AFP
El recalentamiento del planeta y el deterioro medioambiental pueden desencadenar migraciones masivas en el siglo XXI, en particular en las regiones más pobres, según los expertos.
Pese a que no se ha establecido un vínculo directo entre el cambio climático y el aumento de algunos fenómenos naturales como los ciclones, las calles desérticas de Nueva Orleans tras el paso del huracán Katrina a finales de agosto parecen presagiar un mundo sometido a desarreglos y a sus nefastas repercusiones.
De aquí a finales del siglo XXI, el termómetro puede subir entre 1,4 °C y 5,8 °C, según las previsiones de los expertos del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (Giec), y el nivel del mar aumentará entre unos centímetros y casi un metro en función del deshielo en Groenlandia.
Según un estudio del Instituto Universitario para el Medio Ambiente y la Seguridad Humana (UNU-EHS), con sede en Bonn, hasta 50 millones de personas en el mundo podrían verse obligadas a abandonar sus casas durante los próximos 5 años debido a sequías, inundaciones, corrimientos de terreno, subidas del nivel del mar y la desertización.
"En la última década, las catástrofes naturales ya causaron más muertos y suscitaron más desplazamientos que los conflictos o las guerras civiles", explicó el director del Instituto, Janos Bogardi.
Alrededor de 20 millones de personas se han visto obligadas a cambiar de lugar de residencia a causa de los problemas relacionados con el deterioro del medio ambiente.
Y el futuro no parece muy halagüeño. El instituto anticipa, entre las catástrofes ecológicas previsibles, un avance de 10.000 km2 anuales del desierto de Gobi en China, una erosión acelerada del suelo en Turquía o el Magreb y la salinización de terrenos cultivables en Egipto.
En el Pacífico, los aproximadamente 11.000 habitantes de Tuvalu, una pequeña nación compuesta por nueve islas, serán quizás los primeros en los próximos 50 años en exiliarse si no quieren naufragar con sus países, que tragará el océano.
Según la ONU, alrededor de 100 millones de personas que viven en zonas situadas por debajo del nivel del mar corren peligro, al igual que la mitad de los habitantes de las zonas costeras.
"Muchas grandes ciudades, en el litoral o en regiones susceptibles de ser inundadas, cuentan con un número creciente de habitantes en zonas peligrosas o antaño inhabitadas", insiste Bogardi.
Los países en desarrollo son más vulnerables debido a que sus economías suelen depender de sectores directamente relacionados con el clima y las condiciones meteorológicas, como la agricultura y la pesca.