Sucesos: SUCE-01

Empleado del hospital Cullen fue blanco de brutal agresión

El incidente fue protagonizado por dos hombres que llegaron al nosocomio cargando con un tercero malherido. Se pide un refuerzo policial. Foto: Danilo Chiapello.. 
Dos exaltados lo patearon en la cabeza y otras partes del cuerpo. Los agentes de la Seccional 4a. pusieron fin al incidente y detuvieron a los agresores. Este gravísimo suceso fue referido a "El Litoral" por los empleados del nosocomio. La dirección del hospital y la policía acordaron el refuerzo del servicio de vigilancia.


Esta madrugada el hospital provincial José María Cullen fue escenario de un grave incidente que involucró a empleados del nosocomio y familiares de un herido.

Este episodio que arrojó por resultado un contuso y dos detenidos ocurrió alrededor de las 2, cuando dos hermanos apellidados Quiroz irrumpieron en el nosocomio exigiendo atención urgente para otro de ellos que momentos antes había sido apuñalado en la esquina que forman las calles Estrada y Moreno.

En tales circunstancias, Mario Luis Leiva, un empleado de vigilancia de 42 años de edad, llamó al orden a los exaltados que promovían desorden en el sector de admisión de urgencias y a cambio recibió una demoledora andanada de golpes de puño y puntapiés.

Luego, la calma renacería minutos más tarde cuando los agentes de la Seccional 4a. llegaron al lugar para detener a Ariel y Enrique Quiroz, de 24 y 27 años de edad. Ello ocurrió mientras Daniel Quiroz, en grave estado, era ingresado a quirófano y Leiva, víctima de la feroz golpiza, era asistido en otra dependencia hospitalaria.

Uno de los compañeros de tareas de Leiva refirió los hechos de esta manera: "Esta mañana, alrededor de las dos llegaron dos individuos cargando con un herido de arma blanca. Uno de ellos quedó en la rampa de acceso y el otro entró para buscar una camilla. Para eso agredió -de palabra-, a una de las empleadas de la admisión".

La situación fue observada por Leiva, y éste acudió al lugar con intención de llamar la atención del hombre que vociferaba en el hospital público. "Entonces -siguió nuestro entrevistado-, el vigilador cayó como peludo de regalo. El otro le tiró la camilla y sobre el pucho le pegó una trompada. Leiva terminó en el suelo y ahí, entre dos, lo empezaron a castigar. Lo patearon en la cabeza, le rompieron la cara, pero gracias a Dios no pasó nada más grave".

Por fin, nuestro entrevistado lamentó que la agresión proviniera de "clientes habituales del hospital", porque "éste es un tipo de gente que está acostumbrada a tratarnos así porque, lamentablemente cuando llegan acá, ya están "dados vuelta".

Éste y otros empleados del hospital más importante de la región coincidieron en sus apreciaciones acerca de este episodio que, aunque de mayor gravedad, reconoce no pocos antecedentes, desde que allí se vivieron tentativas de fuga con toma de rehenes en la Sala Penitenciaria, persecuciones y hasta hubo tiros en la mismísima Terapia Intensiva.

Por lo demás ya se sabe que médicos, enfermeros y personal administrativo del nosocomio están expuesto de continuo a presiones insoportables de parte de quienes de mal modo demandan atención, algo que suele ocurrir con mayor frecuencia en medio de la confusión reinante los fines de semana.

"No hay personal policial en el número necesario", coincidieron los entrevistados y recordaron que "en un tiempo tuvimos la custodia de algunos móviles, pero últimamente no veíamos policías. Nosotros necesitamos un móvil en forma permanente, porque acá la guardia policial es de un solo hombre que permanece junto a la puerta. Ese agente tiene que tomar los datos de todos los accidentados, heridos de bala y toda clase de casos policiales.

"Un solo hombre no puede con todo eso y además vigilar el hospital", agregaron y explicaron que "esta mañana hubo una reunión en la dirección del hospital y entonces se tomaron algunas medidas. En esa reunión que mantuvo el director con los jefes de policía se acordó un refuerzo de guardia, como corresponde", concluyeron.