Edición del Martes 26 de setiembre de 2000

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Personas y Sociedad: PER-01

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El planeta de los títeres

A dos años de su creación, el centro cultural El Retablo presenta una exposición de títeres que lleva la impronta de formas culturales que van desde lo popular a lo místico.

La muestra "Títeres del mundo" se fue formando a través de los viajes que realizó Oscar Caamaño por distintos países. Un recorrido por las siluetas -ya sean de madera, cuero o papel- nos permite introducirnos en los relatos socialmente significativos preservados a través del teatro de títeres. En este sentido, la exposición adquiere para Oscar "un valor antropológico". Desde los títeres folclóricos del nordeste de Brasil denominados mamulengos, hasta las expresiones japonesas como el bunraku, todas ellas constituyen formas mediante las cuales una cultura escenifica sus pasiones, opresiones y resistencias.

La exhibición reúne, además, títeres que son incorporados a lo popular como juguetes. "Hay dos muñequitos que están tomados de la mano, con una especie de soga o piolín que se coloca en los pulgares de los dedos de los pies y con eso se juega, haciéndolos bailar. Hay otro que es una especie de equilibrista o trapecista que apretando las varillas se estira y hace piruetas", cuenta Oscar.

Místicas sombras de colores

La exposición cuenta con títeres de sombras de origen javanés y japonés realizados en cueros de búfalo o cabra, con un tratamiento especial que los deja traslúcidos. "Algunos están teñidos con colores, de manera que las sombras aparecen con unos tonos impresionantes", expresa Caamaño. Los títeres de sombras van provistos de alambres o finas varillas mediante las cuales se accionan contra una pantalla de papel, tela o material plástico, iluminada por detrás.

Wayang es el nombre que engloba formas diversas del teatro indonesio de la isla de Java o Bali. La variedad más extendida en Indonesia -y a la vez la más divulgada en occidente- es la del teatro de sombras o wayang kulit. Los títeres javaneses generalmente reproducen a dioses y héroes de la tradición épica clásica, como el Mahabharata y el Ramayana, de una manera simbólica. Así los colores de la vestimenta son indicativos del carácter y del comportamiento de los personajes. Este aspecto también es atribuible a los rasgos del rostro. Los héroes como Rama o Arjuna son confeccionados con narices largas e inclinadas hacia abajo, y ojos estrechos, igualmente inclinados hacia abajo, aspecto que indica el grado de nobleza de los personajes.

Además de los títeres de sombras se encuentran los de varilla como el de la República Checa. Los muñecos de varilla se mueven sobre la cabeza del operador mediante una varilla de metal o madera que atraviesa de arriba a abajo el cuerpo del muñeco. Algunos se componen de un recorte plano dispuesto sobre una pieza alargada de madera, mientras que otros tienen cuerpos articulados capaces de realizar movimientos complejos.

El bunraku

De la tierra de Turquía cuelga también en las paredes de El Retablo, el Karaguez. Este pícaro personaje que cuenta con un sombrero para ocultar su calvicie "tiene un brazo que es largo y muchas veces representa un falo porque sale bien de abajo. Con esa mano castiga a los otros", explica Oscar.

De sus viajes y experiencias Caamaño recuerda vivamente su encuentro con el teatro de títeres japonés o bunraku. El bunraku es un arte teatral mixto que combina títeres, recitado y música. Esta tradición que se inició hace más de 300 años en Osaka, Japón, sigue actualmente viva como recreación de un corpus clásico. Las obras del repertorio bunraku se escribieron durante la época del llamado período Edo de Japón, bajo el reinado de los "shogun" (1603-1867). Desde entonces se vienen representando estas obras, pero sin nuevos agregados. Los títeres del bunraku son tallas de madera, de aproximadamente un metro de alto que cuentan con mecanismos que les permiten mover los ojos, las cejas y la boca. Exceptuando sólo a los personajes menos importantes de la trama, requieren tres manipuladores: el maestro y dos ayudantes. "Imaginate que se necesitan al menos 10 años de aprendizaje para ser maestro. Cuando hace poco tiempo llamaron al gran maestro para que dictara un curso en el Instituto Internacional de la Marioneta en Francia, no lo dejaron y mandaron uno de sus discípulos ", cuenta Oscar.

Durante la obra sólo el maestro es visible; los ayudantes visten de negro y se cubren el rostro con una capucha."Es muy cómico porque para ellos el negro representa la nada, entonces por más que vos los puedas ver en el escenario ellos consideran que no se los ve", explica Oscar.

El maestro en el bunraku es el responsable de accionar los mecanismos y de mover la mano derecha; los ayudantes se ocupan de las piernas y de la mano izquierda.

La exposición "Títeres del mundo" permanecerá abierta durante el mes de octubre en El Retablo, sito en Moreno 2441. Los interesados en visitas guiadas pueden comunicarse al 4534843 ó al 4590411.

Mara Rodríguez




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