Edición del Martes 19 de abril de 2005

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El accidente sólo produjo daños materiales

Se derrumbó un viejo árbol sobre la escuela Monteagudo

 Con la ayuda de grúas se pudo retirar la rama. La escuela había pedido tiempo atrás la poda del árbol. Foto: Néstor Gallegos.. 

Una enorme rama de un eucaliptus cayó sobre el antiguo edificio. A esa hora no había nadie en la escuela, donde concurren alrededor de 80 alumnos. Aseguran que no hay riesgos por nuevos desprendimientos de mampostería.

De la Redacción de El Litoral

Eran las siete de la mañana cuando el personal de la escuela Monteagudo se encontró con la inesperada escena: una enorme rama de un viejo ejemplar de eucaliptus yacía derrumbada sobre el edificio ubicado en el Parque del Sur. Fue un accidente con suerte porque a esa hora los alumnos todavía no habían llegado.

Cuando se acercaron con cuidado a la rama caída, vieron que parte de la carga y del techo se habían roto, y por eso se debió clausurar la planta alta, donde hay varias aulas y una batería de sanitarios.

El eucaliptus, dicen, es casi tan antiguo como el edificio de la escuela especial N° 2009, Bernardo de Monteagudo, que es patrimonio arquitectónico y fue varias remodelado para adaptarlo a sus nuevas funciones. Allí concurren diariamente unos 80 alumnos con capacidades diferentes.

"Cada vez que había una tormenta, rezábamos", dijo la directora del establecimiento, María Gutiérrez, quien señaló que varias veces habían pedido, por nota a la Municipalidad, la poda del árbol porque al estar muy cerca del edificio resultaba amenazante.

Pero las tareas nunca se realizaron, al parecer porque podar el árbol significaba movilizar grúas y una cuadrilla de hombres, cosa que sí sucedió esta mañana luego del derrumbe.

A esa altura, la rama ya había causado daños materiales en el sector noreste del edificio. Las clases se dictaron normalmente, pero el área donde funcionan las áreas de integración de grados radiales, la sala de computación y un gabinete sicopedagógico, se clausuraron por seguridad.

En estas aulas la caída de la pesada rama dejó sus secuelas: la grietas y rajaduras internas que ya eran visibles en la plata alta se agrandaron, pero también aparecieron otras en los ángulos superiores de las paredes.

Relevamiento

Sobre el mediodía, un inspector de la Dirección Provincial de Arquitectura e Ingeniería (Dipai) aconsejó a Espacios Verdes demorar el retiro completo del ejemplar hasta que los alumnos abandonen el comedor.

En un informe que entregó a la dirección de la escuela, luego de relevar los daños, se asegura que el edificio no corre riesgos por nuevos desprendimientos de mampostería. Ahora, las autoridades del establecimiento deberán gestionar una partida presupuestaria ante el Fondo de Asistencia Educativa, pero se desconoce el valor de las obras.

El inmueble que también es conocido en la ciudad como la Quinta de los Cello fue remodelado para albergar a la escuela especial, y por eso los alumnos deben utilizar escaleras para alcanzar las aulas superiores. Después de la inundación de 2003, las autoridades de la escuela pidieron una inspección para diagnosticar el estado de los cimientos.

Meses después se realizaron algunas obras para reforzar la base del edificio que data de principios del siglo pasado, y que muestra las deficiencias propias de la adaptación y el uso intensivo de sus instalaciones.

Por estar ubicado dentro del Parque del Sur, tiene el privilegio de estar rodeado de palmeras, palos borracho, eucaliptus y otras especies arbóreas que abundan en ese lugar de la ciudad. Pero a veces tanta naturaleza juega en contra.

Hace dos años, algunos días antes del fatídico 29 de abril, un enjambre que estaba alojado en una de las palmeras cercanas a la escuela atacó a la propia directora y a un alumno. "Ahora, también en el mes de abril, se nos cae el árbol", dijo Gutiérrez al hacer notar la coincidencia.

La casa de los esparragueros

La centenaria casona de arquitectura hispano-criolla que hoy alberga a la escuela Monteagudo, tiene su historia. Según relató alguna vez a El Litoral Miguel Adolfo Cello, su construcción fue ordenada por el regidor Ceballos a fines del siglo XVIII.

Dicen los relatos orales que bien al sur de nuestra ciudad existían unos agricultores de origen francés, que se dedicaban al cultivo de hortalizas, especialmente espárragos. Por eso con el tiempo fueron conocidos como los franceses esparragueros.

Aunque no existe certeza, hacia fines del siglo XIX habitaban esa quinta, cuyo emplazamiento actual es al final de la calle 9 de Julio, en pleno corazón del Parque Manuel Belgrano.

A principios del siglo XX, la casona fue adquirida por el matrimonio integrado por el Dr. Jerónimo Cello y Enriqueta Pristley. En los primeros años de la década del 40, ya en manos del Estado provincial, empezó a funcionar allí la Escuela de Educación Física N° 1.

Posteriormente el Ministerio de Educación dispuso que fuera ocupado por el Jardín de Infantes N° 1 Merceditas de San Martín.





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