Sucesos: SUCE-06 Inundaciones: hubo más careos, pero con perfil bajo


Desde el Juzgado de Instrucción N° 7 se esforzaron para que el día y la hora del nuevo careo entre Marcelo Alvarez y ex funcionarios provinciales no trascendieran. Y así fue.

Ayer, durante la siesta y sin la presencia de periodistas ni vecinos inundados, el ex intendente fue careado con el ex secretario de Obras y Servicios Públicos de la provincia, Carlos Gómez Galissier. Casi al mismo tiempo, Jorge Bounous, el ex titular de Obras Públicas del municipio, estuvo frente a frente en el mismo juzgado ante el propio Gómez Galissier y el ex ministro de Obras Públicas de la provincia, Edgardo Berli.

El celo puesto por el Juzgado por mantener en reserva el día del careo tiene su explicación: hace poco más de una semana, cuando se realizaron los primeros careos, un vecino del barrio Centenario insultó al ex intendente, a tal punto que algunos efectivos policiales debieron custodiar a Alvarez para que se retirara de Tribunales.

Este nuevo encuentro entre ex funcionarios se realizó en el marco de las investigaciones que el juez Diego De la Torre lleva adelante para determinar si existieron responsabilidades de funcionarios públicos en el desarrollo que tuvieron las inundaciones que golpearon a Santa Fe hace 11 meses.

Concretamente, el magistrado intenta dilucidar qué ocurrió en una reunión improvisada que se realizó el 28 de abril del año pasado, en el puente que cruza la autopista Santa Fe-Rosario en el oeste de la ciudad.

Según Alvarez y Bounous, en aquella reunión, Berli y sus colaboradores le dijeron que levantarían un bolseado sobre la autopista, para frenar el agua y evitar que se inundaran los barrios ubicados al sur de este lugar. Por ese motivo -dice Alvarez-, afirmó al día siguiente por LT10 que no se inundarían barrios como Santa Rosa de Lima, Centenario o Chalet.

La versión provincial es diferente. Según los ex funcionarios de Carlos Reutemann, el propio Alvarez rechazó esta idea durante aquella noche y, por lo tanto, la obra nunca llegó a realizarse, más allá de que algunos vecinos colocaran bolsas en el lugar en un intento desesperado por frenar al Salado.

Una de las preguntas que sigue sin respuesta es por qué no se ordenó evacuar los barrios más comprometidos, sobre todo a partir del momento en que todo indicaba que el avance del Salado era inevitable.