EFE
El Papa Benedicto XVI dijo hoy que la pobreza y la emigración son los principales desafíos que tiene el gobierno de El Salvador.
El Pontífice hizo estas manifestaciones en el discurso que dirigió al nuevo embajador de El Salvador ante la Santa Sede, Francisco A. Soler, quien hoy presentó sus cartas credenciales.
"El doloroso y vasto problema de la pobreza, que induce a muchos salvadoreños a emprender la vía arriesgada de la emigración con todas sus secuelas en el ámbito familiar y social, tiene graves consecuencias en el campo de la educación, de la salud y de la vivienda", dijo.
Joseph Ratzinger añadió que, por ese motivo, el problema de la pobreza "constituye un apremiante desafío para los gobernantes y responsables de las instancias públicas para que todos dispongan de los bienes primarios y encuentren los medios indispensables que permitan su promoción y desarrollo integral".
El máximo jerarca de la Iglesia Católica recordó que tras los Acuerdos de Paz, firmados en 1992 después de una larga guerra civil, "se ha ido avanzando en el proceso de pacificación y democratización".
"Es consolador ver el esfuerzo de su gobierno en la construcción de una sociedad más justa que proteja los sectores más débiles y empobrecidos", indicó.
El Obispo de Roma dijo que la Iglesia Católica "sin querer inmiscuirse en la política de los Estados, sólo pretende una cosa: continuar, bajo la guía del Espíritu Paráclito, la obra del mismo Cristo, que vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser servido".
Añadió que los sacerdotes de El Salvador "no dejan de ofrecer su palabra, que brota de un profundo conocimiento de la realidad humana leída a la luz de la Buena Nueva".
Ratzinger explicó que la misión de orden religioso de esos sacerdotes "no les exime de fomentar un diálogo nacional entre los responsables de la vida social".