PERISCOPIO

Familia real británica, ahora es ecológica

La familia real británica, con la reina Isabel II, y su hijo y heredero, el príncipe Carlos a la cabeza, parece haberse convertido a la causa ecológica.

El príncipe de Gales desea instalar en su finca de Highgrove, en el condado de Gloucestershire (suroeste), un sistema de energía limpia, que podría vender incluso el sobrante a la red nacional.

Gracias a ese sistema, en el que trabaja actualmente una empresa escocesa llamada Buccleuch Bioenergy, en un principio se generaría calefacción y agua caliente y eventualmente también electricidad.

El sistema se alimentaría con madera de los árboles de la finca o sus proximidades, que habría que sustituir eventualmente por otros.

Según el dominical The Sunday Times, la pasión ecológica del heredero del trono tiene, sin embargo, como límite la estética, y así se sabe que Carlos de Inglaterra no ha querido instalar turbinas eólicas en su finca porque cree que afean el paisaje.

El príncipe de Gales ha ordenado instalar un sistema de combustión de madera en un edificio de Highgrove que utiliza normalmente para organizar recepciones y fiestas, y si funciona, encargaría otro para su residencia de Birkhall, en Balmoral (Escocia).

Uno de los problemas que se plantea, sin embargo, según los expertos, es el de encontrar madera suficiente para operar el sistema, ya que los árboles de Highgrove podrían no bastar.

Sospechoso parche en la oreja

El príncipe Felipe, marido de la reina Isabel II, provocó un alud de conjeturas al asistir a los actos de conmemoración de los caídos en la Segunda Guerra Mundial con un parche en la oreja.

Un portavoz oficial del palacio de Buckingham declinó hacer comentarios sobre el gran parche que llevaba el príncipe, si bien otra fuente aclaró que se debe a un simple rasguño y no a una operación.

El duque de Edimburgo, de 84 años, leyó unos versos de la Biblia en un servicio religioso en la abadía de Westminster, para conmemorar el sesenta aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, al que asistieron unos 10.000 veteranos.

Estuvieron presentes en la ceremonia Isabel II, los condes de Wessex, los duques de Gloucester y el duque de Kent y la princesa Alexandra.

La reina Isabel II debía ofrecer un almuerzo para 2.000 veteranos en el Palacio de Buckingham, tras el cual la soberana saludará desde el balcón a varios aviones de la Segunda Guerra Mundial que sobrevolarán la ciudad.