Señores directores: Con agrado leo en la revista Nosotros, en la sección "De raíces y abuelos", fecha 29-5-2004, sobre la iniciativa del pueblo de Emilia, referida a la investigación por parte de sus familias, sobre su origen, sus antepasados y su historia. Es una idea meritoria y los felicito, sin dudar que tendrán mucho éxito y satisfacciones. Una propuesta similar surgió en el pueblo de Progreso, tiempo atrás, por iniciativa de la comuna y un grupo de vecinos, lo que dio por resultado el libro "Historias de Progreso, nuestro pueblo santafesino", que abarca también comentarios sobre los pueblos adyacentes en el capítulo: "Los humanos históricos". La publicación de ese libro, condensado, redactado y editado por Hugo Hülsberg, un hijo del pueblo, significó que muchas familias desentrañaran su origen y descubrieran que provenían del mismo tronco familiar, con el cual habían perdido contacto a través del tiempo y la distancia. Esto permitió un feliz reencuentro mediante su lectura y los respectivos árboles genealógicos registrados en sus páginas, previa una amplia y exhaustiva investigación.
Suerte igual para la gente de Emilia. Aminta Rodríguez. LC: 6.826.560. Ciudad.
Señores directores: Según las informaciones, el arzobispo de Resistencia manifestó "que la Argentina está en ruinas, porque los argentinos son fallutos, ladrones y groseros. La deshonestidad ha precipitado a la Argentina a la ruina. El incumplimiento de la palabra, el hurto y la falta de respeto al prójimo son tres de las conductas negativas que llevaron a esta situación".
Quiero pensar que estos comentarios puedan estar fuera de contexto y que es solamente una parte parcial. De cualquier manera, creo que no podemos dejar pasar por alto semejantes apreciaciones, aunque vengan de un prestigio prelado de la Iglesia. Nadie puede tomar para sí la potestad de la generalización, porque yo, que soy un dirigente social, cristiano y concurrente a la iglesia, no le permito que tenga semejantes definiciones, porque nosotros somos un pueblo trabajador, honesto y cumplidor de nuestros deberes. Somos los que descansamos de noche y trabajamos de día cuando apenas asoma el sol, y ponemos en funcionamiento el aparato productivo de nuestra Nación.
Los que no tienen trabajo salen a mendigar, con su dignidad perdida. Quiere decir que los que trabajamos y los que desgraciadamente no trabajan, ahora tenemos que cargar sobre nuestras espaldas que somos fallutos, ladrones y groseros.
Sepa el Sr. monseñor Giaquinta que Jesús está en el pueblo y si ofende al pueblo ofende a Jesús. Juan José Sagardia. LC: 6.554.695. Ciudad.