Edición del Domingo 16 de mayo de 2004

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Opinión: OPIN-06 Anuncios y reuniones en el primer nivel político


A mitad de semana, el gobierno de Jorge Obeid dio a conocer su plan de seguridad, que en distintos apartados enuncia una serie de medidas a tomar respecto de la acción de la Policía y la formación de sus agentes; la relación con el servicio de justicia, en tanto que en un tercero conjunto, aborda la política a llevar adelante en las unidades penitenciarias.

Como bien lo reconoce el gobierno, la temática de la inseguridad es una de las preocupaciones más acuciantes de la población. La violencia en el marco del delito ha llegado a extremos impensables una década atrás. A nivel local, el caso más reciente fue el del remisero baleado en Perón al 4200, poco después de las 20.

Como lo expresamos en una entrega de "Apuntes..." del mes anterior, el gobierno de Jorge Obeid tomó la decisión política de reconducir internamente los recursos de la Administración para darle más fondos al Ministerio de Gobierno.

Esta periodista no es experta en seguridad, tema que tiene mucho de técnico, pero no por eso dejó de advertir dos cuestiones centrales en ese plan. Por un lado, que se pondrá mucho el acento en la formación de los agentes de la Policía y en la capacitación permanente del personal del Servicio Penitenciario y, en segundo término, que el programa preparado por el equipo del doctor Roberto Rosúa presenta una articulación de acciones con otras áreas del gobierno: Educación, Salud y Derechos Humanos y con el Poder Judicial.

Al igual que cualquier propuesta, siempre se la termina evaluando conforme a los resultados que vaya obteniendo. Pero no podemos ignorar, que además del equipamiento, la tecnología y la movilidad, la Policía demanda otro nivel de preparación intelectual y moral.

La verdad es que la población perdió la confianza y el respeto por ella y esto se observa con mayor profundidad en los barrios con mayores problemas de seguridad. Hay motivos que no sólo incumben al gobierno en esta relación población-policía. Pasan fundamentalmente por las conductas de estos efectivos y su condición moral. En este contexto, la formación del agente que debe custodiar la vida y los bienes de las personas, se transforma en una cuestión central.

Interrelación


El otro aspecto señalado es la interrelación entre las áreas para la atención de quienes están privados de su libertad, a los que habrá que darles otra expectativa de vida fuera del ámbito del delito.

La sociedad debe hacerse cargo de que resulta imperioso rehabilitar a muchas personas que hoy participan de ese submundo cada vez más peligroso. Y cuando decimos esto estamos refiriéndonos a su educación y a la atención de sus necesidades básicas de salud y futuro laboral una vez cumplida la condena.

Asimismo, resulta un paso importante en el programa presentado por el doctor Rosúa, las medidas coordinadas con el Poder Judicial para mejorar el servicio de justicia.

La cobertura de vacantes, la creación de juzgados a partir de la revisión del mapa judicial, la creación de fiscalías barriales son, entre otras, acciones que en el tiempo permitirán brindar una respuesta diferente.

La ciudadanía observa con escepticismo la acción judicial y razones tiene. Moras excesivas en los procedimientos, la prescripción de causas -sobre todo de aquellas vinculadas con el poder político-, la renuencia o imposibilidad material por parte de algunos sectores poblacionales de llevar su reclamo al Palacio de Justicia -a los magistrados y funcionarios hasta no se les entiende el lenguaje que utilizan-, entre otros, son motivos que atentan contra el respeto hacia el servicio judicial.

Las estructuras del Estado deben cambiar y no tienen todo el tiempo del mundo para hacerlo. Por eso, sin que esto represente una evaluación, el diálogo entre los poderes Ejecutivo y Judicial por ir resolviendo estas carencias, es un punto de partida.

Cumbre en la Casa Rosada


El otro hecho político con impacto institucional fue la entrevista otorgada por el presidente Néstor Kirchner a los senadores Roxana Latorre y Carlos Reutemann, a quienes acompañó el titular del bloque Justicialista, Miguel Pichetto.

No puede obviarse una lectura política de esta reunión donde los santafesinos plantearon demoras en trámites y remisión de fondos para la provincia. Pero es evidente que no tuvo los ribetes de un encuentro más entre viejos conocidos.

Carlos Reutemann había sido sindicado por allegados al jefe de Estado como el representante de un polo opositor de centroderecha -sin que ésa fuera la intención real del senador- y a partir de allí, éste debió soportar desaires, reproches y el peso de informaciones inexactas provenientes de funcionarios nacionales.

Esta situación imaginaria en el kirchnerismo, más el reconocimiento de Jorge Obeid a Reutemann; la participación del mandatario en la reunión que Eduardo Duhalde organizó en San Vicente y la postura provincial que con razón, solicitaba determinadas precisiones en el texto de la nueva ley de Coparticipación Federal, fueron socavando día a día la relación entre los gobiernos, más allá del vínculo personal entre el presidente y el gobernador.

Despreocupa a la gente si hay una disputa partidaria entre Kirchner y Reutemann; a esto lo deberá dirimir internamente el justicialismo en su reorganización. Pero las cosas se miran de otra manera cuando un asunto de relaciones con el poder se traduce en incumplimientos, negativas o demoras para los proyectos de Santa Fe.

Reutemann buscó despejar dudas sobre sus intenciones políticas ante el presidente y llevó las inquietudes de la administración provincial. El resultado real de este encuentro de "descompresión", se conocerá en el tiempo.

Porque no es cuestión, tampoco, que el presidente cambie el eje de sus "adversarios" en Santa Fe e ignore al gobernador Obeid a raíz de su asistencia al cónclave de San Vicente. El día de la entrevista con los senadores estaba agendada una audiencia con el mandatario, que luego quedó postergada sin fecha.

Habrá que esperar, entonces, qué resultados se obtienen en el terreno institucional y no sólo en el plano personal. El primero se conoció a horas de la audiencia y estuvo relacionado con la compensación del 13% que está atrasada en su envío, pero la respuesta le llegó sólo al senador. El gobierno santafesino no tuvo en paralelo una comunicación.

A esta periodista le pareció fantástico que, por fin, Kirchner y Reutemann se decidieran a poner en blanco y negro las cosas; máxime cuando el senador nacional, en los hechos, ha sido un aliado del presidente votando todos los mensajes remitidos al Senado.

Pero allí no puede terminar la historia. La relación de la provincia con la Nación debería tener una fluidez permanente y un marco propositivo de doble vía. Todo lo demás se transforma en anécdota; en este caso, satisfactoria para el ex gobernador, pero todos los actores políticos de esta provincia saben que la cuestión es más de fondo.

Teresa Pandolfotpandolfo@litoral.com.ar





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