LIBRO DE GUARDIA

Parasicólogos

[ Dos detenidos ]

Agentes de la sección Seguridad Personal practicaron dos inspecciones domiciliarias en el marco de una investigación dirigida a establecer si, como se sospechaba, en Gorostiaga al 3800 y Misiones 6500 tenía lugar un ejercicio ilegal de la medicina.

El personal de la URI, en uno y otro sitio, encontró que un hombre y una mujer administraban medicamentos y practicaban curanderismo. Ambos fueron detenidos y puestos a disposición del juez de Faltas por presunta infracción al artículo 81 de la Ley Provincial 10703, con la explotación de la credulidad pública.

Menor herido

[ Coronel Dorrego ]

En Larrea al 1800 -barrio Coronel Dorrego-; una patrulla de la URI respondió a la agresión de un menor, hiriéndolo de bala en una pierna. El herido, según fuentes policiales, abrió fuego contra los agentes de la Patrulla Urbana con un revólver 22, arma que fue secuestrada en el lugar de los hechos. El revólver fue entregado por los uniformados en la Seccional 8a. El menor, de 17 años de edad, fue llevado para su atención al hospital José María Cullen. El proyectil que ingresó en un glúteo, salió por el muslo izquierdo.

Casa quemada

[ Cortocircuito ]

Anoche, las llamas de un incendio produjeron ingentes daños en una casa de familia. El siniestro se registró en una vivienda de calle Alsina al 830. El fuego -según fuentes policiales- comenzó con una cortocircuito en un tablero eléctrico. Pero el incendio se generalizó cuando las chispas cayeron sobre un colchón. La dueña de casa, Celestina Muñoz, fue llevada al hospital José María Cullen ya que en la emergencia sufrió un principio de intoxicación por inhalación de monóxido de carbono.

Sospechosos

[ En libertad ]

Cuatro personas demoradas en Rosario como sospechosas del crimen de un kinesiólogo de 74 años hallado asfixiado y atado a un gancho de remolque en el garaje de su casa de Rosario, fueron liberadas hoy por falta de pruebas. La medida fue tomada por la jueza Alejandra Rodenas, a cargo de la pesquisa, y benefició a la mucama que trabajaba y vivía en la casa de la víctima, y al marido, hijo y yerno de ésta. No obstante, los pesquisas creen que quienes mataron al kinesiólogo Raúl Cuercias son conocidos, ya que no se detectaron signos de violencia en la casa -en la que vive también su esposa discapacitada motriz- ni en el lugar donde fue hallado el cadáver.