Edición del Jueves 10 de noviembre de 2005

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Unión y el necesario análisis después de su peor partido.

El fútbol es ilógico pero deja sus huellas

Que llegue la hora de jugar con Defensa y Justicia debe pensar Craviotto, quien la semana pasada dijo: "Tengo entre ocho y nueve titulares". Foto: Archivo El Litoral.. 

El "salvador" Bazán Vera, la ausencia de Fontana, la necesidad de que el medio juegue y los dilemas que hoy aparecen por la cabeza del técnico.

Enrique Cruz (h)

"Yo tengo ocho o nueve jugadores que son titulares", decía Néstor Craviotto, quizás con la absoluta convicción de que no sólo había encontrado nombres, sino también funcionamiento.

Es que Unión venía de jugar un buen partido (ípor fin!) ante Talleres y en su cancha. Entonces, Craviotto pensó algo que pasó por la cabeza de todos: le encontró la vuelta al equipo. Hasta que llegó El Porvenir...

El fútbol es cambiante, dinámico, no admite lógicas. Por eso es atrapante. Y cómo será, que entre la producción con Talleres y la del martes con El Porvenir, se vieron los contrapuntos de Unión en el torneo; lo mejor y lo peor que dio el equipo.

Menos mal que estuvo Bazán Vera y su brillante actuación, para que el dolor y la herida de semejante traspié no sea aún más pronunciada. Porque si bien toda derrota deja secuelas, si el martes en Unión hubiese jugado un Bazán Vera más terrenal, el resultado sería tan categórico como inexplicable.

De todos modos -y ayer lo planteamos-, ¿cómo se puede explicar lo que le pasó a Unión en Gerli?. Un equipo que no tuvo nada de nada. Ni funcionamiento, ni actitud -salvo algún esbozo de reacción en el segundo tiempo, de la mano de Bazán Vera-, ni mucho menos un puñado de actuaciones individuales que disimulen semejante inexpresividad futbolística.

¿Pensará lo mismo Craviotto?

El técnico es el que convive y conoce a la perfección lo que tiene. Y además, Craviotto tendrá la suficiente experiencia para discernir hasta qué punto lo que pasó en Gerli fue "normal". O en todo caso, para no preocuparse. O que se trató de un accidente, o un traspié común en un equipo de fútbol.

Uno se pregunta si Craviotto pensará ahora lo mismo que la semana pasada, en el sentido de tener a ocho o nueve titulares. Es posible que sí. Y ojalá que así sea, porque seguramente disminuiría la tensión y la alarma que causó la goleada en el hincha tatengue. De todos modos, es probable que el técnico tenga hoy un diagnóstico que modifique y confirme algunas de sus presunciones.

Para ser más claros: Craviotto dijo que hay tres jugadores capaces de "trabar con la cabeza" por él: Fontana, Evangelisti y Pagano. Y faltó uno de ellos para que al equipo le conviertan cinco goles. ¿Es tan trascendente la ausencia del "Flaco" Fontana?, nos preguntamos hoy. Sobre todo por la ascendencia que su experiencia y voz de mando tiene sobre el resto. Pues más allá de haber rendido satisfactoriamente -quizás mucho más de lo que la mayoría suponía-, Fontana no es "Passarella" para que su ausencia futbolística se sienta tanto. Pero quizás tenga otros atributos, como el grito a tiempo para ordenar y "levantar" a un compañero, que lo conviertan en un jugador necesario.

No tengo dudas, en este aspecto, que Vera y Mosset deben ser titulares en este equipo. La cuestión pasa por descubrir si ambos -que individualmente resultan indiscutidos-, son capaces de formar una buena dupla central, donde se requieren complemento y sincronización, más allá de las virtudes individuales que cada uno aporte a la hora de marcar.

Las obligaciones del mediocampo

Quisiera apartar a la delantera de este análisis, aunque uno insiste en que ha sido saludable lo de Weiner, un chico capaz de aportar un volumen de juego y una apertura de cancha que no tienen los de mayor experiencia (Rami o Iachetti) por ser más de área que el pibe. Pero teniendo a Bazán Vera, la cuestión, para Craviotto, pasa por descubrir a uno que sea capaz de acompañarlo, entenderlo y ayudarlo a hacer goles.

Un lindo tema de análisis es el mediocampo. ¿Quién duda la intención del técnico de convertir a Unión en un equipo ofensivo?, nadie. Juega con un "5" y tres "10". Les da libertades, les pide que pisen el área rival (así pudo marcar Rosales dos goles ante Talleres) y seguramente les pedirá que jueguen. Entonces, Rosales, Casanova y el "Pitu" García deberán entender que más allá de que el equipo tenga a un jugador desequilibrante como Bazán Vera arriba, el mayor potencial a la hora de manejar la pelota pasa por una exclusiva responsabilidad de ellos tres.

Y además, la gente -todos en realidad-, deberán entender que al ser frontal la apuesta del equipo, hay sectores que se pueden descubrir, como por ejemplo la tarea del "5", que a veces no puede dar abasto si no tiene la suficiente colaboración de los otros volantes -al menos para recuperar posiciones- y, sobre todo, un trabajo sólido de los cuatro de atrás para achicar espacios y evitar así que Sartor tenga que pelear en inferioridad numérica y con terreno amplio frente a los volantes adversarios.

El objetivo

A veces, los técnicos dicen cosas para "agrandar" a sus jugadores, para mantenerlos "enchufados y alertas". Pienso que eso fue lo que quiso Craviotto, al hablar la semana pasada de que pensaba en pelear este torneo. Lo separaban 9 puntos del líder, en ese momento, con 18 por jugarse. Demasiada diferencia y poco espacio para la equivocación. Había que ganar todos los partidos. Y ni aún así se podía asegurar algo.

Ahora, la derrota con El Porvenir cambió la historia. Más todavía, el comportamiento del equipo no estuvo a la altura de un logro de máxima. Esa fue la realidad. Por eso, la chance extremadamente forzada que tenía, ahora es casi nula. Y Unión tiene que ponerse a pensar en ganar la mayor cantidad de puntos (que sirven muchísimo) y en el Clausura que se viene. No cabe otra después de semejante traspié ante un modesto equipo que lucha por salvarse del descenso.

En los extremos

Unión es el equipo con mayor cantidad de goles a favor (23) y tiene al máximo artillero del torneo (Bazán Vera, con 11 conquistas), pero, a la vez, es el equipo con mayor cantidad de goles en contra (21) junto con San Martín de Mendoza.

En los 14 partidos jugados, el equipo tatengue ganó 3, empató 9 y perdió 2. Totalizó 18 puntos sobre 52 en juego, o sea el 35 por ciento de los puntos en juego.





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