Bibliotecas testigo

"Para edificar a España, una, grande y libre, condenamos al fuego los libros separatistas, liberales, marxistas, anticatólicos y pornográficos", dice un auto de fe difundido en la Universidad Central de Madrid el 2 de mayo de 1939, concluida la Guerra Civil que dio paso a la dictadura de Franco, la cual se prolongó hasta su muerte, en noviembre de 1975.

Esa frase clausura una amplia exposición titulada "Biblioteca en Guerra", que hasta el 19 de febrero de 2006 se presenta en la Biblioteca Nacional, en Madrid, y que el año próximo podría iniciar su periplo por otras bibliotecas públicas españolas y, quizá, ir a Francia.

Esa frase resume también el espíritu que, concluida la Guerra Civil (1936-39), recorría la geografía española, donde desde 1931 la II República había impulsado diversos planes para "despertar el afán de leer", como decía en aquel entonces Manuel Cossío, presidente del Patronato de las Misiones Pedagógicas, encargado de enviar bibliotecas a todos los rincones del país.

"El enfermo imaginario", de Moliere; "Bolívar, el libertador", de José María Salaverría; "Peter Pan y Wendy", de J.M. Barrie; "Facundo", de Domingo Faustino Sarmiento o "Gallinocultura práctica" son algunos de los ejemplares que datan de los años '20 y que abren esta exposición articulada en las diversas bibliotecas de entonces y en sus impulsores, cinco comprometidos bibliotecarios españoles: Juan Vicéns, Tomás Navarro Tomás, Teresa Andrés, Jordi Rubió y María Moliner.

"La clave de esta exposición es el papel que se le daba al libro en la sociedad. Era un objeto valioso y una herramienta de transformación social" y no un "objeto banal" como parece en la actualidad, explicó a la AFP Ramón Salabería, comisario junto a Blanca Calvo de esta exposición, que les llevó un año de preparación.

La primera iniciativa adoptada a los 50 días de instalado el gobierno de la República fueron las "misiones pedagógicas" o bibliotecas ambulantes que llevaban libros, pero también música, cine y teatro a las "aldeas más abandonadas" de España, explicó Salaberría.

A caballo, en camiones, en lancha o en burro, más de 5.000 aldeas recibieron material de esas misiones, como muestran decenas de fotos.

(AFP)