Me he enterado de que Ud. ha dicho cuatro verdades en Córdoba, donde Ud. representa a España y hasta le han recriminado su poca diplomacia. Pero debo decirle que muchos por aquí creemos que Ud. ha cumplido con su función, que es representar a su país, defender sus tradiciones y su historia, y nunca debió Ud. quedar callado frente a los ataques. Porque convengamos que cada 12 de octubre se aprovecha la ocasión para lanzar dardos a Don Cristóbal Colón, que algo hizo para redondear el mundo, que no es poco, y lanzar dardos a España, como si haber descubierto América fuera un delito en vez de ser lo que fue, una verdadera hazaña para los conocimientos de la época, un avance más grande que la posterior llegada a la Luna, con toda la moderna tecnología.
Y es que debemos reconocer que los ataques provienen de una izquierda afligida, desorientada como tropilla que ha perdido la yegua madrina, que después del derrumbe del comunismo ha quedado sin banderas y se ha dedicado al indigenismo, por ejemplo, y es más peligrosa que los indígenas, cuya mezcla con los españoles han dado naciones como el Paraguay, hermoso ejemplo de mestizaje.
Ud. ha dicho que los indígenas estaban en la prehistoria, y no ha hecho sino decir la verdad, ya que la historia empieza con la escritura, y tanto los aztecas, los incas y los chibchas no tenían nada de eso porque la escritura la trajeron los españoles. Usted ha dicho que los aztecas y los incas eran pueblos imperialistas y que tenían castas, y no ha dicho más que la verdad. Los aztecas redujeron a la esclavitud a los huastecas, a los toltecas, chichimecas y otros "ecas", y sacrificaban jóvenes de esos pueblos en homenaje a sus dioses. Los incas, con su sistema de clases, redujeron a la esclavitud a los omaguacas, a los huarpes, a los diaguitas y a los aymaras, y cuando los quilmes se revelaron contra la dictadura del Inca, los desarraigaron y los mandaron muy lejos, aunque, por lo menos, se transformaron en una buena cerveza.
Los que lloran por la invasión española son los tontos útiles que les hacen el juego a los ingleses, que fueron invasores en todas partes del mundo y, cuando nacieron los EE.UU., que se levantaron contra la dictadura de los ingleses, iniciaron un mundo donde se marcó el dicho de que "el único indio bueno es el indio muerto". Eso también lo hemos tenido acá, donde hay gente que acusa al Gral. Roca de haber conquistado el desierto patagónico. Parece que ignoran que cuando los tehuelches, mapuches, picunches y pampas arreaban 40.000 cabezas de ganado los vendían en Chile. Ésos eran indios buenos y mansos. El único malo de la película fue el Gral. Roca. Esa visión, si no fuera interesada, parcial y, por lo tanto, mentirosa, sería infantil.
América fue invadida por los ingleses, por los holandeses, por los franceses y por los portugueses y fue asediada por los alemanes para cobrarse deudas, pero antes fue invadida por los aztecas, que venían del norte. Los incas invadieron a los aymaras, pero antes, cuando la América era virgen, fue invadida por los hombres que la empezaron a habitar desde el estrecho de Behring porque venían de Asia. Napoléon fue un invasor, Gengis Khan fue un invasor, Alejandro Magno fue invasor y hasta San Martín invadió el Perú para darle libertad. Al parecer, el único pecador de invasión es el navegante Cristóbal Colón.
Pero el poeta Neruda, que la izquierda adora, y con razón, porque era un poeta enorme, dijo que los españoles se llevaron el oro, pero nos dejaron "su" oro, que es la lengua castellana. Siga Ud., señor cónsul, diciendo sus verdades, porque todos los 12 de octubre, le guste o no le guste a mucha gente, se verá el mundo obligado a hablar de Colón, el hombre que no solo descubrió -aun sin querer- que la tierra era redonda, sino que cambió la historia para siempre.