lo puso en los dos partidos pero en el último fue muy resistido) o el pibe Facundo Sánchez. Pero Quilez parece ser, por características, la mejor opción.
Los esquemas son importantes para las charlas futboleras o para plantear discusiones, pero no hay uno que sea la fórmula más segura del éxito. Banfield fue campeón el año pasado con un 4-4-2 riguroso, mientras que Argentinos lo hizo con el 3-4-1-2. Boca se cansó de salir campeón con el tradicional 4-3-1-2, River lo mismo. Y si buscamos un último antecedente, España fue campeón del mundo concluyendo el torneo con un 4-2-3-1.
Cada técnico tiene que ser lo suficientemente inteligente y creativo para buscar lo mejor para su equipo. Y los jugadores, en esa decisión, adquieren un papel preponderante, pues los esquemas y los cambios se van dando también a partir de los rendimientos individuales.
Por ejemplo, ni Candia ni Goux tienen la velocidad de Garcé. Y Raldes —del que todavía no se puede tener una imagen definitiva— tampoco posee, a priori, ese enorme sentido del tiempo y distancia que hace gala el “Chino”. De allí que su ausencia se transforme en vital y obligue a Mohamed a pensar muy bien si lo mejor es arriesgar con tres o jugar con cuatro.
Con Garcé, la mejor opción es la línea de tres. El Turco lo sabe, lo hizo en su momento —cuando estaba Ferrero— y le salió bien porque él (Mohamed) sabe trabajarla. Sin Garcé, la cosa se complica.
